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12 11 06 GENTE BEATRIZ CORTÁZAR Al punto Alejandro Sanz, visto y no visto Paloma Lago espera otra oportunidad en televisión, pero que se adapte a su perfil. Y mientras eso llega, sigue escribiendo para niños ás delgado, más arreglado, con su pelo natural y casi hasta recién planchao es como llegó el cantante Alejandro Sanz a Madrid para hacer la promoción de su nuevo trabajo musical y decir que está muy bien con su vida, muy orgulloso de su hija y muy esperanzado con este disco. Sanz sabe muy bien los pasos que da y de quién se rodea, por eso siempre llega escoltado por su gente y por eso decidió, hace ya algunos años, que de él se sabría lo justo y necesario como para poder vivir en un mundo que puede enloquecer y no caer en las trampas que da la fama. Instalado en Miami, donde tiene una mansión y su cuartel de operaciones, el artista ha cambiado mucho desde que saliera en pandilla por su barrio de Moratalaz, pero no tanto como para olvidar las raíces y el sabor de lo auténtico. Por eso confesó que necesita sentir su tierra para poder crear su música y por eso dejó en Madrid a su hija Manuela, al cuidado de su madre Jaidy Mitchell, en la casa de Fuente del Fresno que decoró la modelo mexicana cuando se las prometían felices. Durante el tiempo que estuvieron con las obras la pareja se instaló en la casa de Somosaguas de su amigo Miguel Bosé que fue quien les aconsejó para que no edificaran más de quinientos metros. Él mejor que nadie conoce las dificultades de mantener una mansión descomunal y lo poco habitable que puede resultar. Alejandro fue visto y no visto y, sobre todo, fue igual de discreto que siempre a la hora de hablar de amores. Si nunca confirmó su boda exótica con Jaidy Mitchell M ERNESTO AGUDO Alejandro Sanz presentó su nuevo trabajo en Madrid. Como siempre, amable pero mudo sobre sus asuntos personales tampoco ahora abrió su corazón para saber quién le anima y cura las heridas. Algunas voces apuntan a que el artista podría vivir un idilio con una joven puertorriqueña, su asistente personal desde hace dos años. Quién sabe. Ellos no dicen esta boca es mía y después de ver como la tal Michelle salía de España cargando sus petates y haciendo lo que hace un agente me huelo que aquí mucha amistad, mucho trabajo y poco más. Años atrás Sanz también tuvo otra asistente femenina, una joven española que permanecía a