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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Estudiantes iraníes se cubren el rostro en una manifestación en la que pidieron la liberación de intelectuales detenidos por rebeldes o heterodoxos AFP Irán Cuando emigran las minorías Judíos, zoroastrianos y cristianos son tres religiones reconocidas en Irán, donde cuentan con templos y parlamentarios. Pero algo debe faltarles cuando las tres sufren un creciente índice de emigración POR MIKEL AYESTARÁN erca de 200.000 personas profesan religiones ajenas al Islam en Irán, un país que se declara una República Islámica El culto de zoroastrianos, judíos y cristianos queda garantizado por la Constitución. Aunque hay otras religiones, como la de los bahais o los mandais, que subsisten en la ilegalidad. En un sistema regido por el Corán y orientado oficialmente hacia el chiísmo, las otras religiones deben aprender a asumirse como comunidad diferente Incluso los suníes deben adaptarse a las directrices chiíes. Las oportunidades en los cargos oficiales no son las mismas. En el Ejército C un iraní que no sea chií no puede optar a cargos de responsabilidad. La peculiar situación en que se encuentran las minorías se refleja en algunas de sus más insólitas reivindicaciones. Por ejemplo, que se equipare el precio de sangre que es el dinero que la familia de un asesino debe pagar a la de la víctima. Hasta hace poco había que pagar el doble por matar a un musulmán. A estos problemas se suma la falta de oportunidades en el mercado laboral. Y el resultado de todo ello es que emigra del país gran parte de la juventud de las comunidades minoritarias. Más de 4.000 zoroastrianos se han marchado en los últimos dos años, y 50.000 judíos han abandonado Irán desde la llegada de Jomeini, en 1979. Este éxodo se explica, en parte, por la circunstancia de que Israel financia la salida del país a los judíos que quieran hacerlo, y a que Estados Unidos ofrece asilo político a los miembros del resto de minorías que también quieran salir. La tentación es grande, sobre todo entre los más jóvenes. Los que se quedan no tienen más remedio que unirse. Y viven en una creciente conciencia de su identidad, en la que se ven cada vez más reforzados los sectores más ortodoxos. La sinagoga central del Bulevar Keshavarz está a rebosar cada sabath y la iglesia armenia de Karinjan debe hacer varios turnos de oración cada domingo. El caso de los zoroastrianos es especial. Ellos reivindican su espacio como los verdaderos iraníes, ya que su religión nació hace más de 3.700 años en suelo persa. Las autoridades han intentado islamizar el país, pero el peso de las tradiciones de los seguidores de Zaratustra es tal, que hasta el calendario iraní está marcado por sus celebraciones. Las barreras diferenciales han crecido tras la llegada al poder del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad. Durante la etapa reformista, Jatamí trabajó por el respeto a las minorías. Pero éstas son siempre conscientes de que el gobierno no ceja en su intento por construir un Estado musulmán chií, en el que ellos apenas serían algo más que un objeto decorativo.