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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Chávez comparte cartel con el jeque Nasrala, líder de los islamistas de Hamás, y con el ex presidente egipcio Nasser, héroe del nacionalismo árabe breo. La Embajada permanece abierta, pero las relaciones están en suspenso. Este gesto no pasó inadvertido para el líder del Partido de Dios, Hasan Nasrala, que en sus largos y esperados discursos televisivos durante la guerra siempre hacía referencia a la figura de Chávez y lamentaba que muchos líderes árabes no siguieran su ejemplo. Es el nuevo Nasser. Desde la muerte del líder egipcio la escena panarabista no ha conseguido llenar su hueco. Gadafi o Sadam lo intentaron, pero no pudieron. Chávez, sí, como ahora Nasrala. Uno con gorra, el otro con turbante, uno con la Biblia, el otro con el Corán... Ambos hablan el lenguaje del pueblo, han roto los protocolos y son dos comunicadores natos confiesa la nueva embajadora de Venezuela en Siria, Dia Nader, quien atendió personalmente al presidente durante su visita a Damasco. Esta cercanía entre líderes aparentemente tan dispares es visible también en las calles de Beirut. Miles de carteles con las imágenes de Nasrala, Chávez y Nasser decoran la acampada que desde hace semanas mantienen las fuerzas de la oposición frente al palacio del primer ministro, Fouad Siniora. El enemigo es el mismo: Israel. Eso nos une. Chávez habla de tú a tú a EE. UU. y eso llega hasta el corazón de nuestra gente, que durante más de un mes sufrió una guerra, sin que los americanos movieran un dedo para detenerla opina Rahim Omid, abogado de Beirut simpatizante de los grupos opositores. tor de petróleo del mundo, con cinco millones de barriles diarios. Hugo Chávez conoce de sobra este potencial y nunca ha ocultado su interés por formar una OPEP fuerte y que mantenga los precios del crudo al alza. Durante todos estos años en el poder ha visitado países productores y exportadores de petróleo como Libia, Qatar, Irán, Arabia Saudí y, en pleno bloqueo, viajó hasta el Irak baasista, donde el propio Sadam ejerció de chófer del presidente venezolano. A los intereses comerciales en esta zona de gran poder energético Chávez añade ahora un abierto afán por exportar su hostilidad contra George Bush. Su apoyo incondicional al líder ultraconservador iraní Mahmud Ahmadineyad, a la guerilla de Hizbolá o a regímenes como el sirio le han costado la censura y críticas de la comunidad internacional, pero le han valido la simpatía de esta convulsa parte del globo en la que su nombre y su rostro ya forman parte de la iconografía popular. Su nombre, Hugo, no es común en la zona y por ello los ciudadanos de Oriente Próximo han decidido apodarle Mohamed Chávez mucho más sencillo para ellos. Culto a la personalidad Los retratos del antiguo presidente, Hafez al- Assad, de su heredero, Bachar, e incluso de Basil, el hermano muerto en accidente de tráfico que tendría que haber sido el sucesor, decoran cada casa, calle y carretera de Siria. Es un culto a la imagen del líder que está presente incluso en la venta de pegatinas que decoran las lunas de los coches. Lo mismo ocurre en El Líbano entre los seguidores de Nasrala. La foto del jeque aparece en grandes carteles y en portátiles llaveros, y es el salvapantallas más popular entre los chiíes. Sus intervenciones televisivas se venden en DVD y los servicios de telefonía ofrecen sus discursos como sintonía para los móviles. En Irán, Jomeini y Jamenei presiden cada despacho oficial y los murales con sus efigies se multiplican en Teherán. Un culto en el que ha irrumpido Chávez, quien, no obstante, por ahora sólo puede adquirirse en carteles y llaveros. El nuevo Fidel Castro Los diplomáticos cubanos en la región siguen atentamente el aumento de la popularidad de Chávez entre la población y le señalan como sucesor de Fidel Castro. Ambos son líderes revolucionarios. Pero mientras que el principal capital de la revolución cubana ha sido siempre el ser humano, en el caso venezolano cuentan además con la inestimable ayuda del petróleo, que Chávez está sabiendo usar a la perfección para llevar a cabo su política. Su amanecer como líder mundial coincide con el ocaso de Fidel, que es quien le abrió las puertas a esta parte del mundo destacan fuentes de la diplomacia cubana. Venezuela es el quinto produc-