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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE The Penthouse la terraza más chic de Madrid. Para entrar los sábados hay que guardar cola de hasta cuarenta minutos das de Zara, con la nota chic de llevar como cinturón una corbata de Gucci; ellos, de negro, con gorras, camisetas y bufandas de Versace y cinturones de Gucci, y todos, impregnados de un aura especial que quieren transmitir al cliente, porque el hotel es algo más que un lugar de alojamiento. Chuches y preservativos Ciento noventa y dos habitaciones equipadas con la tecnología más avanzada, tapizadas con telas que recuerdan los colores del cielo, armonizan con el mobiliario en madera de Iroko, que United Designers Ltd (su director es el marido de Cindy Crawfford) ha creado expresamente para la ocasión, asentadas sobre madera oscura o una moqueta color nazareno que, lejos de resultar estridente, relaja y anima el ambiente. Todas están perfectamente insonorizadas y en ellas se puede montar una juerga flamenca sin que el vecino se entere. Lejos quedan aquellos molestos despertares por el ruido de la ducha del vecino. El relax y el silencio son totales, lo mismo que el confort a base de almohadas de pluma, sábanas de lino de 300 nudos, edredones sobre el colchón (también sobre la sábana) y un mueble bar repleto de chuches, bebidas y preservativos. La tele de plasma, el sistema llama Hotel ME Madrid Reina Victoria, del grupo hotelero español Sol Meliá, y con él han querido hacer una marca ME By Meliá de hoteles con personalidad única, una plataforma para individualizar las experiencias de los viajeros de negocios o de placer, en unas atmósferas especiales. El diseño es innovador. El cuero y la madera predominan, pero también las luces sofisticadas y estratégicamente colocadas, y los empleados y directivos son tan jóvenes que la media de la plantilla ronda los 24 años. Ellas van vesti- En el bar, las cabezas de toro del antiguo bar Manolete wifi para internet, todo tipo de modelos de enchufes y muchas horas de música con el iPod completan la actualísima tecnología, a la que hay que añadir una iluminación sexy para cuando la ocasión lo requiera. Hay habitaciones sencillas, desde 190 euros, supreme, suites urbanas, grandes suites y la Tower Suite (2.500 euros por este dúplex, cuya espectacular vista convirtió está zona en la preferida de los mejores toreros) Algunas de las demás suites tienen terraza, con jacuzzi y tumbonas para tomar el sol. Las paredes de los pasillos son de madera y de cuero imitando la piel de lagartija. El logo del hotel es Pensando en ti y han pensado tanto que, a través del programa MaS (tarjeta para recompensar la fidelidad de los usuarios) si el cliente, por un despiste o falta de tiempo para ir al Banco no tiene dinero en efectivo, le dan 150 euros para salir del paso. También le dejan quedarse en la habitación hasta las cuatro de la tarde, en lugar de tenerla que dejar a mediodía como es norma en todos los hoteles. El ME Madrid tiene tres puertas de entrada. Una da directamente a la recepción, otra al restaurante y la tercera, más independiente y con ascensor, sólo para subir a la terraza, un amplísimo espacio con vistas de 360 grados, desde donde casi se puede tocar el cielo. Aquí está The Penthouse una creación de los hermanos Gerber, el bar más chic de la capital, donde los sábados para acceder a él hay que guardar una cola de cuarenta minutos. Un lugar único por la decoración y el juego de luces, como único es también el ambiente de la enorme terraza, con zonas de chill out en madera de teca y estufas altas (como las terrazas de París) para los fríos inviernos madrileños. Como detalle varias camas balinesas repletas de cojines donde las pandillas pueden tumbarse y sentirse como en el paradisiaco Índico. La coctelería es su punto fuerte y el chef español Jaime Renedo (24 años y procedente del Asiana) ha creado la carta tanto de The Penthouse como del bar del vestíbulo, Midnight Rose un lugar sofisticado y con mucha luz, decorado a base de sillones de cuero y bronce, en medio de provocativas columnas de vidrio negro y con ventanas de las que cuelgan globos de color ámbar. Naturalmente también ha ideado la carta del restaurante, con un comedor donde se puede almorzar el menú del día (24 euros) entre columnas de bronce chapadas con espejos, a la luz de unas especiales lámparas donde en lugar de cristal cuelgan hilos de seda, los mismos que separan la cocina, a la vista del público que está en el restaurante.