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D 7 26 11 06 Ocupa, junto con otras dos compañeras, el cargo de defensor del profesor, una figura creada por el sindicato independiente ANPE y que lleva en activo un año con el propósito de que la enseñanza no se convierta en una profesión de riesgo. Las estadísticas que ofrece son estremecedoras: el 73 por ciento del profesorado está en riesgo de desarrollar ansiedad o depresión por efecto de agresiones, el 87 por ciento no se siente respaldado por las administraciones públicas, el 80 por ciento manifiesta que alguna vez ha sido insultado o sometido a situaciones de tensión o indisciplina por parte de sus alumnos... El objetivo, protegerse y entablar un diálogo a múltiples bandas en torno a la escuela para reconducir una situación que corre el riesgo de desbocarse DEFENSOR DEL PROFESOR ISABEL GUTIÉRREZ- ¿Qué tipo de sociedad es la que necesita la intervención de un fiscal para proteger al profesor? -Es la sociedad del prohibido prohibir. Cuando, por ejemplo, y entre otras cosas que ya han sucedido, dos chicas de 11 años agreden a un niño de 6 y lo filman, y cuando ese acto no les acarrea sanción alguna que les haga recapacitar, es que la violencia se tolera. ¿Y esa tolerancia puede llevar a la impunidad? -En lo que respecta a los alumnos problemáticos, ese clima de impunidad total en la escuela existe. Agredes a un compañero o a un profesor, y no pasa nada. ¿Dónde se ha quedado su autoridad y el respeto a su figura? -Bajo los derechos de los alumnos. No es que al profesor se le haya igualado al alumno, es que está por debajo de él. ¿Estamos hoy recogiendo los frutos podridos de lo que legalmente se sembró? -En efecto. Desde hace años, la ley nos dice que los alumnos tiene que promocionar de manera automática, cumplan o no cumplan los objetivos. Para un chaval significa que si nadie le reclama unos resultados, él no va a ser quien se los exija a sí mismo. Un planteamiento erróneo es que alumnos que no tienen ningún interés estén con quienes sí lo tienen. Y los chicos sin interés se aburren y dan la lata. -Y, claro, molas más cuanto más das la nota... -Hay quienes no tienen ninguna gana de aprender, pero quieren destacar en la clase. ¿Cómo lo hacen? Enfrentándose a profesores y alumnos para que todos vean de lo que son capaces. Sus compañeros, que les contemplan como líderes, sienten miedo y callan o aceptan sus pautas de conducta para no convertirse en víctimas. ¿Qué hay de los padres? Los hay como mánagers de sus propios hijos... -Hay padres tan sobreprotectores que cualquier mínima objeción a sus hijos se la toman como una agresión. El profesor no es GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Inmaculada Suárez La sociedad del prohibido prohibir es la que tolera la violencia escolar ¿Por qué se supone que los críos tienen la madurez suficiente como para ejercer permanentemente el autocontrol? -Eso es absurdo. Mire, los mismos niños que quieren aprender, aunque no lo confiesen, reclaman una norma. El adolescente tiende a romper las normas, pero nosotros, como adultos, tenemos que ponerlas para regular la convivencia. Y tiene que saber que las normas hay que cumplirlas. Es como si uno va al Corte Inglés y roba un móvil, y el guarda jurado de la puerta le dice: ¿Te llevas el móvil? Ay, mira que eso no se hace... pero le deja salir con el móvil en la mano. Créame que, al día siguiente, cogerá otra cosa, y lo mismo lo hace acompañado. -Se dice que hay profesores que miran para otro lado cuando un compañero tiene problemas de acoso y agresión... -Somos un colectivo muy individualista y mientras no nos unamos, esto irá a peor. Pensamos que a nosotros nunca nos va a pasar, porque lo que sucede es que el otro no tiene tablas, que no se hace con la clase, que lo mejor es no buscarse problemas... Pero resulta que, un buen día, eres tú quien te encuentras en esa situación. -Y es cuando por fin les piden ayuda... -Llaman cuando el problema se ha desbordado, cuando les domina la ansiedad y literalmente están bloqueados. Sienten miedo, frustración, ansiedad, culpabilidad... Nosotros les damos una ayuda psicológica en ese momento y, después, les orientamos sobre cómo actuar con la actual normativa de derechos y deberes. ¿Cómo se puede salir de este atolladero? -Dialogando entre todos. A la administración le pido que no se quede con los brazos cruzados. Y a los padres, que no sólo escuchen a los chicos, sino también a los profesores; que no deleguen la educación en la escuela, que empiecen a decir a sus hijos no Y a la sociedad, que, por favor, empiece a dejar de ver la violencia en las aulas como algo menor. El móvil frente al libro Hay niños que no llevan el material escolar porque, supuestamente, sus padres no tienen dinero para comprárselo, pero sí se presentan en clase con móvil de última generación, con ropa de marca... Antes, podría faltar lo que fuera, pero nunca el libro. Ahora, lo que parece que no puede faltar es el móvil, no vaya a ser que el chico se sienta excluido e inferior SIGEFREDO perfecto, pero si al niño se le ríen todas las gracias y si ese niño ve que su padre puede gritar e insultar al docente, si a éste en casa se le critica sistemáticamente, si en el colegio le suelta eso de ¿quién eres tú para decirle a mi hijo lo que tiene que hacer? ¿Por qué el chaval no puede seguir el mismo ejemplo?