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19 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Un grupo de muchachos muestra sus tablas de rogativas, fotografiados por Jamal Benabdesslam Visiones España- Marruecos; tan cerca y tan lejos Cinco fotógrafos españoles y cinco marroquíes unen sus visiones sobre el país magrebí, cuyo desconocimiento al norte del Estrecho tanta veces conduce al triunfo de los tópicos POR LUIS DE VEGA. SEVILLA unen las primeras bajadas al moro de Isabel Muñoz, Ricky Dávila y Juan Manuel Catro Prieto. Muñoz emplea Tánger, playa y arquitectura, como estudio para retratar a chicas boxeadoras y karatecas, tragafuegos y acróbatas, culturistas y diseñadoras. Dávila nos acerca a los vecinos de Essauira recordando a aquel reportero que hace una década nos mostró a los pescadores gallegos en aguas de Gran Sol. Castro Prieto, algo más que un genio del blanco y negro, se mete hasta la cocina del Rif, donde aún se percibe el aroma de la presencia española. Aura de chilaba Los marroquíes nos traen una visión más profunda y penetrante, aunque técnicamente menos madura señala el comisario de la exposición, Publio López Mondéjar. A este corresponsal, que no puede despojarse de su punto de vista de español residente en Marruecos, le queda cierto saborcillo a babucha y chilaba con los trabajos de algunos de ellos. Son, sin embargo, el complemento ideal para el necesario acercamiento que requieren ambas orillas. Así lo atestiguan trabajos como los de Jamal Benabdesslam, Ali Chraibi o Daoud Aoulad Syad. Porque no todo van a ser rencillas, pateras y hachís, que eclipsan un poso de siglos de vecindad y que no impide a la mayoría de españoles ser unos grandes analfabetos de lo marroquí. El Marruecos de Bruno Barbey, fotógrafo de la agencia Magnum nacido en Rabat y residente en Europa, no necesita presentación. Lleva décadas captando el color de un pueblo que parece no cambiar. Joseph Marando es otro de los MRE (marroquíes residentes en el extranjeros) Su Marruecos ordinario obra imprescindible, escarba en sus orígenes y su familia. Se echa de menos, sin embargo, el ojo del madrileño Alfredo Cáliz. Su libro Inshallah también de Tres Culturas, es lo mejor en años a uno y otro lado. n Marruecos nada detiene el progreso, sobre todo cuando camina como los cangrejos La pulla del escritor Lotfi Akalai se hunde sobre su propio país con tremenda sorna sin perder la esperanza en un futuro mejor. ¿Hay espectáculo más erótico que el de una integrista pura y dura saliendo del agua con su ropa adherida a la piel, dejando adivinar las curvas más despampanantes de su anatomía? ¿Quién ha dicho que la pornografía está prohibida en Marruecos? En nuestra playas llevamos la delantera; el tanga y el monokini quedaron atrás Éste es parte del retrato en palabras que acompaña Visiones de Marruecos con cinco fotógrafos españoles y cinco marroquíes, que se exhibe hasta el 14 de enero en la sede de la Fundación Tres Culturas en Sevilla y que después saltará al otro lado del Estrecho. Por parte española, se entrelazan las visiones de los ya iniciados en el hecho marroquí con las de neófitos. A los trabajos de Toni Catany o José Manuel Navia se E Medina de Chauen captada por José Manuel Navia