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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Es el amor, estúpido omo Concha Piquer cantaría en Me embrujaste lo que a mí me está pasando no es mentira ni verdad. O sea, ¿qué te crees? Si ya no puedes confiar ni en National Geographic, que te da silicona por liebre (por elefante) ¿qué te queda? Admito que tengo tanto interés por los embarazos de elefantes, delfines, perros y humanos como por el hijo nada secreto de El Pescaílla, pero no me gusta que me engañen sin autorización previa. Porque una cosa es ser Johnny Guitart y decirle a Vienna aquello de Miénteme, dime que me has esperado todos estos años y otra que te tomen por tonto. Porque puedes serlo, pero eso no es razón suficiente. Cuando lo que más me llamaba la atención era que Pinochet tuviera permanentemente una ambulancia en la puerta de su casa (y por eso, vaya, llegó tan pronto al hospital) ahora salen con que todo fue un montaje y que de infarto, nada de nada. Y cuando miraba con toda la ternura del mundo a la pareja formada por Gina Lollobrigida y Javier Rigau, sueltan el comunicado (la relevancia social se mide por el número de comunicados que emites) y otra vez la sospecha del montaje. Que si todo era mentira, que si nada era verdad. ¿Tampoco vamos a poder creer al ¡HOLA! Se nos caen todos los mitos. Espero que no sea un montaje y que de verdad Gina esté indignada con la prensa (máquina que sirve para comprimir, ya saben) porque ya se me había diluido el odio infantil que sentía por ella. Cualquier niño que tuviera que tragarse los domingos en la tele Las aventuras de Pinocho la miniserie que Comencini hizo para la RAI, y donde ella hacía de hada madrina y Nino Manfredi de Geppetto, me entenderá. Menudo rollazo nos endilgaron. Una obra maestra, tú. Una verdad. C Edurne será la Chica Don Algodón en la promoción de la colonia de la firma, tras su paso afortunado por Operación Triunfo tano y el propio Giorgio Armani tuvieron un encuentro en Valencia el pasado mes de octubre la relación entre los dos augura muchos proyectos y planes para un futuro inmediato. A Cayetano este tipo de colaboraciones solidarias siempre le placen y por eso no es raro verle en convocatorias que aprovechen su fama y tirón para apoyar alguna causa que considere justa. Lo hizo también con los relojes a los que presta imagen y lo repite ahora con esta visita a una de las tiendas Armani de Madrid. Aparte de todos los atributos que tienen a su favor, y que no hace falta describir puesto que están a la vista, lo mejor de Rivera es su enorme corazón. Discreto, tímido y muy suyo, es tremendamente generoso en sentimientos. Lo demostró cuando decidió adoptar a la hija de su ex mujer y lo demuestra cada día ocupándose de su hermano Kiko, el hijo de Isabel Pantoja, que no está pasando por su mejor racha. A los problemas que tiene su madre, fruto de su relación con Julián Muñoz, se suman los que le caen a él fruto de sus amistades peligrosas. Por eso en cuanto puede Cayetano lo llama y se lo lleva de viaje para que cambie de aires y se separe de las malas compañías. La pena es que no pueda hacerlo todas las veces que quisiera. Mujer de moda, la cantante Edurne (OT) atraviesa un momento de lo más agradable. Triunfó en el concurso de televisión, conquistó a la gente con su estilo y encanto y ahora recoge el título de Chica Don Algodón para protagonizar la nueva campaña de la colonia. Pero su suerte no es sólo ésa. Lo mejor de Edurne es que ha pasado por la Academia y se ha librado de los comentarios de Risto, el creativo de publicidad que hace las veces de jurado de ese programa de aspirantes a cantantes y que ha traspasado el umbral del anonimato gracias a las críticas que despliega contra todos los concursantes. Risto es sin duda lo mejor de un concurso que necesita ingredientes como él para hacerlo más atractivo y emocionante. Los que le conocen más a fondo aseguran que no es tan malo como lo pintan, pero personalmente me quedo con el canalla de gafas de sol y barba de dos días que atiza a los artistas y se queda como nuevo una vez que vomita toda la mala leche que lleva dentro. Aunque sólo sea como terapia, y a sabiendas de que en televisión todo está inventado, Risto es la carne fresca que necesita cualquier programa que pretenda llegar a la sensibilidad de los espectadores e incluso herirla. Más atractivo que los Matamoros y sin pluma ni bofetadas al diccionario, el chico malo de la temporada está viviendo su momento de gloria. Que lo disfrute y aproveche porque, al igual que al cerdo de George Clooney, también le llegará su San Martín. Como aperitivo ya aparece esta semana en una revista del corazón donde se le ve de lo más tierno con su novia. Si ya lo escribió Thomas Browne en Sobre errores vulgares donde nos aclara, entre otras cosas, por qué Adán y Eva no podían tener ombligos. Explicaba cuán incompetente discernidor de la verdad es el vulgo (o sea, nosotros, por lo menos servidora) A mí me dicen que una hamburguesa del tamaño de un platillo volante (al menos en la tele lo parece, que luego al natural mengua, debe de ser por eso de que la tele engorda) me dicen, sigo, que esa hamburguesa espacial tiene las mismas calorías que nueve platos de macarrones (no tres ni cinco, nueve, algo que no se come ni Pantagruel) y me cuesta, pero me lo creo. No sé si se dan cuenta pero gracias a las ministras aprendemos cada día. Con Narbona supimos cuánta agua sale de la cisterna. Y con Salgado que una disparateburguer equivale a nueve platos de macarrones ¿Y cuántas calorías tiene un plato de fabada? Ah, eso es que no entra para el examen. En fin, también me creo lo que acaba de contar Gisele Bundchen. La brasileña ha revelado que se hincha a hamburguesas de McDonalds desde los 14 años, lo que al parecer explicaría ese pedazo de cuerpo que luce. Quizá es que si son de McDonalds y no de Burger King la cosa cambia. Es verdad que combina el Big Mac con el ejercicio, pero se sigue zampando los malignos emparedados. Amiguitas, no lo hagáis, que luego es más difícil desembarazarse de las lorzas que darse de baja en una empresa de telefonía. El vulgo cae fácilmente en el error dando consentimiento a la falsedad (Browne otra vez) Al vulgo le encanta saber que los grandes escritores o las grandes presentadoras plagian en sus libros. Pero luego llegan los que saben y nos sacan de la equivocación. Parece que Ian McEwan tomó prestado para Expiación un trocito de No time for romance las memorias de Lucilla Andrews, escritora de novelas románticas. Justo donde ella recuerda su experiencia como enfermera durante la Segunda Guerra Mundial (algo que por lo visto no se documenta en ningún otro sitio) Y, encima, han salido en su defensa escritores como Thomas Pynchon (alabado sea el Señor) Margaret Atwood o Kazuo Ishiguro, que saben de qué va el asunto. Haya plagio o no, los grandes escritores y las grandes presentadoras (o, más bien, quien hizo la puñeta a la Quintana) acaban tirando de la obra de las grandes y denostadas escritoras de novelas de amor, que al final es lo importante. Ya se trate de Lucilla Andrews o de Danielle Steel. De momento no sé de nadie que se haya fijado en Corín Tellado, pero todo se andará. Lo mismo la plagio yo misma.