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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE NUESTROS CORRESPONSALES Roma Buenos Aires Londres Museo del Crimen para disfrute de Scotland Yard La Policía más legendaria del mundo guarda los instrumentos del crimen, las pruebas y las sogas de los ahorcados en una colección secreta, cerrada al público, visible sólo para invitados excepcionales POR EMILI J. BLASCO Bruselas París Rabat Nueva York Jerusalén Londres México Washington Berlín Atenas LONDRES EMILI J. BLASCO a soga del ahorcado en casa del verdugo. Nada más entrar al Museo del Crimen en la sede de Scotland Yard, el visitante se topa con las cuerdas que acabaron con la vida de unos cuantos ajusticiados, todas con el nombre del finado y la fecha de la ejecución. Las estanterías superiores de todo el museo están repletas de vaciados de los bustos de un centenar de criminales ahorcados, cada una con la pronunciada marca de la soga en el cuello: son de una época en la que se creía que el aspecto del cráneo podía tener relación con el comportamiento delictivo. Eso ocurría cuando en 1874 arrancó el Museo Negro, que recientemente Scotland Yard ha rebautizado como Museo del Crimen, el más antiguo del mundo en su género. La Policía más famosa del planeta no exhibe sus uniformes, como hacen otros cuerpos policiales, sino las huellas del crimen: objetos que se han utilizado para asesinar o que constituyeron pistas de la investigación, algunos aportados como pruebas en los juicios. L armas con que se llevaron a cabo, ver los objetos de la escena del crimen y ser instruido sobre cómo esas pistas condujeron a resolver el caso dice McCormick al comienzo del recorrido. La muestra va desde el aspecto corriente de unos bastones y paraguas que en realidad ocultan mecanismos de disparo, a lo espeluznante de unas manos y sus an- tebrazos guardadas en formol que fueron enviados en 1955 desde Alemania, donde había muerto el criminal, para que Scotland Yard certificara su identidad. No podía faltar un apartado dedicado a Jack el Destripador, el asesino en serie que en 1888 puso en vilo al Londres victoriano. Un documento recientemente donado por la familia de un inspector que se ocupó del caso señala al judío polaco Aaron Kosminski como responsable de las muertes de las cinco prostitutas de Whitechapel. McCornick no duda de que ésa era su identidad- Scotland Yard no se equivoca pero no tuvo pruebas para poder incriminarle en un juicio- por más que la leyenda sigue su curso. Con ánimo pedagógico El Museo del Crimen podría estar en el capítulo de museos pequeños y escondidos que en ocasiones tienen las guías turísticas, pero ni siquiera ahí tiene cabida, porque no está abierto al público. Son ustedes unos privilegiados, aquí sólo entran agentes de policía para clases de formación advierte Alan McCormick, responsable de este parque temático del crimen, al grupo de periodistas autorizado a husmear entre objetos y vitrinas. Un policía tiene que conocer de cerca cómo se cometieron los más famosos crímenes en la historia de Scotland Yard, tocar las Berlín Pekín Viena Estocolmo Sede de Scotland Yard, donde se aloja la memoria del crimen AP