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D 7 12 11 06 Frente a la disparidad de voces que se levantan ante el cambio climático (unas apocalípticas, otras despreocupadas en exceso) el suyo es el discurso de la mesura y la reflexión. Desde el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (donde trabaja en el estudio de las comunidades bentónicas marinas; es decir, el conjunto de organismos que viven en los fondos acuáticos) y tras sumarse a varias expediciones a la Antártida, reivindica el conocimiento del océano en sus múltiples aspectos desde la misma escuela. Para él, conocer es amar y encarar futuros desafíos BIÓLOGO MARINO ISABEL GUTIÉRREZ- ¿Es el mar la gran incógnita del planeta? -Sí, pero es que manejamos muy poca información objetiva. De los océanos sólo sabemos un diez por ciento y eso hace que los maltratemos. Difícilmente alguien se va a preocupar por lo que no conoce. -Así que con el mar funciona eso de ojos que no ven, corazón que no siente -Claro. Puede que uno tire una bolsa de plástico sin saber que ese material no se diluye y que si se la come una tortuga, se muere. Sin embargo, paulatinamente ya podemos mostrar las consecuencias de tantos años de despreocupación. El océano ya no puede seguir siendo el gran basurero. Sabemos que los residuos que se tiran en el Mediterráneo oriental acaban llegando al occidental; sabemos que no sólo los humanos necesitamos el agua dulce, sino que el propio océano la necesita para nutrirse; sabemos que, por ejemplo, en la costa de Blanes las aguas del Ródano son básicas para su población de anchoas... ¿Y qué se puede hacer para saber mucho más? -Hay que utilizar la imagen. Hay que acceder a donde antes no se llegaba y mostrarlo. Y no hay que limitarse al ámbito de las revistas científicas, sino que ese conocimiento debe incluirse en los planes de educación. -Pero precisamente parece que a los niños se les prepara para un consumismo feroz, incluso a pie de playa... -Eso me preocupa mucho. Me da la impresión de que lo que se arregla y se enseña en el colegio, la familia lo estropea. Esos esfuerzos de maestros y profesores universitarios, para mí los grandes héroes de hoy en día, en demasiadas ocasiones acaban en saco roto. Necesitamos una pedagogía para los adultos. ¿Hasta qué punto somos conscientes de la íntima interrelación de los océanos? -Cuando, por ejemplo, alguien me comenta eso de ¡si la Antártida está muy lejos! siempre le ex- GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE José María Gili El hombre desaparecerá mucho antes de que se extinga el océano que los hombres estamos acelerando esa máquina y eso es peligroso, porque nos lleva al descontrol y a la catástrofe. Tenemos una visión demasiado soberbia de la Tierra cuando sólo somos un elemento más de ella. Nuestra historia es de unos pocos miles de años frente a los millones de años de existencia del océano. Créame, el hombre desaparecerá mucho antes de que se extinga el océano. -Como devoradores que somos, a la desaforada explotación de las aguas, hay que sumar el abuso en el disfrute de la costa. ¿La búsqueda de paraísos es otra forma de depredación? -Ahora que el mundo resulta más accesible, sucumbimos ante la construcción indiscriminada, la eliminación de la vegetación, la sobreexplotación del litoral... Cuantitativamente, no se puede saber en qué medida la acción del hombre afecta al cambio climático, fenómeno normal en la historia del planeta; pero sí es cierto que estamos acelerando el proceso y se nos está escapando de las manos. ¿Qué mar le fascina? -Mi Mediterráneo, como buen mallorquín. Desde un punto de vista científico, histórico y sentimental, su historia es apasionante. Ahora, su problema más grave es que el calentamiento global va a romper su gran capacidad de resistencia. ¿Y la Antártida, lugar en el que ha trabajado en diversas ocasiones? -La Antártida, por sus duras condiciones climáticas y por estar regida por un tratado internacional de protección, se mantiene igual que hace millones de años. Creemos que en el mar de Weddell están las últimas comunidades que sobrevivieron a la última gran extinción, a finales del Cretácico. Allí, el océano funciona como un reloj de alta precisión. A pesar de tener el ecosistema más inhóspito, es el que tiene la biodiversidad marina más grande del mundo. ¿Puede disfrutarse con otro sentido que no sea el de la vista? -Con el oído. Es un continente sonoro. Los vientos, el hielo cuando se rompe... Es sobrecogedor. UN MÉTODO INFALIBLE Toda investigación empieza con el planteamiento de una buena pregunta, clara, ambiciosa y atractiva. Y para saber plantearla, hay que estudiar y leer mucho, cosas de las que se está olvidando la juventud. Así se estructuran los proyectos. A lo largo de varios años, y tras una serie de experimentos, se aborda una parte de esa pregunta y, según los resultados que se obtengan, se replantea o se abordan nuevos desafíos. Poco a poco se va deshaciendo el ovillo... Es cuestión de paciencia YOLANDA CARDO plico que en el mundo sólo hay dos puntos que generan el agua marina que circula por todo el planeta a lo largo de mil años, y que se localizan al sur de Groenlandia y al norte del mar de Weddell, al noroeste de la Antártida. Ahí está el origen de todo. Así que lo que parece remoto no está tan lejos. El océano es una máquina fantástica que nunca se para, que funciona constantemente y que comparte y reparte lo que se produce en todas partes. -Y esa máquina, ¿funciona bien pese a todo? -El océano está muy bien engrasado, pero, como todo, está sujeto a cambios. Siempre ha sucedido y siempre sucederá. Lo que pasa es