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7 1 07 EN PORTADA El hombre equivocado Ternera pierde el pulso (Viene de la página anterior) fueron archivadas una tras otra. La justicia no fue capaz de encontrar una causa suficientemente sólida para quien había sido líder de la banda terrorista durante los años más duros, mientras muchos de sus subordinados acumulaban años y años en la cárcel. Inició entonces el periodo de actividad pública como parlamentario autonómico de Euskal Herritarrok (Batasuna) al lado de Arnaldo Otegi: el ex jefe de ETA y el jefe de Batasuna mano a mano. Urrutikoetxea se convirtió ense- guida en un poder fáctico dentro de la izquierda abertzale como miembro de la dirección de Batasuna y, sobre todo, de Ekin, el grupo que había sustituido a KAS como organismo de control del partido político que encabezaba Otegi. Ekin era el engranaje intermedio entre ETA y el partido que transmitía a éste los impulsos de la banda. El periodo de la vida de Ternera dentro de la ley duró apenas dos años, hasta que la reactivación del sumario abierto por el atentado contra la Guardia Civil de Zaragoza, cometido en diciembre de 1987, provocó su fuga ya que aparecía encartado como inductor de aquella acción terrorista que habían cometido Henri Parot y sus compañeros franceses del comando Argala La Guardia Civil había trabajado intensamente realizando tareas de análisis y recogida de información para recopilar evidencias que pudieran permitir el encausamiento de Urrutikoetxea por aquel atentado que había costado la vida a cinco niños. El 30 de octubre de 2002, Urrutikoetxea, acompañado de Arnaldo Otegi y Joseba Álvarez, fue visto por última vez en público. El lugar fue una sala de prensa dentro de los organismos de las Naciones Unidas de Ginebra. Terminada la rueda de prensa, se perdió su pista hasta el día de hoy. En los preparativos de la tregua recién terminada, José Antonio Urrutikoetxea llevó la voz cantante. A él le correspondió el protagonismo principal, tanto dentro de ETA, a cuya dirección se había vuelto a incorporar con la vuelta a la clandestinidad, como fuera. Ternera fue el interlocutor del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en las dos reuniones que ambos celebraron, una en Suiza y otra en Noruega, para discutir las condiciones de la tregua. Fue en una de esas reuniones en las que Urrutikoetxea despachó la oposición de Garikoitz Aspiazu con el despectivo ¿quién es ése? Ése no es nadie El pulso mantenido en la reunión de la ejecutiva etarra de junio de 2005 parecía dar la razón a Ternera Txeroki no es que no fuera nadie, pero al menos en ese momento no estaba en condiciones de ganarle la partida a Urrutikoetxea. El cambio en la banda Las cosas dentro de ETA empezaron a cambiar a medida que avanzaba el verano. En el seno de la banda se desconfiaba cada vez más del Gobierno y se echaban de menos resultados tangibles como contrapartidas a la tregua. En la reunión de la ejecutiva de agosto, Ternera dejó de tener el apoyo de la mayoría de la dirección y las decisiones adoptadas reflejaron un endurecimiento de las posturas de la banda que enseguida empezaron a tener su reflejo público. Fue en esa reunión en la que, según se ha publicado, Urrutikoetxea perdió el margen de actuación que tenía y le fueron recortados parte de sus poderes como negociador. El 18 de agosto, ETA difundió un comunicado en el que, con el lenguaje característico de los te- Urrutikoetxea era la gran apuesta de Rodríguez Zapatero En 2004 Txeroki acusó a la cúpula de ETA de fomentar una gran distancia entre la dirección y los taldes (comandos) cuyos criterios no se tienen demasiado en cuenta