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10 12 06 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Spain is different ontilla dio la talla, no sólo acudió a la fiesta de la Constitución, sino que el día antes se había puesto firme ante un Puigcercós empeñado en expresar su desdén a la bandera española al ordenar retirarla del mástil de la fachada de la consejería de Gobernación. Luego, para que se notara menos la afrenta, ordenó que se quitara también la senyera. Pero ni aun así coló. Cuentan que Montilla cogió el teléfono y le dijo que izara las dos insignias de forma inmediata o se olvidara de ser conseller. Los términos de la conversación sólo ellos lo saben, pero el republicano tragó y antes de que finalizara el día la sede de Gobernació lucía las dos banderas en su fachada. Buen inicio de mandato, ya iba siendo hora de que un dirigente político demostrara autoridad ante el dislate, a ver si otros toman ejemplo. Los nacionalistas de Esquerra hicieron mangas y capirotes con Maragall, y Carod ganó los varios órdagos que le echó a Zapatero, hasta que Artur Mas negoció con Zapatero el fin de Maragall como president y el final del acuerdo de ERC con el PSC y con el PSOE, aunque luego ZP se olvidó de lo que había pactado con el presidente de CiU. Lo que ocurre es que Montilla, de momento, ha dejado claro que a él no le mangonean ni Carod ni Puigcercós. En cuanto a la fiesta de la Constitución, habría que replantearse su continuidad, porque desde hace años es más noticia por las ausencias que por las presencias, aunque en este año también fue noticia- -y buena- -la intervención de Manuel Marín. Al presidente del Congreso se le nota bastante harto de discusiones inútiles, de tener que dedicar más tiempo a las ideas peregrinas de los grupos minoritarios M que a resolver cuestiones vitales para la convivencia. Los de ERC nos están llevando a todos por el camino de la amargura, crecidos por el primer tripartito y aún más crecidos ahora por el segundo tripartito. Por eso hay que aplaudir a un Montilla que le ha cantado las cuarenta a Puigcercós. Un toque. Un aviso. Marín no sólo pidió diálogo y discreción, sino buena educación. En el legislati- JAIME GARCÍA A Marín se le nota harto de discusiones inútiles, de perder el tiempo con ideas peregrinas vo y en el ejecutivo. Si la pide es porque cree que no la hay. En cuanto a la fiesta en sí- -repito, hay que replanteársela- -me quedo con la frase de Calvo Sotelo: No estamos aquí para celebrar el aniversario de la Constitución, sino para defenderla Cargadísimo de razón. No conozco un país- -y conozco casi todos- -en los que se tenga menos aprecio y respeto a sus símbolos y a su Constitución. Spain is different, pero a veces el different no es nada edificante. Un dirigente político que cuestiona la forma en que se está configurando el nuevo Estado de las Autonomías, con tanta alegría a la hora de ceder competencias, ponía el dedo en la llaga: ¿Qué hacemos con diecisiete policías autonómicas, que es a lo que vamos si esto sigue así? ¿Cómo se puede pensar en eficacia con diecisiete programas informáticos, diecisiete formas de actuar, diecisiete equipamientos y diecisiete dirigentes? ¿Qué hacemos si los policías catalanes trabajan en la desarticulación de un grupo mafioso organizado y, cuando hacen un seguimiento, se encuentran con que los mafiosos han entrado en Aragón? ¿Llaman a la policía de Aragón y le cuentan toda la operación para que la continúen mientras los mafiosos han entrado ya en Navarra? Esto de las competencias es mucho más serio de lo que parece, y vamos hacia atrás, como los cangrejos. Los políticos sacan pecho ante la ciudadanía por haber logrado meter más y más y más en sus respectivos estatutos, pero están dejando al Estado en las raspas. Con una España que va a ser un caos si no viene alguien con una cabeza ordenada, y libre de complejos, para poner las cosas en su sitio.