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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE NUESTROS CORRESPONSALES una masa de setenta kilos. El planeta mide 20 kilómetros de diámetro. Y los entes que lo habitan- -los chilas -viven un millón de veces más deprisa que los humanos. No sería fácil comunicarse con esos seres, porque el tiempo que tardaríamos en decirles hola equivaldría a una semana de sus vidas. Un día en la vida de un humano es un año en la de los chilas Estas dificultades de entendimiento, no obstante, no impiden la expresión de juicios de valor. Los humanos toman contacto con los chilas cuando éstos son una especie primitiva, llena de prejuicios y belicosa. Pero en unos pocos días humanos- -varias generaciones chilas -las criaturas han superado en organización y tecnología a los hombres, a quienes, con aires de suficiencia, denominan los lentos Quien eche en falta formas más plásticas o exóticas de extraterrestres que acuda a El hacedor de estrellas de Olaf Stapledon (ed. Minotauro) donde se cuenta la historia del cosmos a través de 2.000 millones de años en los que 20.000 mundos han concebido diferentes formas de vida. Entre ellas, aracnoides, peciformes, hombres- planta o mundos incandescentes en los que cada llama puede ser un habitante. Es la historia de la diversidad en permanente evolución hacia la perfección espiritual. Roma Buenos Aires Zaratustra Se apaga el fuego El zoroastrismo perdió la más antigua de sus llamas eternas. Una avería en la conducción de gas dejó el templo de Atashgah sin fuego. Los peregrinos esperan ahora, perplejos, que se vuelva a encender la hoguera POR RAFAEL MAÑUECO. BAKÚ (AZERBAIYÁN) Bruselas París Rabat Lisboa Nueva York Jerusalén MOSCÚ RAFAEL MAÑUECO México Las apariencias engañan Una historia de dimensiones parecidas es El fin de la infancia de Arthur C. Clarke, en la que, esta vez sí, se cree positivamente en el diálogo de civilizaciones intergalácticas, siempre que se haga con mucho cuidado. Cuando la humanidad está a punto de destruirse en una guerra nuclear, una raza de extraterrestres con una capacidad tecnológica muy superior detienen el enfrentamiento e imponen- -como déspotas ilustrados- -un gobierno mundial y pacifista. La raza extraterrestre, sin embargo, no quiere mostrarse a los hombres. Y tiene sus razones, porque esos seres que actúan como mediadores de otra inteligencia superior tienen la fisionomía del diablo medieval. Con cuernos y todo. Después de todo, Lucifer fue el más bello de los ángeles. Satánica fisionomía para unos extraterrestres, que, en complejo diálogo de civilizaciones, ayudan a la humanidad a superar su pueril y peligrosa infancia. La experiencia, como se ve, es infinita. Porque, tal vez, el diálogo de civilizaciones sea una experiencia abocada al fracaso, pero, como se comprueba con este informe, ayuda a conocer otros mundos y termina convirtiéndose en un vicio de la curiosidad. Washington Berlín Atenas a entrada a la fortaleza de Atashgah, a 15 kilómetros de Bakú, está coronada por una inscripción en sánscrito, que señala que ahí nació la religión de Zoroastro (Zaratustra) Varios cientos- -tal vez miles- -de años antes de Jesucristo, de las entrañas de Azerbaiyán ya fluía el gas y el petróleo con sólo practicar en el suelo una abertura de escasa profundidad. La tierra ardía por doquier. El gas se inflamaba por las descargas eléctricas de las tormentas nos explica Maír, cuidador del templo de Atashgah, uno de los pocos adoradores del fuego que aún quedan por aquí. Azerbaiyán significa tierra del fuego y Atashgah la casa del fuego En un principio los rezos se hacían al aire libre. Los monjes agujereaban el suelo, quemaban el gas que surgía naturalmente y vivían en cobertizos de adobe. El zoroastrismo, primera religión monoteísta de la historia, fue el credo oficial de los tres grandes imperios persas. Su única deidad, Ahura Mazda, llama a la bondad de obra y pensamiento. Su antítesis, el mal, está encarnado por L Ahrimán. Y el fuego es el gran purificador. La islamización puso fin al zoroastrimo en Azerbaiyán e Irán, y sus practicantes debieron huir a India. Sus descendientes regresaron siglos después para recuperar los viejos santuarios. En el siglo XVII fue construido el monasterio que hoy se levanta en Atashgah con dinero de mercaderes indios, Por eso todas las inscripciones están en sánscrito y no en lengua avéstica. En 1883, y ya con Azerbaiyán en manos rusas, la construcción de una fábrica en las inmediaciones hizo que el gas natural que alimentaba el fuego de Atashgah se extinguiera. El templo fue luego definitivamente abandonado. Se restauró y se volvió a abrir en época soviética. Fue entonces cuando se construyó un sistema de tuberías subterráneas para devolver el fuego a su altar mayor y a otros cuatro lugares de culto distribuidos por el patio y las celdas del monasterio. La religión aún sobrevive, y Atashgah continúa siendo uno de los centros principales de peregrinación del zoroastrismo, aunque sus adeptos ya no sean azerbaiyanos sino que vengan de India. Londres Berlín Pekín Viena Estocolmo Templo de Atashgah, cuna del zoroastrismo, en las inmediaciones de Bakú