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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE N Kiev Vinnica MOLDAVIA Sumy RUSIA Harkov UCRANIA Kirovograd Zaporozje Odessa Mar Negro Herson Mar de Azov 0 Km 200 En la plaza de la Independencia tuvieron lugar las famosas manifestaciones de la revolución naranja norámica de la ciudad baja, y el Castillo de Ricardo Corazón de León. Podil, la ciudad baja que se asoma al Dniéper, tiene un sabor especial, con sus ringleras de fachadas antiguas, sus muelles donde atracan los grandes barcos que llevan turistas hasta el Mar Negro y las explanadas donde se celebran ferias y mercados desde tiempos inmemoriales. Allí mismo, en lo alto de un promontorio cortado sobre el río, se alza el gigantesco Arco de la Amistad, uno de los monumentos más característicos y visitados de Kiev. Para no perderse Cómo llegar Viajar a Kiev resulta comodísimo. El trayecto apenas dura cuatro horas. Ukranian Airlines (www. ukraine- international. com 93 301 23 63) dispone de dos vuelos semanales directos desde Madrid y Barcelona, a partir de 375 euros (más tasas) ida y vuelta. La compañía ucraniana vuela con aviones modernos y confortables, y el servicio en business (990 euros más tasas) es sorprendentemente bueno. Dónde alojarse En Kiev no hay muchos hoteles de corte occidental. Conviene evitar los hoteles estatales de la era soviética, que recuerdan demasiado el viejo y olvidable estilo comunista. La mejor relación calidad precio tal vez la ofrezca el Hotel Rus (www. hotelrus. kiev. ua) muy bien situado cerca de Kreshchatik, donde se puede dormir decentemente por menos de 100 euros la doble. Comer y beber La gastronomía ucraniana no decepcionará a nadie. Sus carnes pasan por ser de las mejores del mundo. El esturión, típico de la región, es un pescado exquisito que preparan de maravilla. Las verduras, de excelente calidad, están presentes en todos los platos. Comer en Kiev es asomarse a una oferta variadísima y original que incluye sopas, ensaladas y platos elaborados que satisfacen plenamente los paladares más exigentes. Los vinos son dulzones, pero, en cambio, vale la pena probar otras bebidas autóctonas, como el kvas, que se obtiene a partir del pan de centeno y tiene un agradable sabor tostado. El vodka, por supuesto, no falta en ninguna comida y la cerveza local es suave, agradable y barata. Es posible probar el buen caviar ruso a precios asequibles. Uno de los restaurantes típicos más recomendables es Pervak (Tel. 235 09 52) El valor del paisanaje Fachada modernista del antiguo restaurante Leipzig núcleo original, fortificado en su época, constituye la llamada Ciudad Alta, donde quedan algunos restos de la antigua muralla de ladrillo. Lo más característico de esta parte de la urbe es la gran catedral de Santa Sofía, una pequeña ciudad dentro de la ciudad, que albergaba la residencia obispal, un monasterio y la inevitable torre barroca que contrasta sus suaves tonos azulados con el blanco de las paredes del templo, el verde de los tejados y el dorado de las cúpulas que pueden verse desde cualquier punto. Casi enfrente, a unos cientos de metros, el monasterio de San Miguel compone otro conjunto memorable, añil y oro, que recuerda sin palabras la gran influencia de Bizancio sobre aquellas tierras. Hay ciertamente un marcado toque oriental en Kiev que se refleja en las cúpulas encebolladas de sus numerosos templos y monasterios, pero predomina el hálito europeo que desprenden sus barrios aristocráticos y algunos rincones afrancesados, como el famoso Andreyevsky Spusk, una empinada y retorcida cuesta que desciende hasta Podil, el antiguo barrio portuario a la orilla del río, donde los artesanos y artistas pueden vender libremente sus obras al público. Para los kievitas enamorados de su ciudad, aquello es una especie de Montmartre, un barrio bohemio presidido por la Iglesia de San Andrés, desde cuya explanada se domina una espléndida paPero describir estos monumentos y los fantásticos parques y avenidas que los rodean o los espectaculares miradores que permiten asomarse a la ciudad desde casi cualquier punto, no darían nunca una idea completa de esta urbe. El mayor valor de Kiev está en la gente, en la vida cotidiana, en los acontecimientos artísticos y culturales que la enriquecen todos los días. Cualquiera puede asistir a la ópera o a un espectáculo de ballet por unos pocos euros y en los clubes nocturnos se interpreta jazz o rock de altísima calidad en vivo. Por otra parte, los kievitas son amables, acogedores, educados, hospitalarios y serviciales. Les gusta que se les visite y siempre tiene la sonrisa pronta para obsequiar al viajero. Por la noche, abarrotan los restaurantes y los clubes de moda. Allí es donde mejor muestran su carácter abierto, amistoso y comunicativo. Y luego están las mujeres, sin duda las más hermosas del mundo. Pero esto merecería un capítulo aparte, porque tanta gracia y belleza no caben en tan pocas líneas. La gran catedral de Santa Sofía es una pequeña ciudad dentro de la ciudad, que albergaba la residencia obispal, un monasterio y la inevitable torre barroca Construida sobre boscosas colinas en la margen derecha del río Dniéper, Kiev muestra una difícil orografía. El núcleo original constituye la llamada Ciudad Alta