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31 12 06 MOTOR Volvo C 30 2.0 D Un capricho muy racional El nuevo coupé deportivo Volvo C 30 2.0 D reúne todo el atractivo de una carrocería de las que se eligen porque gustan y puro capricho, con una mecánica diésel muy racional por su rendimiento y consumo POR FRANCISCO DEL BRÍO esde el lanzamiento del S 80 Volvo ha rejuvenecido su imagen y es mucho más frecuente ver a conductores jóvenes al volante de los nuevos modelos del fabricante sueco. Clientes que valoran las tradicionales cualidades de una marca que fundamentó su mejor fama en la calidad y la seguridad y que ahora también presumen de diseño moderno y funcional. Pero Volvo todavía quería capturar a clientes aún más jóvenes, que no necesitan más de cuatro plazas o que generalmente viajan en pareja, con sus equipos de- D portivos, de actividades al aire libre, y que por tanto no necesitan un coche grande. Para ellos Volvo ha desarrollado el C 30, un modelo de formato compacto, en línea coupé y que, como hemos podido constatar durante la prueba, es de los coches a los que la gente mira con curiosidad y un punto de deseo. Si se le observa frontalmente puede parecer un modelo más de Volvo, pero según giramos el punto de vista, pronto descubrimos que sus formas son mucho más originales, especialmente desde los tres cuartos traseros, porque en la zaga total su estética es más discutible. El interior, en un primer golpe de vista, no parece especialmente llamativo; sin embargo, con el paso del tiempo, después de varios días de uso, se aprecia su funcionalidad y el sosiego que transmite en su entorno. Sí llama la atención la disposición de los asientos, con dos plazas en la parte trasera, que resultan cómodas, aunque llegar a ellas no lo es tanto. Una vez dentro destaca la amplitud; en la parte delantera, casi la misma que un coche mayor como el S 40. En la trasera domina la luminosidad. Los viajes, si son largos, mejor hacerlos en pareja, pues el volumen del maletero no da para mucho (235 litros) Además, a todos a quienes les enseñé el coche les sorprendió la pobreza de la cortina que oculta el equipaje; sin embargo, cuando se hace un uso de ella resulta práctica y es casi mejor que las bandejas rígidas. Dos litros que parecen más En días consecutivos he probado el C 30 con el motor de gasolina 2.4 y 170 CV y el diésel 2.0 de 136 CV que en realidad era el que centraba mi interés, pues será el más demandado. Pensé que al bajar de potencia podría también bajar mi apreciación, pero ha sido lo contrario. La respuesta del motor sobrealimentado, con turbo de geometría variable, me parece soberbia. El par se hace notar con muy pocas vueltas y le proporciona una enorme agilidad para circular en ciudad y salir de cual-