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19 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Alien contra Predator. El diálogo de civilizaciones en la infinidad y variedad del espacio se suele ver abocada al diálogo de sordos AP Diálogo Con seres extraterrestres Mucho se habla de diálogo de civilizaciones. Pero es éste un debate estrecho, limitado al diálogo de moros y cristianos. A nosotros nos gustaría ir mucho más allá POR ALBERTO SOTILLO neta del sistema solar está habitado por una raza inteligente. Pero le parece casi inconcebible que haya vida en un medio gravitacional. Lo más fácil, se dice, es que existiese en un medio gaseoso, difuso, expansivo. La nube, inteligente, pero escéptica en lo del diálogo de civilizaciones, reflexiona también sobre las dificultades de comunicación que tendrán unos seres como los hombres de estructura molecular tan diversa. El océano Solaris No es fácil dialogar con una nube interestelar. Pero más difícil lo tuvieron los viajeros del espacio que dieron con Solaris el clásico de Stanislaw Lem (Minotauro) Aquí nos las vemos con un planeta- océano con conciencia, capaz de leer y manipular las mentes de quienes les visitan. A uno de los viajeros que entran en contacto con esa megamente oceánica le envía el doble de la mujer a quien amó, y que había muerto suicidada. Extraña forma de comunicarse El viajero despacha a la muchacha- -en su opinión, una ilusión- -en un cohete que lanza al vacío del espacio. Pero Solaris le envía de nuevo a la misma chica, que no recuerda nada, pero que sí empieza a sospechar de sus orígenes e incierta naturaleza. Conclusión negativa para nuestro diálogo de civilizaciones. Solaris es un ente que está más allá de toda comprensión. La solarística es una ciencia estéril. Paradójica es también la forma de vida descrita por Robert L. Forward en El huevo del Dragón (Ediciones B) Esta vez son seres inteligentes que viven en una estrella de neutrones con una gravedad 67.000 millones de veces superior a la de la tierra. Esa diferencia de gravedad significa que las formas de vida inteligentes que viven en ese planeta son como semillas de 50 milímetros de diámetro, que en la tierra equivaldría a n pleno apogeo de la perestroika la agencia AP difundió un boletín urgente que decía que en una remota aldea de la estepa rusa se había avistado a un grupo de extraterrestres. Era lo único que le faltaba a la URSS de Gorbachov que ya había visto cómo llegaban a la patria del comunismo rockeros, Mac Donalds, viejos enemigos políticos y Matías Rust aterrizando en la Plaza Roja tras burlas las defensas aéreas del país. Pocos años después, la URSS se derrumbaba estrepitosamente. Había intentado mantener el tipo, pero no estaba preparada para hacer frente a tanta visita inesperada. Lo del diálogo de civilizaciones nunca había sido lo suyo. Y menos, con extraterrestres. Porque esto del diálogo de civilizaciones no es fácil. Requiere una especial disposición de ánimo. Una cierta fantasía. Porque veríamos las cosas de manera muy diferente si el diálogo fuera más allá de lo evidente y, por ejem- E plo, tuviéramos que vérnoslas con las más inconcebibles civilizaciones extraterrestres. Eso sí que sería diálogo. ¿Qué ocurriría, por ejemplo, si la forma de vida extraterrestre que visita la tierra fuese una nube interestelar de 500.000 años de vida con conciencia individual y una aguda capacidad de reflexión? Es lo que nos plantea Fred Hoyle en La nube negra (ed. Nova) La nube nos visita cuando conoce que el tercer pla- Nubes estelares con conciencia individual o seres inteligentes que viven a una velocidad un millón de veces más rápida que la nuestra caben en el terreno de lo posible El diálogo de civilizaciones (intergalácticas) suele ser una experiencia abocada al fracaso, pero ayuda a conocer otros mundos y termina siendo un vicio de la curiosidad