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12 11 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Nápoles El pueblo contra la Camorra La mafia de la ciudad del Vesubio ha creado un imperio basado en el asesinato, la extorsión y el tráfico de droga. Pero la movilización de ciudadanos, jueces y carabinieri ha dicho basta a esa peste POR JUAN VICENTE BOO. NÁPOLES n la ciudad más peligrosa de Europa, la contraofensiva de los carabinieri y la llamada de dos mujeres valientes a la rebelión contra la Camorra empiezan a dar resultado. Les apoyan un grupo de magistrados valientes... pero poco más. El Ayuntamiento y la Región, muy E Un carabinero contempla el cuerpo sin vida de un conocido mafioso AP mal administrados, están casi en muerte cerebral. El Gobierno, ausente hasta ahora, empieza a despertar. El Parlamento, en cambio, parece estar con el enemigo. El cuadro es duro, muy duro. Y todavía mas doloroso ante el encanto de Nápoles, la majestad del Vesubio y el resplandeciente azul del Golfo más espectacular de Europa. Ver Nápoles y morir una frase- -resumen de la antigua belleza de la ciudad- -que se ha vuelto una cruel realidad: los asesinatos de la Camorra en lo que va de año suman ya 55. A ellos se añaden 25 homicidios de delincuencia común y los enormes destrozos de la llamada microcriminalidad como el tirón del bolso que se convierte, por la caída al suelo, en fractura de cadera. Hasta los chavales, educados para robar desde muy pequeños, cada vez más se matan unos a otros. Salvo en la zona turística, los montones de basura sin recoger- -la Camorra controla los vertederos- -forman parte del paisaje metropolitano. Para evitar los olores, los vecinos o los gamberros les prenden fuego de vez en cuando, creando un espectáculo desolador. Pero lo más grave es que la mafia napolitana ha creado su imperio económico sobre el tráfico de droga y la extorsión a los comerciantes. Como resultado, la cocaína circula a chorros y conduce a la destrucción a una generación, mientras comerciantes y pequeños empresarios van a la ruina, víctimas de extorsión y usura, en una ciudad abandonada hace tiempo por las grandes empresas. En ese panorama, la contraofensiva de los carabinieri contra los fortines de la Camorra- -protegidos con barreras y puertas blindadas- -es un espectáculo tonificante y alentador. Una señal de que el Estado existe. Cada puesto de droga -y en Nápoles hay más de cien- -es una mina de oro que permite pagar 1.500 euros al mes a los vigilantes de las calles de acceso, 4.000 a los dos dependientes -el que entrega la droga y el que cobra el dinero: un sistema de control del personal- 7.000 al proveedor y nada menos que 15.000 euros al jefe de puesto que supervisa el entramado. Las ganancias van al medio centenar de clanes que controlan barrios de la ciudad sin dejar huecos que escapen a su sombra y que libran continuas guerras fronterizas para ampliar su territorio. Los carabinieri lanzan operaciones diarias de asalto- -con una fuerza media de 400 hombres- -contra sus principales plazas y fortines. Comienzan a las once de la noche o a las cuatro de la madrugada, y se caracterizan por la división del trabajo: mientras parte de los agentes empuñan armas de fuego, otros utilizan arietes, cortahierros y sierras mecánicas para abatir los obstáculos. Utilizan también camiones- escalera de los bomberos para subir directamente a los tejados y azoteas por los que huyen los camorristas. Con 400 hombres se puede rodear varias manzanas y realizar controles de identidad en cien o doscientos apartamentos. Además de detener a delincuentes, se Chavales de 12 años insultan a los agentes al grito de ¡bastardos! Pero como en Nápoles tragedia y comedia van juntas, hay veces también que sacan fotos con el móvil Los carabinieri lanzan operaciones diarias de asalto. Esto no es Irak. Piden la documentación con cortesía. Pero también saben ser duros en la lucha contra el crimen