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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE EL PAÍS DE ALICIA 0 Km 10 Río Avon Romsey Totton Eastleigh Fordinbridge Río Test Southampton NEW FOREST N Ringwood Brockenhurst Lymington Bournemouth ISLA DE WIGHT Lyndhurst New Forest Guía práctica Son varios los ferries que cubren el trayecto a Inglaterra desde el norte de España. El más recomendable por su espectacular gastronomía diseñada por un cocinero de la Escuela Superior de Hostelería de Galicia es el de Acciona- Trasmediterránea, que sale de Bilbao varias veces por semana y tarda un día y dos noches a la ida y algo menos a la vuelta. Además sus instalaciones- -piscina cubierta, gimnasio- -tienen en cuenta las necesidades de los discapacitados y hay programas para niños. Tel. 902 45 46 45. web: www. trasmediterranea. es Para información sobre New Forest: www. visitbritain. com Bailarines en plena danza tradicional enfrente de Palace House VIII, o un acorazado de la Segunda Guerra Mundial. Toda una lección de historia que los niños absorben por ósmosis y sin chistar. Sin embargo, Portsmouth es sólo la puerta. Para llegar hay que pasar antes por Southampton y sus recuerdos del Titanic Y entonces sí. Entonces una carretera cada vez más estrecha se adentra despacio en el corazón del bosque, algo así como penetrar en el corazón de un cuento. A medida que la vegetación se va cerrando, surgen aquí y allá cabañas (los cottages tan ingleses) con el techo de paja, ciervos y caballos que andan libres, tan sin miedo que parecen en un tris de ponerse a conversar con el viajero, como sucede en los cuentos. Tienen dueño; y gozan- -y lo saben- -de viejos privilegios. También hay antiguas mansiones de altas tapias que sugieren el palacio imprescindible en estos casos. Muchas de ellas albergaron a aristócratas de carne y hueso, como lord Mountbatten, y quién sabe si cocineras y duquesas aficionadas, o no, a las tartas de pimienta. Sus jardines son, en versión autonómica, una provincia más del País de las Maravillas, y no sería raro toparse por aquí con otros accidentes y seres de la historia: tortugas, flores, fuentes... Algunas de esas mansiones están integradas en la red del National Trust, están abiertas al público y acogen variopintas colecciones que van desde las artes decorativas a los automóviles de todas las épocas. El antiguo monasterio y palacio de Beaulieu, por ejemplo, acoge el Museo Nacional del Motor que, amén de jardín- palacio y de un peculiar museo del transporte, exhibe unos 250 coches impecablemente conservados. naipes, el New Forest ha pertenecido siempre a la realeza; un lugar de desgracia y de leyenda, como lo atestigua la piedra de Rufus que señala el lugar donde el heredero de Guillermo el Conquistador, el mismo que declaró a New Forest coto de caza real, cayó atravesado por una flecha allá por el año 1100 y murió en Winchester, que era su capital y también la de New Forest. Como en casi todos los escenarios de cuento, el New Forest se hace cargo de la magia de la historia; participa de ella. Por eso conviene deambular por aquí a lomos de un caballo, o de una prosaica bicicleta, y vagar así por la infinidad de senderos que desde Brockenhurst pasan del inquietante paisaje de pantanos al antiguo astillero Buckler s Hard a orillas de un lago habitado por toda suerte de patos y cisnes en un paraje tan idílico que dan ganas de cambiar de cuento sustituyéndolo por el del Patito Feo, por ejemplo. Y es que en New Forest lo natural son los caballos, aunque también lo son las bicicletas y los barcos. Los domingos son frecuentes los partidos de polo, y desde Liyminton parten los ferries a la isla de Wight salpicada de resabiados victorianos. Alicia no llegó a tanto. Robles venerables Sin embargo, no hay que esperar que ninguno de ellos se convierta en carroza o, lo que sería peor, en calabaza, porque esta parte del New Forest no evoca a Cenicienta, sino a Alicia, y eso se sabe al seguir penetrando por la avenida de robles venerables que conduce irremisiblemente a Lyndhurst, donde Alicia Hargreaves reposa en una tumba del pequeño cementerio parroquial. Lyndhurst fue antaño sede de los verderees o guardias forestales que protegían de furtivos las propiedades de la Reina- -no la de corazones- sino la otra, la que residía en Londres y que acabó por ceder estos predios al Servicio Forestal en 1968. De todas formas, sean sus guardas de carne y hueso o simples Los caballos campan a sus anchas en New Forest ABC