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19 11 06 EN PORTADA Manifestación contra Israel a la salida de la mezquita Fatih Turquía Poco diálogo de civilizaciones (Viene de la página anterior) cano en el año 1204, cuando hacía ya más de dos siglos que se había fundado esta iglesia en un islote del archipiélago de las Princesas, en el mar de Mármara, frente a Estambul. A partir de la laicización forzosa, en el monasterio de Heybeliada se obligó a poner un busto dorado de Mustafá Kemal Ataturk como en todos los colegios y fue convertido en un instituto público de enseñanza media, a pesar de que en la aldea no hay niños suficientes para llenar las clases. A la Iglesia Ortodoxa se le ofreció la posibilidad de abrir una cátedra de teología en la Universidad de Estambul, pero los alumnos tendrían que asistir sin hábitos y los profesores ser nombrados por el rectorado. De momento, no vienen ni alumnos laicos ni religiosos, el monasterio languidece como residencia de sacerdotes para retiros y el Gobierno turco no sabe qué hacer cuando cada semestre llegan las peticiones de la Unión Europea para que autorice su reapertura. Mientras, los futuros sacerdotes ortodoxos tienen que ir a estudiar a Grecia, a Estados Unidos o a Australia; en fin, somos turcos, pero estamos obligados a ir a cualquier sitio menos a Turquía se queja Elías, uno de los popes que tiene que subir allí desde el puer- to en los taxis a caballo que son los únicos autorizados a circular por la isla. No sé si la visita del Papa de Roma nos ayudará, vamos a rezar a Dios para que al menos esto mejore Discrepancias Curiosamente, la Iglesia Ortodoxa mantiene entre las numerosas discrepancias dogmáticas con la Católica la del lugar de la muerte de la Virgen María. Para los ortodoxos, está claro que la tumba está en Jerusalén, en la colina bíblica de Getsemaní, y no aceptan que pasara sus últimos años en Asia Menor, bajo la protección de San Juan Evangelista, que huía de las persecuciones en Palestina, como dan por hecho en la tradición católica. El Papa Benedicto vendrá a orar a esta humilde edificación, como lo hicieron Pablo VI y Juan Pablo II, para reafirmar la vigencia de una figura que es tal vez el puente de unión más importante entre el cristianismo y el Islam. María, la Meriam de los musulmanes, es venerada en muchas tradiciones religiosas orientales, especialmente los chiíes, que la sitúan entre sus preferencias iconográficas. En un Bagdad incendiado por la violencia sectaria, por ejemplo, muchas mujeres musulmanas se acercan a la Parroquia de Nuestra Señora, en la calle Carrada, para rezar ante la Virgen. Tal vez por esa afinidad, en una Turquía laica pero musulmana, se ha autorizado la construcción de una imagen gigantesca de la Virgen frente a Selçuk que preside el paisaje bajo su mirada benevolente sobre la ciudad actual y las antiguas ruinas romanas. Tal vez sea también porque el pasado cristiano de Asia Menor es incluso un buen negocio para los turcos. Millones de visitantes acuden cada año a la antigua Éfeso para seguir el rastro de San Pablo, ver la tumba de San Juan y, sobre todo, entrar en la casa de la Virgen María y beber del agua que mana a sus pies, donde gentes de todo el mundo dejan prendidas sus peticiones en trocitos de papel o de tela. Los carteles que rodean la colina de Panaya Kapulu advierten de que toda la recaudación del dinero que se cobra a los peregrinos por entrar, unos siete euros por persona, va a parar íntegramente al Ayuntamiento de Selçuk. Un grupo de ermitaños originarios de todo el mundo- -de Polonia, de Italia, de la India, de Estados Unidos... -permanece allí, sin más objetivo que hacer que esto siga siendo un lugar sagrado y no se convierta simplemente en un espectáculo turístico Como tantos otros cristianos de Oriente- -ayer millones hoy un puñado- -los que se quedan serán el único testimonio del pasado. Fieles católicos en la catedral de Estambul, donde el Papa celebrará misa