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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Mas y Durán en la amarga victoria de CIU, ayuna de poder sin alianza ña son: movilizar a sus bases; convencer al mayor número posible de indecisos; desanimar a los votantes del rival a que lo sigan siendo o animarles a que se queden en casa; y, por último- -algo que hay candidatos que olvidan- no incurrir en actos que puedan invalidar futuros pactos y acuerdos Otros profesores del Curso Superior de Dirección de Campañas Electorales (Universidad Pontificia de Comillas) que instruyen a los coordinadores y miembros de los equipos de los candidatos, apuntan más claves. Por ejemplo, Marcos Magaña, ex presidente de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos y socio- director de Noline Worldwide, afirma con rotundidad que si sabes contestar a la pregunta de quién va a votar, ya has ganado las elecciones, porque el gran misterio de una campaña es hacia quién tienes que dirigirte. Se trata de influir sobre el 20 por ciento que habitualmente cambia su voto durante una campaña. El elector tiene su propia percepción de las ofertas que se le plantean y probablemente no sabría explicar qué hay detrás de cada una de ellas o por qué son realizables o no. Da igual. Hoy un proceso electoral no supone un análisis racional del discurso político, sino la creación, gestión y rentabilización de percepciones. La estrategia electoral maneja para ello herramientas de investigación, de persuasión y una gran cantidad de recursos O lo que es lo mismo, marketing puro y duro. Carod, Fraga y ZP Así las cosas, para Magaña, actualmente el PP es un partido cerrado con muy poca cintura para adaptarse a imprevistos lo que supone una gran torpeza frente a electores cada vez más cambiantes, por eso se dice que le va mal en comunicación, y estoy de acuerdo, mientras que el PSOE ha comprendido que aquí de lo que se trata es de ir más a las formas- -la sonrisa perpetua del talante- -que al fondo. Para mí, las joyas del panorama político son Carod y Fraga, dos auténticos profesionales del marketing político. Zapatero es otra cosa: ha traído el populismo a España. Después de años haciendo campañas por Iberoamérica y acusándonos de que allí hacíamos cosas que aquí eran impensables, llegó el candidato ZP y dijo a los trabajadores de un astillero no preocuparos que conmigo no perdéis el trabajo Si eso no es populismo y demagogia que venga Dios y lo vea Más o menos retorcidos esos mimbres ya están colocados, otra cosa es hasta dónde puedan ser moldeados. Puestos a forjar un candidato lo primero es tenerlo- -o al menos eso creíamos- siquiera un esbozo desde donde fabricarlo. Sin embargo, resulta que estábamos confundidos. Por eso la designación de Miguel Sebastián como rival de Gallardón que a los ciudadanos nos causó tanta sorpresa- -y al aspirante popular tanta satisfacción- -parece que entra dentro de lo normal aunque no lo supiéramos. Porque como dice Luis Salvador, senador socialista, que en las pasadas elecciones locales se encargó de la formación directa de candidatos en la escuela Jaime Vera- -ahora se ocupa José Blanco- una campaña electoral dura un año y los partidos designan candidatos muy poco tiempo antes de la votación; además, ésta se gana durante cuatro años con lo que hagan los partidos, cuya marca es decisiva. El candidato sólo da valor añadido A Salvador, que aconseja a sus alumnos dar razones a la cabeza y emociones al corazón del electorado, le parece inconcebible que el PP siga usando como imagen de partido los rostros quemados del 14- M, pero para no hablar directamente del PP le diré que el ejemplo más claro del daño que algo así puede hacer lo tenemos en noso- Zaplana, cara o cruz para reconquistar el poder tros mismos cuando tuvimos que pasar una travesía de ocho años hasta que cambiamos las caras y fue en ese momento cuando el proyecto empezó a tomar color, y hoy el PSOE es un partido pujante y cualquier acto que hace es de modernidad. Con todo, un PSOE con las viejas caras nunca habría ganado. Pero el PP no mantiene esos rostros por estrategia sino porque son junto con Aznar los que controlan buena parte del partido y Rajoy no puede apartarlos. A eso suman una estrategia de crispación permanente convirtiendo la actividad política en innoble, buscando que una parte del electorado progresista se harte de la política y deje de ir a votar, mientras ellos tienen su electorado férreo y movilizado. Una perversidad Por la clase de Jorge Rábago, director del Departamento de Tele (Pasa a la página siguiente) F. SECO La seguridad entra en campaña errorismo, epidemias, delincuencia, calentamiento del planeta, envenenamientos masivos, accidentes, guerras, desastres ecológicos... ¿es el mundo cada vez más inseguro? No en términos objetivos. De hecho, las muertes por causas violentas o por infecciones son decrecientes en la mayoría de las sociedades. Pero en cuestiones de seguridad es la percepción lo que cuenta, y la sensación que tienen los ciudadanos occidentales a comienzos del T siglo XXI es de creciente inseguridad, por lo que exigen mayor protección de sus gobiernos. La creciente demanda de seguridad ha entrado de lleno en la arena electoral de las democracias occidentales. En muchas sociedades se está produciendo un realineamiento del electorado fruto de las soluciones que los partidos ofrecen en cuestiones de seguridad. Hoy la principal diferencia entre demócratas y republicanos en EE. UU. es su visión sobre cómo afrontar la amenaza terrorista. En Europa la vertiente securitaria de la inmigración está presente en el debate electoral de la mayoría de los países. Las cuestiones medioambientales adquieren tintes de amenaza apocalíptica y cobran fuerza como argumento electoral a lo largo del planeta. Las campañas electorales son cada vez más vulnerables a la irrupción de accidentes o amenazas que obliguen a centrar el debate en la seguridad. Ganarán los partidos que contemplen la Seguridad en su vertiente objetiva y subjetiva, que lo hagan de forma global, y que sepan dar una respuesta estratégica lejos de la improvisación. Perderán los partidos que ignoren que las amenazas percibidas hoy día por los ciudadanos están configuradas por la televisión. NARCISO MICHAVILA