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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Fresco y joven l pasado 1 de noviembre trajo noticias frescas, noticias jóvenes. Llegaban de Cataluña. El frescor y la juventud guardaban relación con el éxito de Ciutadans- Partido de la Ciudadanía, una nueva formación política con apenas cuatro meses de existencia que acababa de obtener, contra todo pronóstico, tres diputados en el nuevo Parlamento autonómico. Pero el frescor y la juventud también tenían que ver con el máximo dirigente del partido, Albert Rivera, un abogado de 27 años sin experiencia política que, para más novedad, había aparecido púdicamente desnudo en los carteles electorales. Ya entonces, la misma noche de autos, hubo quien auguró un breve recorrido a Ciutadans. Una llamarada, decían. Sin embargo, en los días siguientes esa llamarada, lejos de apagarse, fue encendiendo el interés y el aprecio de unos y otros, hasta el punto de que una encuesta de opinión realizada por la propia Generalitat a lo largo del mes de noviembre revelaba que el nuevo partido tenía ya en Cataluña una intención de voto superior a la del mismísimo Partido Popular. En esas, alguien quiso tornar el frescor en frescura, o el desembarazo en falta de vergüenza, e hizo público que Rivera había militado en Nuevas Generaciones del PP. Se montó un buen pollo. Durante la campaña el candidato había asegurado haber votado a todo el mundo- -CIU, PP, PSC- -en su más tierna actividad ciudadana; pero, de militar en alguna parte, ni palabra. O sea, que se lo había callado, el muy fresco. ¿Entonces? Pues nada, por supuesto. O casi nada. Un simple olvido interesado, muy propio de la juventud. Aunque, eso sí, en adelante, lo que le espera a Rivera es la vida adulta. E Rivera basó su campaña en una desnudez sin secretos que luego resultó no haber sido del todo transparente Cuando se realizó el sondeo, entre los días 6 y 20 de noviembre, aún no se sabía que el candidato de Ciutadans sí tenía un pasado. El 22 de noviembre, Rivera- -que no había tenido reparos en confirmar su militancia en UGT y que, para demostrar su transparencia, se había ofrecido desnudo de cuerpo y alma en el cartel electoral- -ve aireado su secreto mejor guardado: su paso por el PP. En 2002, ingresó en Nuevas Generaciones y formó parte de esta organización hasta el pasado mes de abril, cuando tramitó su baja. Unos meses después, el 9 de julio, al asumir la presidencia de Ciutadans, enfatizaba que carecía de experiencia en ninguna asociación que no fuera de vecinos. El antiguo compromiso de Rivera con el PP desconcierta a los impulsores de Ciutadans, formación de centro- izquierda. De repente, su currículum aparece repleto de lagunas. Se sabe de él que nació en Barcelona el 15 de noviembre de 1979, que es hijo de padre catalán y madre andaluza y que su familia se dedica al pequeño comercio. Que, licenciado en Derecho, cursó estudios de postgrado en Derecho Constitucional y entró a trabajar en los servicios jurídicos de la Caixa, entidad que le concedió una excedencia para preparar su salto a la política. También consta como hecho relevante de su currículum que vive en pareja con una psicóloga, que fue campeón de natación de Cataluña a los 16 años y que forma parte del equipo de waterpolo de Granollers. En contraste con los otros dos diputados de Ciutadans, José Domingo y Antonio Robles, bregados en mil batallas lingüísticas y célebres en el circuito outsider catalán, nada se sabía de Rivera antes de Ciutadans. Fue el prestigioso catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras, quien le metió en el proyecto. Rivera, ex alumno de De Carreras, había seguido con atención el nacimiento de la plataforma Ciutadans de Catalunya impulsada por intelectuales de la talla de Albert Boadella, Xavier Pericay, Arcadi Espada o Félix de Azúa, todos ellos decepcionados con la deriva soberanista del gobierno tripartito de Pasqual Maragall. En junio de 2005, presentan un manifiesto en el que plantean la necesidad de crear un nuevo partido no nacionalista. Rivera se pone a disposición de su antiguo profesor, pero no se le ocurre comentar que está afiliado al PP. De haberse conocido este pequeño dato, y así lo ha escrito Espada, no habría hecho carrera en Ciutadans El problema no es que Rivera militara en el PP en concreto. El problema es que, precisamente para evitar los males derivados de un exceso de equipaje, durante AP el proceso fundacional del partido quedó claro que la persona que se pusiera al frente del mismo debía estar desvinculada de cualquier otra opción política. El hecho de que Rivera admitiera haber votado a CiU, PSC y PP reforzaba su imagen de persona centrada, sin afinidades extremas, y su perfil de ciudadano libre que había buscado desesperadamente una opción en la que confiar y que, al fin, se daba por vencido. Superada la sorpresa inicial, nadie se atreve a cuestionar el liderazgo de Rivera. Las cosas han salido bien y las municipales están a la vuelta de la esquina. Ni hay recambio, ni sería sensato abrir una crisis interna con el viento soplando de cara. Juega también a favor de Rivera la madurez demostrada hasta ahora en la gestión de su éxito. Consciente de que algunos sectores trataban de manipularle para apropiarse de su marca en el resto de España, echó el freno para consolidar su proyecto en Cataluña. También es cierto que, aun sabiendo que se ha alimentado básicamente del voto conservador, en las últimas semanas no se ha molestado en esconder su ideario laico y de izquierdas e incluso ha dejado claro que respaldará las políticas sociales del gobierno de Montilla. Y eso que militó en el PP. Pese a su desnudez, Albert Rivera sigue siendo un enigma. XAVIER PERICAY Es escritor y uno de los intelectuales que promovieron la creación de Ciutadans