Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Destínenme al infierno n día espero escribir una autobiografía no autorizada. De momento me conformo con las muy interesantes vidas de los demás. Bueno, podría ser peor. Hay quienes, como Zapatero y sus amigos, se entretienen con las muertes de los otros. Tiene gracia lo de ese tipo al que la Audiencia de Barcelona ha condenado por hacer en un calabozo una dedicatoria a Fernando Alonso. Escribió en la pared su nombre y para Fernando Alonso La sala, para condenarlo (a poca cosa, desde luego) ha entendido que existió ánimo de deteriorar lo ajeno (no dice si la verdadera razón es que la dedicatoria fueran dedicada a Alonso) Deteriorar lo ajeno, deteriorar la reconciliación, es algo que también (tan bien) hacen quienes nos gobiernan, me temo. Ni siquiera tienen en cuenta lo que Federico García Lorca expresó en vida. O sea, que como no le había preocupado nacer, menos le preocupaba morir. Y después de muerto, pues ya ves. Es el Síndrome Encarna Sánchez (también vale bautizarlo con los nombres de Lola Flores o El Pescaílla) Si nada más hay que ver que gracias a la Ley hasta Aquí hay tomate se ha puesto a hurgar en la memoria e investigar en qué bando estaban los Jurado, los Ordóñez, los Pantoja o los Janeiro. Amárrame los pavos. Pongamos de actualidad algo enterrado o esparcido. Aunque no sepamos dónde. Pongamos, pongamos. A ver, Dorothy Parker, por ejemplo. Gracias a la bruja de Lillian Hellman, su albacea y ejecutora literaria, la escritora neoyorquina estuvo archivada durante 15 años en un despacho de abogados de Wall Street. Margaret Meade, la biógrafa de Parker, descubrió que sus cenizas permanecieron allí por años, desde que el cementerio de Ferncliff las remitió a los abogados de Hellman, como ella había solicitado por no pagar los gastos del entierro. Luego se olvidó de su amiga y murió ella también. Es verdad que el periplo del cuerpo de Eva Perón, que encima estaba entero, fue más raro (viaje por Europa incluido) pero por lo menos había quien lo reclamaba (los peronistas) y no duró tanto tiempo. 16 años, Evita, frente a los 21 años, 7 meses y trece días de Dorothy. El viaje a ninguna parte. Como la propia biógrafa dice, a la propia Parker le habría parecido chistosa la peripecia, sobre todo teniendo en cuenta, como Meade recuerda, que uno de los poemas de su biografiada terminaba con un destínenme al infierno Claro, que más infierno es Baltimore, donde finalmente fue enterrada. U Oficio de desmemoria Pero, al fin y al cabo, estaba muerta. Así que da igual. Ya lo decía Noel Coward: vives la vida y vas aprendiendo, te mueres y se te olvida todo. Mucho más inquietante es que la tomen contigo en vida. Ahora voy con otra biografía (o divertimento, según su autora) la que Caroline Blackwood escribió de la Duquesa de Windsord. Se trata de The last of the Duchess donde Lady Blackwood se centra en los terribles últimos días de Wallis Simpson. Voy a entrar un poco en bucle porque lo más interesante de la historia está justo en la biografía de la biógrafa Dangerous Muse: A Life of Caroline Blackwood de Nancy Schoenberger) y en la reseña que de ésta hizo Jenny Diski. Cuenta en Desde mi cama que Blackwood, mientras preparaba su libro, visitó a la octogenaria marquesa de Casa Maury (la amante durante 15 años de Eduardo VIII hasta que apareció Wallis) y le contó que la duquesa había sido secuestrada en su casa del Bois de Bologne por su abogada Suzanne Blum, que estaba obsesionada con ella. Y que corrían rumores de que estaba en estado de coma, se había vuelto negra y se había encogido al tamaño de una muñeca La Maury empezó a carcajearse y no paró. ¿Me promete que no se lo ha inventado todo? La situación resulta tan cómica. La idea de esa horrible anciana encerrada por otra horrible anciana... Si al final lo mejor es reírse, aunque nos pongan zancadillas. En cuestión de muertos exhumados es mucho más recomendable recurrir a Mark Twain, que no soportaba a Jane Austen: Cada vez que leo Orgullo y Prejuicio me entran ganas de desenterrarla y golpearle en el cráneo con su propia tibia No hay que dar ideas. Nati Abascal, renovada, hizo una de esas apariciones públicas, llenas de estilo, de las que luego tanto se habla Zaiac (los dos en el Instituo de Maribel Yébenes) el caso es que Nati se ha quitado esos años que una nunca quiere cumplir, ni mucho menos dejar que se noten. Divertida, moderna y de gusto exquisito, Abascal empieza el año con ganas de disfrutar de la vida y aprovechar los buenos momentos. También impecable, como siempre, ví a una Isabel Preysler encantada de contar los días que faltan para tener a todos sus hijos en su casa de Puerta de Hierro. Isabel será una de las más elegantes, pero lo que nunca perderá es el título de madraza salvo que lo cambie por el de abuelaza. Isabel disfruta como cualquier madre de tener en Nochebuena a sus retoños que vuelven como el turrón sobre todo Enrique y Chabeli, que son los que más lejos tiene desde que Julio José decidió instalarse una temporada con ella. En Bécara la ví en compañía de su buena amiga Elena Benarroch y recordando con Amalia Zunzunegui cómo se conocieron, hace ya más de treinta años, en una fiesta. Isabel era impresionante, todos los hombres se quedaron de piedra cuando la vieron llegar comentaba Amalia. Desde entonces las dos han cuidado y renovado su amistad y de ahí que Preysler no dudara en acudir a su cita y de paso lucir un abrigo de Benarroch en color chocolate y doble faz. Pero Nati y Preysler no fueron las únicas. Entre los muchos invitados ví a Esperanza Aguirre, Ana Botella, Emuilio Ybarra, María Teresa Fernández de Vega, que ha vuelto a la moda abriendo una boutique en La Moraleja, Francis Llopis, la modelo Nieves Álvarez, el peletero Miguel Marinero, que debuta en la Pasarela Cibeles el próximo febrero... Noche de cristales para alucinar fue la muestra que se vio en el Audi Forum de Madrid con el título Crystal Temptation Shoes by Swarovski Con modelos en vivo y en directo y desnudos de los que no agreden a la vista, el montaje resultó sensacional. Por las paredes y vitrinas pendían algunos de los zapatos más espectaculares realizados con cristales y hasta deportivas blancas en plan glamour perfectas para cualquier gala de los Oscar. Dispuesta a disfrutar de todo estuvo la ex miss María José Besora que no se reistió a tumbarse en el sofa de cristal plata, una auténtica joya que estoy segura Alaska o la mismísima Madonna querrían para su salón.