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12 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Estrategia Cómo ganar las elecciones (Viene de la página anterior) genia del PP y también profesor en el curso de Campañas de la Universidad de Comillas, han pasado 6.000 candidatos y portavoces populares, incluido Eduardo Zaplana. ¿Es él el mejor portavoz que podría tener hoy el PP? preguntamos, y Rábago responde que nunca hay un mejor portavoz. Zaplana tiene condiciones para ser el mejor, pero todo depende de la estrategia a seguir. Un buen portavoz tiene habilidades comunicativas, imagen agradable, conoce bien los públicos... Decía Platón que el mejor comunicador es el que conoce el alma de los que le escuchan, una gran verdad que los políticos deberían tener más en cuenta, lo mismo que saber acomodar los mensajes, conocer cómo funcionan los medios, decir lo que interesa al margen de lo que le pregunten, colocar un buen titular y controlar la imagen en un mundo audiovisual donde ésta prevalece sobre la palabra, sabiendo que la imagen no es la corbata sino una proyección total de su persona Una pediatra ha encarnado la aspiración de los chilenos EFE La credibilidad dio la victoria a Bachelet RICARDO SOLARI. Director de campaña de la presidenta de Chile V. R. ¿Las elecciones se ganan hablando a la cabeza o al corazón? -Que los chilenos eligieran a Bachelet como su presidenta tuvo que ver más con sus sentimientos y con sus emociones, con una necesidad muy grande de credibilidad y de confianza, que con un análisis más racional de gestión. Bachelet encarnaba los sueños y la aspiración de los chilenos. -Repitieron hasta la saciedad mujer, socialista, separada, agnóstica, víctima de la dictadura ¿Qué pesó más? -Insisto en la credibilidad. Ella enfrentaba desafíos muy cruciales en la sociedad chilena como la necesidad de reencuentro, después de nuestra tragedia histórica, y la necesidad de confiar en unas instituciones que se observan con distancia. Además, como líder, siempre quiso establecer una relación muy cercana con todos los ciudadanos y gran parte de su campaña la hizo recorriendo el país, hablando y escuchando a los chilenos en lo que llamó una campaña ciudadana. Y todo eso confluye con las aspiraciones de un país que tenía ante sí el reto de que una mujer fuera por primera vez presidenta del país y lo que eso significaba: que los que habían sido de alguna manera excluidos podían empezar a conducir los destinos del país. ¿Explotar la memoria histórica favoreció a la candidata? -Muchas personas jugaron precisamente la tesis opuesta contra Bachelet diciendo que como venía de la izquierda, si llegaba a la presidencia, iba a haber revanchismo; pero ella, que ha vivido experiencias personales tan fuertes como el asesinato de su padre, podía perfectamente reencarnar un encuentro entre civiles y uniformados, entre personas de distintas tenden- La tecnología no lo puede todo En opinión de Rábago tenemos una ley electoral terriblemente rígida y también se exagera mucho el rendimiento electoral de las nuevas tecnologías. Una herramienta útil en campaña es el móvil, sobre todo como elemento movilizador. Para generar opiniones o desmontar argumentos internet es muy rico. Pero salvo excepciones, nada en concreto hace ganar elecciones que normalmente se ganan por un cúmulo de cosas. Hasta se pueden ganar elecciones sin televisión A día de hoy, y cuando la carrera electoral no ha hecho sino empezar, el punto de partida es el que se sabe: mientras el PP tiene que conquistar el poder, el PSOE tratará de conservarlo, lo que le da ciertas ventajas. Hay que poner toda la carne en el asador. Con este panorama, ¿es una estrategia ganadora volver a mostrar al electorado las caras del gobierno derrotado en 2004 cuando hablamos de la importancia de las emociones en el acto del voto? No nos volvamos locos, -contesta el director de Telegenia de los populares- La política no es de un momento y por perder no puedes decir todo fuera sobre todo cuando ha sido por un componente exógeno brutal. Ese mensaje que me plantea es propio del enemigo que quiere cargarse al adversario como sea. La gran baza del PP que a veces hemos dejado apartada sin querer, es tener personas y proyectos magníficos, y habría que dedicarse a proyectar esas capacidades que cuando se han llevado a la práctica han sido terriblemente exitosas. Que se haga peor o mejor lo juzgarán los electores La cuenta atrás ha comenzado. El presidente del Gobierno IGNACIO GIL ha confiado en la marca de su partido para que Miguel Sebastián, su candidato de última hora por la alcaldía de la capital de España, no sea devorado por Gallardón cias, y eso es parte de su gran fortaleza. Desde que Chile recuperó la democracia en 1990 se ha fomentado que el país haga una lectura constructiva del pasado y que la verdad histórica sea un proceso de construcción en donde no existan imposiciones de nadie y donde la justicia cumpla funciones de reparación. Y todo eso es anterior a la candidatura de Bachelet. ¿Apostó por la propia fuerza o por el error del adversario? -Teníamos la fortaleza de nuestra candidata, pero también la de la coalición que gobierna Chile desde 1990. La Concertación tiene un proyecto de gobernabilidad y la oposición no. ¿Qué no se debe hacer nunca en campaña? -Lo principal es salir a luchar para que prevalezcan las propias ideas. Nunca puedes hacer una campaña pensando que ganarás destruyendo al adversario. ¿Qué opina de la incidencia de los atentados del 11- M en los comicios españoles de 2004? -Lo que definió el impacto de los atentados en el resultado electoral fue la reacción del Gobierno de Aznar, no los atentados en sí mismos, porque hechos y eventos de esa naturaleza pueden ocurrir y lo que importa es cómo se reacciona. El haber buscado culpables tempranos y actuar básicamente mirando un eventual resultado llevó al PP a la derrota. Muchas veces hechos de esta índole han generado por parte del liderazgo político factores que fomentan la unidad nacional, la confianza en la autoridad, y seguridad en los que están gobernando. ¿Por qué ya no está en el equipo de la presidenta? -Bachelet se comprometió a una renovación de rostros, y yo fui vicepresidente y ministro de Lagos cinco años; y hacer un Gobierno paritario. Y todo lo cumplió.