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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Las Asambleas Contra la Mercantilización de la Educación (ACME) capitalizan las movilizaciones que se registran en Europa contra el proceso de convergencia La fuerza de los grupos que promueven las acciones es limitada, ya que muchos de ellos están muy vinculados a ideologías radicales. Los foros sociales son sus ejes de actuación de Estudiantes para coordinarse. El pasado octubre celebraron un foro en el campus Jussieu (Universidad París VI- VII) Allí trataron de afianzar el proceso de coordinación europea de las luchas estudiantiles y avanzar sobre el trabajo realizado en una anterior reunión que tuvo lugar en la localidad navarra de Bakaiku. Así se refleja en un texto de Carlos Sevilla y Miguel Urban titulado El rapto de la Universidad europea Sus trabajos pretenden forjar una coordinadora estable y permanente para impulsar las corrientes de resistencia al Proceso de Bolonia. Aseguran que han tenido un papel determinante en las movilizaciones contra el Contrato del Primer Empleo en Francia o contra la reforma Moratti en Italia y que se están implantando en Portugal, Alemania, Noruega y el Reino Unido. Las organizaciones que están dispuestas a plantar cara al EEES, e incluso a hacer descarrilar su proceso de construcción, constituyen como ellas mismas reconocen una realidad muy diversa y atomizada huérfana de coordinación. Promueven sus actividades en los Foros Sociales Europeos, donde ponen en común sus iniciativas, y piensan que la izquierda estudiantil moderada (ESIB) legitima el proceso de Bolonia. Dicen rechazar la mercantilización de los estudios universitarios que, en su opinión, encierran los nuevos cursos de grado y de posgrado. Se oponen a la ley de Universidades (LOU) piden una Universidad pública y autogestionada y alertan contra el peligro de privatización de la enseñanza superior. Los más moderados reclaman que se paralice el proceso y se abra un debate. Entre los profesores también hay grupos contestatarios. Así, los que se autodenominan Profesores por el conocimiento organización sin sesgo ideológico, advierten de que el proceso es irreversible pero no esconden su temor a una mercantilización de los estudios. Nos preocupa- -dicen- -que ciertos expertos en educación universitaria hayan convenido que la adaptación de los estudiantes al mercado de trabajo sea la única finalidad SIGEFREDO trucción del Espacio Europeo de Educación Superior? ¿Existe un movimiento fuerte y bien estructurado con opciones sólidas a las propuestas de los Estados? La respuesta es negativa. No se puede hablar de movimientos estudiantiles coordinados ni en España ni en Europa. Las protestas tienen en general un carácter esporádico y los grupos que las alientan, una escasa implantación en los campus. En parte se debe a la decadencia del propio movimiento estudiantil y, en parte, a que la mayoría de las organizaciones que impulsan estas acciones están imbuidos de planteamientos ya superados o de ideologías radicales de izquierda que apenas encuentran acogida en el viejo continente. Junto a las reivindicaciones sobre Bolonia, los radicales aprovechan a veces para lanzar mensajes antieuropeístas o antiglobalización. En España, los movimientos están encabezados por las Asambleas Contra la Mercantilización de la Educación (AMCE) implantadas en Madrid, Cádiz y Granada, y la Plataforma en Defensa de la Universidad Pública de Cataluña. Descontentos con la forma en que se realiza el proceso de convergencia europea, estos grupos aprovechan los Foros Europeos Manifestación y detenciones el pasado 16 de noviembre en Barcelona contra el Plan Bolonia de convergencia europea EFE Construir un espacio universitario común es el gran desafío europeo Europa está inmersa en un proceso que dará lugar a una nueva Universidad donde el saber y la ciencia no se encierren en los muros de un aula o de un laboratorio. La lección magistral- -que se impartirá cuando sea necesario- dejará paso a un trabajo más personalizado del alumno y a una mayor colaboración de éste con el profesor. El proceso se inició en la histórica Universidad de la Sorbona en el ya lejano 1998 y echó raíces un año después en la de Bolonia. En esta Universidad, más de 30 países suscribieron la declaración que sirve de marco a la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, cuyo horizonte se sitúa en el año 2010. Praga, Berlín, Bergen y, en 2007, Londres son los hitos de este camino que conduce a la convergencia, al reconocimiento mutuo de títulos y al fomento de la movilidad de estudiantes y profesores. Para ello, las carreras deben ser equiparables. De ahí que se haya implantado el crédito europeo (unidad de cuenta académica de entre 25 y 30 horas teórico- prácticas) y el suplemento al diploma, que recoge las capacidades que otorga cada título. De acuerdo con las sugerencias de Bolonia, España sustituirá las actuales diplomaturas, licenciaturas e ingenierías por los estudios de grado, que tendrán una duración de cuatro años, salvo en profesiones con directriz comunitaria específica (fundamentalmente sanitarias) Habrá tres niveles de conocimiento: grado, master y doctorado.