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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE 2010 están vinculados a urbanizaciones, cuyas viviendas, gracias a este gancho, se venden un 40 por 100 más caras explica María José Caballero, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace. Un estudio de la Federación de Promotores Inmobiliarios de Valencia afirma que para que una instalación de este tipo sea rentable necesita 2.000 viviendas alrededor. Tenemos 66 campos de golf en Murcia- -unos construidos y otros en diversas fases de ejecución- y todos son resort No nos engañemos: nadie habla de deporte, esto es especulación del ladrillo. Por no hablar de la sostenibilidad: no es lo mismo un campo en Asturias que en el sureste español. No hay planes serios para desarrollar esta actividad, y sí mucho descontrol. Y un par de mitos que es fácil desmontar. ¿Zonas verdes? Lo cierto es que cambian el paisaje, modificando la topografía original. Y sobre su famosa rentabilidad... con cuatro o cinco campos has creado un destino; con 40, la competencia es tan feroz que los beneficios económicos son más dudosos lugar y se suelen sumar ambas actividades en lugares donde el agua escasea Los ecologistas te acaban diciendo que el golf como dotación deportiva no supone un problema, pero, claro, el entorno creado ayuda a vender mejor una promoción inmobiliaria comenta Luis Vierna, copresidente de Global Golf Company, empresa de arquitectos y gestores con una cuarentena de proyectos en España y en Europa. Tengo una pregunta interesante: si no hubiera campos de golf... ¿habría parques en su lugar? La batalla del green en la guerra del agua El mantenimiento del césped de un campo de golf precisa entre 250.000 y 400.000 metros cúbicos de agua al año, aunque en este punto no suele haber acuerdo y hay datos para todos los gustos. WWF Adena sostiene que un campo de 18 hoyos puede beberse hasta 700.000 metros cúbicos por año, y denuncia la falta de trasparencia en el uso del preciado líquido. En Cataluña, por ejemplo, se ha abierto expediente a 41 instalaciones por este motivo señala Guido Juan Muro, director de Marketing de Aymerich Golf Management, destaca la inexactitud de las cifras barajadas por los ecologistas en cuanto al gasto, al tiempo que desmiente que se utilice agua para consumo humano en el riego. Ni siquiera se hace en los campos donde se juegan torneos internacionales Según la Federación Andaluza de Golf, el consumo total de agua en esa comunidad autónoma es de 5.426 hectómetros cúbicos al año, de los que el 77 por 100 se destina a la agricultura. Nueve hectómetros cúbicos van a parar a los campos de golf. La mitad procede de aguas residuales recicladas y, el resto, de pozos. Un green necesita unos 6.000 metros cúbicos por hectárea y año, prácticamente los mismos que un cultivo de maíz. En la misma superficie, el algodón precisa de casi 8.000 metros cúbicos y la alfalfa, más de 10.000. Sin duda esta cuestión sería menor en el debate si la península Ibérica no fuera prisionera de las pertinaces sequías. Impactos añadidos El estudio de impacto ambiental, preceptivo para estas instalaciones, lo es también para las urbanizaciones que crecen alrededor. Otra cosa es quién y dónde ponga el listón. La legislación urbanística no garantiza la calidad de vida y habría que mejorarla, pero el golf es un invitado que ayuda a esponjar el territorio y contribuye a mejorar zonas dañadas o erosionadas añade Vierna. Un campo de 18 hoyos se extiende sobre una superficie de entre 45 y 60 hectáreas, lo que provoca un impacto importante en cuanto a ocupación del territorio y su inutilización para otros usos. A estas alturas, sin embargo, queda claro que la bronca inmobiliaria ha irrumpido con fuerza en el debate y preocupan más los impactos añadidos. Además, están los actores políticos. En la Comunidad Valenciana las cortes debaten estos días un proyecto de ley reguladora de los campos de golf que ha recibido un total de 203 enmiendas parciales. El grupo socialista desea que se aplique la ley de Suelo no Urbanizable a las instalaciones complementarias. Entretanto, la Federación Andaluza de Golf acaba de publicar un libro que, en palabras de su presidente, Ángel de la Riba, pretende explicar la realidad de un deporte de contacto con la naturaleza que puede practicarse a cualquier edad y que genera riqueza En su opinión, tal como se vislumbra el futuro de la agricultura en nuestro país, es evidente que hay que buscar alternativas para zonas rurales que pueden verse deprimidas. Volcarnos con el turismo de calidad. Estamos en contra de que se hagan bestialidades urbanísticas. Hay que buscar el equilibrio Guido portavoz de WWF Adena, desconfía del argumento de la revitalización del medio rural ¿Realmente un pueblo como Las Navas del Marqués (Ávila) necesita un campo de golf para su supervivencia? -se pregunta- ¿No sería mejor conservar el pinar, que es su principal baza de futuro? Un ejemplo sostenible A veces, el tira y afloja ofrece excelentes resultados, como ocurrió con Dunas de Doñana, en Matalascañas (Huelva) Los promotores pararon las máquinas y hablaron con nosotros para ver cómo se podía mejorar el proyecto recuerda Guido responsable del programa de Aguas de WWF Adena. Al final, se hizo un buen trabajo, respetando la vegetación autóctona y usando aguas residuales para el riego. La propia Estación Biológica de Doñana hizo un seguimiento de las obras. El complejo tiene una pequeña urbanización asociada, cuyo impacto es mínimo. Los hoteles de Matalascañas atravesaban una mala racha, y el club ha tenido una influencia positiva. Ha sido mejor esto que poner más cultivos de fresón, desde luego. No estamos en contra de los campos de golf siempre que se construyan con sentido común, pero el debate entre agricultura y golf no tiene ABC ro de campos se sitúa en 324 (Andalucía, con un centenar, está a la cabeza de las comunidades autónomas) La economía de este deporte mueve más de 2.000 millones de euros al año (el incremento entre 1996 y 2003 ha sido del 210 por 100) según el informe La industria del golf en España de Aymerich Golf Management. Unos datos que enorgullecen al sector, pero que preocupan a los ecologistas, cuyas críticas están vinculadas, sobre todo, al cemento que se pega como una ameba al green El 80 por 100 de los campos de golf proyectados de aquí a Golf y chalés en la Comunidad Valenciana EDUARDO MANZANA