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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Déjà vu Experiencias revisitadas La sensación de vivir de nuevo un fragmento de nuestra propia vida no es síntoma de locura. Un 60 por ciento de las personas la experimentan al menos una vez en la vida, sobre todo en la juventud o en determinadas condiciones (agotamiento, estrés, traumas, enfermedad... POR PILAR QUIJADA l detective Doug Carling (Denzel Washington) revisa la escena del crimen. Su mirada escudriña cada rincón en busca de una pista que pueda identificar al asesino. Sorprendentemente pasa de largo sobre unas letras magnéticas que, sujetas en la nevera, forman la frase tú puedes salvarla Tras unos segundos, Carling vuelve a mirar el mensaje y la perplejidad se refleja en su rostro, aunque no por lo que dice. La escena le resulta de pronto extrañamente familiar, como si ya la hubiera vivido antes, a pesar de que es consciente de no haber estado allí jamás... ¿O tal vez sí? ¿Es posible que la sensación de familiaridad la provoque el recuerdo de una vida alternativa que se cruza con la actual? Es la duda que el director Tony Scott quiere suscitar en el espectador para explicar el fenómeno que da nombre a su última película Déjà vu Ésta es una más de las muchas e imaginativas explicaciones que a lo largo de la historia se han propuesto para esta curiosa sensación de estar viviendo de nuevo un fragmento de nuestra propia vida. Una vivencia que experimentan un 60 por ciento de las personas al menos una vez, especialmente en la juventud o en determinadas condiciones (cansancio, estrés, agotamiento, sucesos traumáticos, enfermedad, alcohol o embarazo) La literatura también ha reflejado estas inquietantes experiencias; el escritor Charles Dickens ofrece, a través de su personaje David Copperfield, una excelente descripción de las sensaciones que provoca un déjà vu Lo que decimos o hacemos creemos haberlo hecho y dicho en una época muy lejana y lo recordamos como si hubiéramos estado hace siglos rodeados de las mismas personas, de los mismos objetos, de los mismos incidentes y sabemos perfectamente de antemano lo que nos van a decir después, como si nos volviese a la memoria de pronto E Esa sensación vaga de repetición asociada al déjà vu (ya visto) llevó a los seguidores de Pitágoras a considerarla una prueba de la reencarnación. Una idea que aún sigue pareciendo atractiva a muchos, a pesar de que para los expertos carece de fundamento científico. En opinión de Douwe Draaima, profesor de Historia de la Psicología de la Universidad de Groningen (Holanda) si nuestra memoria contiene recuerdos latentes de vidas anteriores que empiezan a resonar debido a una repentina coincidencia con la experiencia actual sería de esperar que la sensación de familiaridad se intensificase y nos ayudase a recordar y no que desapareciera de repente como ocurre en el déjà vu Los déjà vu son el producto de tres ilusiones: Se perciben co- mo un recuerdo, aunque no lo son; te hacen creer que sabes lo que va a ocurrir cuando en realidad no puedes predecir nada; y producen un temor vago que carece de fundamento explica Draaima, que dedica a este fenómeno un capítulo de su interesante libro Por qué el tiempo vuela cuando nos hacemos mayores Fallo en la concentración Para Draaima, la explicación más plausible es la que propuso en 1906 el psicólogo holandés Gerard Heymans y que estudios recientes parecen corroborar: la La sensación de ya visto llevó a los seguidores de Pitágoras a considerarla una prueba de la reencarnación. Una idea atractiva, pero sin fundamento científico sensación de déjà vu se produce por un fallo momentáneo en la concentración que hace que percibamos débilmente lo que nos rodea. Recuperada la concentración, percibimos ahora plenamente la situación, y además nos llega un vago eco de la anterior percepción que es precisamente lo que nos provoca la inquietante sensación de familiaridad. Esta teoría explicaría por qué la sensación de ya visto suele aparecer preferentemente en situaciones de estrés. Habitualmente la sensación de ya visto tiene un inicio repentino y se interrumpe con rapidez precisamente por el asombro que causa la propia experiencia de creer recordar algo que, en realidad, está sucediendo en ese preciso instante, lo que hace que su estudio sea bastante escurridizo. A pesar de todo, los déjà vu se han podido reproducir accidentalmente en el laboratorio estimulando determinadas áreas del cerebro en pacientes epilépticos. Así se han podido identificar tres áreas que, al parecer, se activan simultáneamente cuando se producen estos peculiares fallos de memoria que nos provocan la ilusión de recordar cosas que realmente no habían sucedido con anterioridad: el lóbulo temporal que procesa las experiencias actuales; el hipocampo que al activarse erróneamente añade la sensación de familiaridad, y la amígdala que produce la sensación de angustia que habitualmente acompaña al déjà vu El detective Carlin interroga a un sospechoso en una escena de la película Déjà vu de Tony Scott