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24 12 06 VIAJES Macao Rúas y ruletas El antiguo enclave portugués en China experimenta un extraordinario desarrollo basado en sus dos características fundamentales: la herencia cultural y el negocio del juego POR FERNANDO PASTRANO FOTOS: PILAR ARCOS ualquiera que haya conocido Macao hace años y no haya vuelto por allí, podría pensar que se trata de una ciudad no demasiado limpia y bastante aburrida, cuya visita solo se justificaba para huir del ajetreado y vecino Hong Kong, o para tentar a la fortuna en los casinos. Debería volver al antiguo enclave portugués cuanto antes y salir de su error. El Macao de hoy es muy diferente al del siglo pasado, incluso al de hace un par de años. Es tal el cambio, que es difícil reconocer la ciudad cuando se llega al embarcadero del jet- foil procedente de Hong Kong, emporio de los negocios situado a sólo sesenta y cinco kilómetros. Nuevos edificios de todos los estilos en terrenos ganados al mar hacen casi imposible divisar la antigua silueta skyline de la ciudad con el mítico Casino Lisboa, que fue su emblema durante muchos años. Y en tierra, traspasados los terrenos donde antes sólo había agua, el viajero puede comprobar cómo los macaenses conservan C en perfecto estado el casco antiguo, limpio, reluciente, tratado con mimo, lo que le ha valido que en 2005 la Unesco lo declarase Patrimonio de la Humanidad. Cuando en 1999 Portugal devolvió a China la soberanía de Macao, muchos temían por el futuro del enclave (a los portugueses nunca les gustó llamarlo colonia) El tiempo les ha demostrado que eran alarmas injustificadas. Si todo el proceso de devolución fue tranquilo y modélico, el desarrollo de la nueva Región Administrativa Especial no lo está siendo menos. Muchos creyeron ver en el complicado camino de descolonización de Hong Kong un espejo en el que se podría mirar Macao. Todo fue diferente. Ya a mediados de los años 70, tras el triunfo de la Revolución de los Claveles, Lisboa quiso iniciar conversaciones con Pekín, pero los chinos no tenían prisa y sólo tras la histórica entrevista de Deng Xiaoping con Margaret Thatcher en 1984, empezaron los contactos sobre Macao. La devolución sosegada y sin prisas culminó el 20 de diciembre de 1999, con tiempo suficiente para que los portugueses pudieran volver a casa para celebrar aquellas Navidades. En los últimos siete años el gobierno central chino ha invertido grandes sumas en el desarrollo de Macao. Se habla de 25 billones de dólares. En vez de abandonar a su suerte al enclave, lo ha potenciado; en vez de prohibir el juego, lo ha reforzado. Turismo y juego van aquí cogidos de la mano. Pekín lo ha entendido así y favorece a ambos. De las 8.000 habitaciones de hotel que tenía Macao en 2002, se ha pasado a las 12.000 actuales, que serán 22.000 ó 24.000 dentro de dos años. Treinta y cinco casinos Los proyectos continúan: otros diez nuevos casinos, uno de ellos bajo el agua, se unirán a los 25 existentes; un faraónico complejo turístico denominado Ciudad de los Sueños; más infraestructuras, hoteles, puentes... La Franja de Cotai ya no es un proyecto, es una realidad. El pequeño Macao está compuesto por una península (9,9 km 2) y las islas de Coloane Una de las 740 mesas de juego del casino Sands Macau, el más grande del mundo Entre casino y casino, en Macao se puede descubrir alguna pousada apacible junto a un canal veneciano donde saborear una de las mejores cocinas del mundo: la macaense