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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE El doctor Escribano muestra el secreto de su éxito en los equipos de fútbol: los alimentos naturales sabiamente combinados lista el domingo. Durante mucho tiempo se habló de que practicar el sexo les venía mal a los jugadores, pero ese es un mito totalmente falso, siempre, claro está, que no sea una cosa escandalosa. Sin embargo, si un deportista cena inadecuadamente, sus músculos al día siguiente seguro que lo acusan. También tiene fama de ser una persona muy meticulosa y maniática Salvando las distancias, es como una especie de Jack Nicholson en Mejor imposible aunque en lugar de estar obsesionado con la limpieza, da a los maîtres donde se alojan sus equipos una lista de instrucciones más larga que una estrella de rock. La verdad es que trabajo muy a gusto con ellos, aunque sé que les pido cosas que no son habituales. De todas maneras, es que si uno no es meticuloso esto no funciona. Por ejemplo, las zanahorias tiene muchos antioxidantes, pero hay que masticarlas bien, y por lo tanto tienen que estar cortadas a un grosor determinado; el tomate ha de estar con la piel pelada... -Pero, con lo turbio que está el mundo del deporte después de la Operación Puerto también habrá gente suspicaz que piense que en su papilla y en sus métodos hay gato encerrado. -Puede haber alguien que piense mal. Pero le aseguro que lo único que hay es un montón de alimentos naturales destinados a la reposición de glucógeno. Siempre digo que el mejor doping es una buena alimentación y un buen descanso. Que yo sepa, soy el único que aplica estas técnicas y ahí están los resultados. Aunque, lógicamente, el éxito del Sevilla o de los otros equipos que llevo no es solamente mío, sino del entrenador, la plantilla, el cuadro médico, los preparadores físicos... -Algunos ciclistas y dirigentes de ese deporte han afirmado en los últimos meses que, si los futbolistas u otros deportistas tuvieran que pasar los mismos controles que ellos, iba a haber muchas sorpresas... -Por los demás no puedo hablar, pero los futbolistas que yo llevo no tendrían ningún problema en pasar esos controles. Y me imagino que lo mismo sucedería con el resto de equipos. Alguien puede por ahí estar haciendo trampas, pero a la larga sería contraproducente para ellos mismos... Bien mirado, mis métodos sirven para combatir el doping, porque yo aseguro que en los alimentos naturales está lo que el futbolista necesita. Eso sí, hay que saber combinar todo de una manera especial para lograr buenos resultados. De hecho, creo que en España soy el único endocrino y nutricionista que además tiene el título oficial de especialista en Medicina deportiva. ¿Hay algo que prohíba a sus futbolistas? -El alcohol. -Si el Real Madrid o el Barcelona llamasen a sus puertas, ¿qué haría? -Pues, hombre, sería difícil decir que no a esos conjuntos. Me tentaría sobre todo el Real Madrid, porque he sido socio de ese equipo durante muchos años. Para acabar uno se pregunta si está la Liga al alcance del Sevilla. Es complicado, pero por qué no. De cualquier manera es una hazaña todo lo que se ha conseguido: la UEFA, la Supercopa de Europa... Si el Sevilla gana la Liga y el Xerez y el Murcia ascienden, sería el no va más. Antes de irnos, nos pesa y nos mide como a sus jugadores; nos hace respirar por un extraño aparato y, por supuesto, al final nos recomienda que adelgacemos. La papilla que ha revolucionado el fútbol ¿Cree que sus sistemas han revolucionado el fútbol en España? -Aunque esté feo que yo lo diga, sí es cierto que hemos hecho una importante revolución. Pero esto se ha conseguido siendo meticuloso en un aspecto que antes era algo jolgorioso y no se había considerado primordial. ¿Nos puede desvelar la fórmula de la papilla? -Eso es un secreto profesional. Pero sí puedo dar algunos de sus ingredientes: tiene espaguetis, tiene manzana, tiene tomate, tiene frutos secos, fructosa, azúcar moreno... y muchas cosas más. Pero todo en una serie de proporciones para que posea un índice glucémico escalonado... La hago yo y los jugadores la toman en el descanso. Luego, al final del partido, les doy otra papilla repositora. Nada más acabar un encuentro hay dos horas esenciales para reponer lo gastado. Así que en cuanto pita el árbitro, van al vestuario y toman la segunda papilla para que se recuperen cuanto antes del esfuerzo. Esto es un trabajo científico y sus efectos se demuestran viendo a los futbolistas de los equipos que tratamos.