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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE ETA cometió algunos de sus atentados más sangrientos durante las conversaciones de Argel (a la izquierda, el ataque contra la casa cuartel de Zaragoza, el 11 de diciembre de 1987, con 5 niños muertos) y tras romper la tregua de 1998- 99 (a la derecha, el asesinato del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, el 21 de enero de 2000) rroristas, se recogían las posturas que había defendido Txeroki dos meses antes. En ese escrito, ETA advertía que el proceso estaba bloqueado y en crisis y se lanzaban amenazas de responder si se mantenían las actuaciones judiciales y policiales contra la banda y su entorno político. rista continuaría hasta la consecución de la independencia. Los gestos inquietantes de ETA se acumulaban sin que desde el Gobierno se percibiera la entidad de la amenaza creciente. En octubre, ETA llevó a cabo el asalto a una empresa de la localidad francesa de Vauvert en el que se apoderó de 350 pistolas y revólveres, en un acto que constituía una violación de los términos de la tregua que había aceptado la propia banda terrorista. Una información publicada el pasado 24 de diciembre revela cómo a esas alturas del famoso proceso la situación dentro de ETA había escapado al control de Josu Ternera Se señala que el día 25 de octubre- -cuarenta y ocho horas después de cometido el robo de armas- -se celebró una reunión entre los representantes de la banda y del Gobierno en la que éstos pidieron explicaciones a los primeros sobre el asalto y la respuesta fue que de la misma manera que el Gobierno no puede controlar al Poder Judicial en las decisiones que perjudican a la izquierda abertzale y a presos etarras, ellos tampoco poseen el control absoluto sobre todos sus miembros y grupos Probablemente en ese momento el Gobierno tendría que haberse replanteado si Ternera era el interlocutor adecuado para un diálogo que, según los compromisos públicos, buscaba conseguir que la banda abandonara la violencia. Urrutikoetxea era la gran apuesta de Rodríguez Zapatero que se habían embarcado en el cambio de la política antiterrorista confiado en las garantías que, según se decía, le habían llegado de manos de Mikel Antza detenido en octubre de 2004, y de Ternera Si el más antiguo de los activistas de ETA era incapaz de mantener a toda la organización bajo control y evitar que los comandos actuaran, era evidente que ya no servía para el papel que se le había asignado, el de ser el negociador que, gracias a su veteranía y a su carisma, fuera capaz de canalizar el desarme de los terroristas. La explicación de la existencia de grupos descontrolados de ETA no ofrece ninguna credibilidad entre los responsables de la lucha antiterrorista. En la actual ETA, un grupo que incluso en los momentos de más confusión y dificultades ha mantenido la disciplina a la dirección, nunca ha ocurrido un episodio de esta naturaleza. Por ello se piensa que, simplemente, o era una excusa para no dar explicaciones de la vulneración de las condiciones de la tregua o, simplemente, que los comandos actuaban bajo el control de otros dirigentes que no eran Josu Ternera bió Aulestia. El empleo del plural- -los terneras y los cherokees -por parte del que fuera secretario general de Euskadiko Ezkerra resulta acertado porque no se trata de un enfrentamiento entre dos líderes, sino de sectores dentro de una organización tradicionalmente reacia a reconocer liderazgos individuales. La existencia de sectores no implica que pueda producirse una ruptura porque esas diferencias han existido en muchas ocasiones y nunca han conducido a enfrentamientos. Cuando los asesinos responden El mantenimiento de esa situación de represión es incompatible con el desarrollo de un proceso de negociación para la solución del conflicto. Queremos advertir que si esos ataques continúan, ETA responderá afirmaba con tono amenazador el comunicado en referencia a las actuaciones policiales y judiciales contra la banda terrorista y su entorno. Las palabras de ETA fueron la luz verde para que se reactivara la violencia callejera. Apenas dos días después, un grupo de encapuchados incendiaba un autobús en San Sebastián y desde ese momento la kale borroka se intensificó. La actitud más dura de la banda se reflejó en el rechazo a celebrar la anunciada reunión oficial entre los enviados del Gobierno y la organización terrorista que los socialistas habían calculado que tendría lugar en agosto, después de que José Luis Rodríguez Zapatero diera luz verde al encuentro en su declaración del 29 de junio. La consecuencia del endurecimiento de la dirección de ETA no se limitó a reactivar la violencia callejera, sino que empezó a mover sus propios peones. En septiembre aparecieron en un acto organizado por la izquierda abertzale en un monte de Oyarzun tres etarras encapuchados, con armas de fuego, que, además de hacer varios disparos al aire, leyeron un comunicado en el que se aseguraba que la actividad terro- José Blanco y la equivocación Un reconocimiento tardío del error de seguir pensando que Urrutikoetxea era la pieza clave se desprende de las palabras del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, esta misma semana, al señalar que era indudable que la información de que disponía el Gobierno no se correspondía con la voluntad de la banda terrorista ETA y, por lo tanto, había que reconocer que había un problema de información y también podría haber un problema de interlocución Al final, Ternera ha resultado ser el hombre equivocado para acabar con la ETA actual. Si quería dialogar con ETA, el Gobierno tendría que haber tenido en cuenta el consejo que daba el dirigente de Batasuna y antiguo miembro del Gobierno vasco en el exilio, Telesforo Monzón. Si el ruido de las campanas molesta, es con el campanero con el que habrá que hablar José Antonio Urrutikoetxea fue en otro tiempo el único con derecho a tocar la campana de ETA, pero las nuevas generaciones han demostrado que ellos también pueden subirse al campanario y tocar a rebato por su cuenta. La convicción de Eguiguren Aquel episodio, sin embargo, no cambió ni las intenciones, ni la estrategia del Gobierno que mantuvo otra reunión con Josu Ternera a principios de diciembre. La delegación gubernamental encabezada por Jesús Eguiguren volvió con la convicción de que no habría ruptura de la tregua, a pesar del ultimátum del Zutabe de noviembre. El Gobierno mantuvo invariable esta convicción a pesar del hallazgo de un zulo con explosivos en Amorebieta, el 23 de diciembre, que demostraba que los comandos de ETA estaban recibiendo ya el material necesario para cometer atentados, haciendo realidad la afirmación de Kepa Aulestia de que las treguas las decide la cúpula y las rompen los comandos. Son los terneras los que dan cauce a una vía de diálogo y los cherokees quienes acaban haciéndolas volar escri-