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12 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Antonio Escribano ENDOCRINO Y NUTRICIONISTA DEL SEVILLA F. C. La Liga se saborea con una buena alimentación TEXTO: PEDRO TOUCEDA FOTO: ROLDÁN SERRANO L Un gran palmarés Hace tres años empezó a trabajar con los jugadores del Sevilla, equipo que ha ganado en 2006 la Copa de la UEFA, la Supercopa de Europa y es el actual líder de Primera División. Además del Sevilla, esta temporada lleva a las plantillas del Xerez, el Murcia (que comandan la Segunda División) y el Deportivo de La Coruña. Es doctor en Medicina, especialista en Endocrinología y Nutrición y especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte. También es profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Sevilla. o primero que hace cuando uno entra en su consulta es abrir el ordenador y preparar nuestros ojos y oídos para la experiencia casi mística que vamos a tener. Porque, en el mundo del deporte de alta competición, donde reina un paisaje de pastillas de colores y surgen por doquier alquimistas que juegan con la salud de sus pupilos, él predica la vuelta a la naturaleza a través de los alimentos tradicionales. El doctor Antonio Escribano ha revolucionado el fútbol español con sus conocimientos como endocrino y nutricionista y hace tomar a sus jugadores en los descansos un papilla revitalizante que les da alas. Todas las miradas en Primera y Segunda División están puestas en su famosa papilla. De los cuatro equipos que lleva, tres ocupan lo más alto de la tabla: el Sevilla en Primera, y el Xerez y el Murcia en Segunda. ¿Cómo se come esto? Pues con comida de lo más natural. Yo lo único que hago es aplicar mis conocimientos al fútbol. Y es que, aunque parezca mentira, los equipos se gastan un montón de dinero en fichajes y luego no cuidan una de las cosas más importantes de un deportista: la nutrición. Mi método se basa fundamentalmente en dos líneas: control del peso y control del combustible ¿Es decir, que pone a todos sus jugadores a dieta? -Bueno, yo prefiero decir que les pongo a cada uno en su peso adecuado y luego tratamos de que lo mantengan. Ese es el primer parámetro. Cuando llegué al Xerez hace dos años, hice perder al conjunto de los jugadores 108 kilos que tenían de sobrepeso. En fútbol el peso es fundamental, si alguien sube su peso y quiere mantener la velocidad tiene que aumentar el esfuerzo, y eso hace que llegue antes la fatiga... Y ahora el fútbol no es como antes. En los años sesenta, por ejemplo, un futbolista recorría de media de tres a cinco kilómetros por parti- do. Ahora recorren alrededor de doce kilómetros, por lo cual el factor físico es primordial. Para ilustrar todo esto, nos pide que nos pongamos de pie y saltemos. Después del primer salto que, reconozcámoslo, tampoco ha sido portentoso, endosa en nuestras espaldas un chaleco lastrado con tres kilos de peso y solicita que volvamos a saltar. Uno entonces empieza a notar cómo un imenso imán le aprieta al suelo. Lógicamente, cuando nos pone el siguiente chaleco, con seis kilos de sobrepeso, ya ni nos movemos y es un monstruo de las profundidades el que parece agarrarnos de las piernas para introducirnos en los infiernos. ¿Esto es lo que hace cuando los jugadores vienen por primera vez a su consulta? -A veces sí, y la verdad es que salen muy concienciados de que mis métodos les van a ayudar a conseguir un rendimiento mejor. ¿Y cuál es el papel de su famosa papilla? -Ese el segundo elemento de mi método: el combustible. El combustible de un deportista es el glucógeno muscular, una sustancia que está en los músculos y que se gasta durante el partido. En un encuentro de fútbol, los depósitos de combustible van bajando según transcurre el mismo. Yo intento que mis futbolistas empiecen los partidos con el depósito lleno, el glucógeno tiene que estar al máximo. En el descanso, ya han perdido parte de esa reserva En los años sesenta, un futbolista recorría de media de tres a cinco kilómetros por partido. Ahora recorren alrededor de doce, por lo cual el factor físico es primordial Siempre digo que el mejor dopaje es una buena alimentación y un buen descanso. Que yo sepa, soy el único que aplica estas técnicas en España, y ahí están los resultados y por eso les doy la papilla, un conjunto de alimentos batidos para que se puedan absorber un poquito más rápido y los jugadores tengan combustible para el segundo tiempo. En efecto, los segundos tiempos del Sevilla resultan espectaculares. Cuando uno ve un partido por televisión, las caras de los jugadores de algunos equipos parecen un poema. Sin embargo, los semblantes de los futbolistas del Sevilla o los de los astros del Barcelona se mantienen tan frescos. ¿Eso me imagino que tácticamente les da una ventaja? -A los del Barcelona no los llevo yo, pero se les ve muy bien físicamente en los últimos años. En el caso del Sevilla, los jugadores y el entrenador saben que pueden apretar el acelerador mediado el segundo tiempo sin ningún tipo de problemas. Ellos han repostado, mientras que los otros equipos están en ese momento en una acusada cuesta descendente. ¿Cuándo surge la idea de aplicar sus conocimientos sobre alimentación en el Sevilla F. C. -La idea nace hace más o menos tres años, cuanto entré en el Sevilla y Juan Ribas, el director de los Servicios Médicos, me pidió que reestructurara todo el campo alimenticio. El planteamiento fue este: ¿qué se puede hacer en un equipo de fútbol desde el punto de vista alimentario para mejorar el rendimiento? Entonces me puse a trabajar en el día a día, en los pesos, en los índices de grasas... Me mi cuenta que todos los jugadores comían a su antojo... Hice un plan, y coordinado con Caparrós, que era entonces el entrenador, fuimos aplicándolo. Al poco tiempo, habían introducido cuarenta y dos rutinas nuevas dentro del esquema de alimentación del equipo. Escribano cambió los horarios de las comidas y realizó una mudanza completa de costumbres. Es que comer mal por ejemplo un sábado puede hacer mucho daño al rendimiento de un futbo-