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26 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Piratas Abordajes a punta de kalashnikov Como hace siglos, los piratas surcan los mares del sur en una de las rutas más transitadas y peligrosas de Asia, pero ahora están dotados con la más moderna tecnología para atacar a sus presas POR PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL ISLA DE KARIMUN (INDONESIA) N o van armados con sables, sino con pistolas, kalashnikov y lanzacohetes. No surcan los mares en viejos barcos a vela, sino en potentes lanchas con motor fuera borda que se comunican entre sí con teléfonos por satélite. No llevan un parche en el ojo ni usan catalejos, sino sofisticadas lentes de visión nocturna con infrarrojos. Y no tienen una pata de palo ni beben ron directamente de un barril, sino que calzan el último modelo de zapatillas Adidas falsificado en China y se emborrachan con whisky Johnnie Walker etiqueta negra en algún sórdido burdel del Lejano Oriente. Son los piratas del siglo XXI que, como un vestigio del pasado que se niega a desaparecer, todavía siguen operando en el Estrecho de Malaca, una de las rutas marítimas más transitadas y peligrosas del mundo. Por este canal de más de 900 kilómetros de largo y entre 50 y 100 kilómetros de ancho, que comunica el Océano Indico con el Mar de la China Oriental y el noreste de Asia, pasan cada año unos 60.000 barcos que transportan la mitad del petróleo que se consume en todo el planeta y un tercio del comercio mundial. Un botín demasiado sabroso, estimado en más de 300.000 millones de euros, como para pasar desapercibido para los pobres pescadores de los países que comparten el Estrecho: Indonesia, Malasia y Singapur. De los 276 ataques a barcos contabilizados por la Oficina Marítima Internacional el año pasado, 74 tuvieron lugar en aguas indonesias y 12 en los límites territoriales de Malasia y Singapur. Aunque tales datos suponen una reducción con respecto a los 445 registrados en todo el mundo en 2003, de los que 156 acaecieron en esta zona de Asia, la proliferación de asaltos en lo que va de Armados y peligrosos, los piratas del siglo XXI utilizan tecnología sofisticada para sus ataques ABC año demuestra que la piratería no ha sido desterrada del Estrecho de Malaca. A principios de julio fueron abordados el Pacific Spirit y el Bintang Samudra dos buques fletados por la ONU para trasladar ayuda humanitaria al norte de la isla indonesia de Sumatra, la zona más afectada por el tsunami que asoló el Índico el 26 de diciembre de 2004. Junto a estos dos ataques, una docena de cargueros, yates y barcos pesqueros han sufrido las embestidas de los piratas, que se han ido perpetuando de generación en generación. Así ocurre en Karimun, una isla de Indonesia cercana a Singapur, la próspera ciudad- estado que al año pasado se convirtió en el puerto con más tránsito del planeta al manejar 23,2 millones de contenedores de mercancías. La proximidad de los filibusteros con este importante nudo de comunicaciones mundial no es casualidad, ya que las mafias tienen infiltrados en las grandes compañías navieras desde los tiempos en que Tony se dedicaba a abordar navíos en alta mar. Bajo este nombre ficticio se oculta uno de los piratas más veteranos de Karimun, hoy retirado a sus 54 años y reconvertido en guardaespaldas de los ricos empresarios chinos que construyen