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19 11 06 VIAJES Hoteles 90 años y el más moderno del Foro El antiguo Hotel Reina Victoria, conocido como el hotel de los toreros, donde siempre se hospedaba Manolete cuando venía a Madrid, ha sido remodelado convirtiéndose en el ME by Madrid TEXTO: CARMEN FUENTES FOTOS: SIGEFREDO l mítico Hotel Reina Victoria de Madrid, que tantas tardes de gloria vivió durante las últimas seis décadas en las que se convirtió en el centro del mundo torero, ha sido remodelado, mejor dicho, rehecho por completo, a excepción de su fachada, para convertirse no sólo en un lujoso hotel (que también) sino en el punto de encuen- E tro más fashion estimulante y moderno de Madrid. Un hotel que gustan visitar los turistas y las gentes del Foro, porque siempre ha transmitido una energía especial, la que desprende la propia Plaza de Santa Ana con el Teatro Español. Energía continua, desde que se abrió, allá por 1923, con el nombre de la bella esposa del Rey Alfonso XIII, la Reina Victoria. Desde entonces, ha albergado muchas tardes de sangre, sudor y miedo, tardes de gloria y fracasos, de faena y bronca, y tardes de Puerta Grande. De aquí salían los maestros y sus cuadrillas, poco antes de las cinco de la tarde, camino de las Ventas, y aquí volvían con mejor o peor cara, según la suerte, a quitarse taleguilla y alamares camino de otra plaza. La habitación de Manolete Hoy todo son recuerdos para esas gentes que acudían a la puerta para ver salir al maestro y su cuadrilla vestidos de luces para desearles una buena tarde. Por el Hotel Reina Victoria pasaron, en mezcolanza de pasado y presente, Dominguín, Joselito, Ruiz Miguel, Palomo Linares, Rafael de Paula, Bombita, Pedrés, Mazantini, Arruza, Antoñete, El Viti, Víctor Méndez... Y aquí se hospedaba siempre Manolete, el mejor torero de la historia. Ocupaba la misma habitación, la 202, sencilla y pequeña, como gustaban las cosas al mítico cordobés. Del Hotel Reina Victoria hicieron su santuario particular las gentes del mundo taurino, Hemingway incluido, y las actrices seguidoras de los valientes y guapos toreros, como Ava Gardner, que cada vez que acudía a tomar una copa quedaba fascinada con su atmósfera. Hoy, el hotel construido sobre el palacio de los Condes de Teba, donde Próspero Merimée empezó a escribir Carmen y donde se crió Eugenia de Montijo, esposa La luz sexy de las habitaciones, sólo para momentos especiales de Napoleón III, es un espacio urbano fascinante y divertido, tras dos años de remodelación bajo las órdenes del arquitecto británico Keith Hobbs, de United Designers Ltd, encargados también de la decoración. Todo es nuevo, moderno, sofisticado, pero de vez en cuando algo recuerda al visitante que allí estuvo, tiempo ha, el santuario del mundo taurino. Basta con acercarse al bar y ver las cuatro cabezas de toro que ya estaban en el Bar Manolete del antiguo Hotel Victoria. Porque también ha cambiado de nombre. Se Ha sido restaurada la vistosa fachada que da a la Plaza de Santa Ana