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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE El príncipe Mulay Rachid junto a (de izq. a dcha. Kitín Muñoz, Gadi Mgomezulu, Azziza Bennami y otras personalidades embozan en sus telas. Ellos llevan varios días de fiesta en los que no han faltado las carreras de dromedarios, los recitales de poesía, las danzas y los cánticos. De hecho, danzas y cantos siguen alborotando la mañana con su ritmo machacón y pegadizo que invita al baile. Ante lo cruel de la polvareda, nos internamos en las jaimas, y emprendemos un viaje a través de olores añejos a piel de cabra y dromedario barajados entre distintas esencias. Fátima, una mujer nacida en Sidi Ifni, pero que lleva 30 años en Tan Tan, se brinda a tradu- cirnos del árabe. En la primera jaima que visitamos, además de té, nos ofrecen leche de dromedaria recién ordeñada en un tazón al que llaman gdah A continuación entramos en la Cooperativa Aayach Agrícola, un auténtico mundo de hierbas curalotodo Estos son capullos de rosa silvestre y, en infusión, alivian el dolor de estómago. Esta es la fowa una raíz muy buena para la circulación de la sangre. Luego nos dan a probar el mouss wak unos palitos que a ellos le sirven, a la vez, como dentífrico y cepillo de dientes. Un veterano nómada, tumbado junto a su dromedario, nos cuenta poco después que las curaciones más milagrosas que he contemplado eran unas que se hacían enterrando en la arena a las personas con algún miembro fracturado Fattouh Lhouncin es un hombre de 60 años, curtido por el azote del viento, que no recuerda ningún cuento del desierto. Pero nos dice orgulloso que tiene quince dromedarios y que cree recordar que el Kitín Muñoz, embajador de Buena Voluntad de la Unesco y nacido en Sidi Ifni, consiguió hace dos años rescatar del olvido esta singular celebración de las tribus nómadas nombre de Tan Tan proviene del sonido que hacían las piedras cuando las lanzaban a los pozos para saber si tenían agua. El Moussem lleva haciéndose muchos años, no sé cuántos... Estuvo prohibido bastante tiempo, aunque se realizaron en ocasiones fiestas similares. Es bonito que ahora se celebre de nuevo. Sobre la tormenta de arena, comenta que no es, ni mucho menos, la más fuerte que he visto. Cuando a uno le coge en mitad del desierto, lo mejor es parar, y, si no se puede, hay que orientarse por el sol, la luna o las pequeñas plantas que crecen en algunas zonas. Nosotros conocemos a cada una de ellas como si fueran de nuestra familia. Entre los jinetes de las distintas exhibiciones o fantasías están los de los lugares de Guelmin y Ait Baamran, que nos recibieron con su pose pétrea. Todos se muestran orgullosos de sus caballos y nos dicen sus nombres: Gigi Oumeima Mesaou A nosotros nos gustan más los caballos que el fútbol comenta Tarek, un hombre de unos treinta años. Ésta es una tradición que pasa de padres a hijos, aunque a los muchachos de hoy les gusta más el fútbol que los caballos, y les cuesta participar en este tipo de celebraciones. Ahora tenemos que dejarlos, el coche del príncipe Mulay Rachid- -hermano del Rey Mohamed VI- -hace su aparición escoltado por una nube de agentes de seguridad. Ya en la jaima de honor, los miembros de la Unesco Kitín Muñoz y Gadi Mgomezulu le reciben. Todos han puesto su granito de arena, y nunca mejor dicho, para que el Moussem de Tan Tan haya pasado a formar parte del Patrimonio Intangible de la Humanidad. Cuando las personalidades han tomado asiento, los jinetes comienzan su espectacular ceremonia. Desde el fondo de la explanada corren en pequeños grupos, mientras realizan con sus escopetas distintas suertes y, finalmente, acaban disparando al aire. Después de varias acometidas, el estruendo ensordecedor parece herir a la tormenta, pero ésta se enfurece aún más y cubre como un tsunami de arena el campo de Tan Tan. Los caballeros de Guelmin, de Ait Baamran y de otros lugares del desierto vuelven entonces a ser como espejismos del pasado que nos trajera la memoria.