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19 11 06 EN PORTADA Turquía Poco diálogo de civilizaciones TEXTO: ENRIQUE SERBETO FOTOS: ANGEL SAHUN Y EFE a tumba del apóstol San Juan y la casa donde se cree que vivió la Virgen María los últimos años de su vida se encuentran en las proximidades de una ciudad turca que en la época grecorromana se llamaba Éfeso y hoy lleva el nombre de Selçuk. La inmensa mayoría de los habitantes son hoy musulmanes, como en toda la vasta región del creciente fértil, que va desde Turquía hasta Irak, Siria, Jordania, Palestina o Egipto, aunque conviven aún con millones de cristianos, herederos directos de los que fueron allí testigos de la vida de Cristo hace dos mil años. Pero desde que los musulmanes discuten sobre sus relaciones con la modernidad y los integristas han incendiado la mecha de la violencia, después de la crisis de Palestina y ahora con la guerra de Irak, ha empezado un éxodo silencioso pero continuo de los cristianos orientales. Una fundación internacional vinculada a los franciscanos ha pronosticado que si no cambia la tendencia, después de siglos de convivencia, en 60 años puede que ya no haya cristianos en toda la región de Oriente Próximo. L Discurso de Ratisbona El Papa Benedicto XVI llegará a Turquía el día 28 en un viaje pastoral en el que se ha fijado precisamente la atención sobre esta situación. Como se vio con el discurso de Ratisbona, y la mención académica de la cita de Manuel Paleólogo, el Papa ha afrontado con valentía el problema y no es casualidad que una de sus primeras visitas sea a un país de mayoría musulmana. El Papa pretende pedir que se ponga a los cristia- nos en pie de igualdad. La palabra emblemática de esta visita es reciprocidad decía monseñor Antonio Lucibello, nuncio apostólico en Ankara. Por ahora esa reciprocidad no existe, puesto que mientras el número de musulmanes crece en Occidente al calor de la tolerancia de los países democráticos, los cristianos van desapareciendo en Oriente, donde crece el fanatismo de los integristas. Cuando se desmoronó el Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, aún había varios millones de cristianos en Turquía. Ahora apenas son 60.000 o 70.000; cientos de miles se han convertido al Islam, cambiado sus nombres y ocultado su identidad, forzados por las circunstancias. En Estambul ya no quedan más que 3.000 o 4.000 griegos ortodoxos, o rumis (romanos) como se les llama aún recordando que son los El director de Asuntos Religiosos de Turquía acompañado del nuncio El Papa pretende que se ponga a los cristianos en pie de igualdad. La palabra emblemática de la visita es reciprocidad ha dicho Antonio Lucibello, nuncio apostólico en Ankara descendientes del Imperio Romano de Oriente que se quedaron allí sometidos al dominio turco desde 1453. Hasta hace cuarenta años era común escuchar griego, armenio o el ladino de los judíos sefardíes en muchos barrios de la ciudad, pero hoy ya no se oye más que turco o el kurdo en voz baja de los campesinos llegados desde Anatolia, que son además la base electoral de los integristas islámicos. Y en las montañas y llanuras de Anatolia, los cristianos que antaño convivían con sus vecinos musulmanes, huyen hacia Alemania en busca de estabilidad. Los armenios, miles de los cuales fueron pasados por las armas a principios del Siglo XX, han abandonado las pocas iglesias que quedaban en pie. Los asirios, que todavía utilizan como lengua ritual el arameo escrito con caracteres árabes y que aún mantienen a duras penas monasterios como el de Mor Gabriel en Tur Abdin, el más antiguo de esta Iglesia, o el de Deir Azeferan, en la ciudad de Mardin, van desapareciendo poco a poco. En Tur Abdin, todo el barrio de plateros cristianos jun-