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5 11 06 EN PORTADA El Katrina ha dejado un profundo trauma en el sur de EE. UU. aunque los sectores afectados son tradicionalmente abstencionistas REUTERS EE. UU. Cambio y continuidad (Viene de la página 2) ras leyes penales está mucho más predispuesto que sus aliados a considerar el uso de la fuerza, incluso unilateralmente, y desconfía de los tratados son mucho más religiosos que los europeos y conservan valores morales mucho más tradicionales es uno de los pocos países donde el aborto es un tema político que galvaniza a la opinión pública, y quizá sea el único donde la mitad de las familias reza antes de las comidas Y concluyen: Incluso teniendo en cuenta a todos los liberales a quienes repugna Bush, el centro de gravedad de EE. UU. está a la derecha del europeo Para Michael Gallagher, piloto de combate pasado a la aviación civil, el país se ha hecho conservador por la gestión del Gobierno de Bush, y un país conservador se ha puesto en manos de Bush. Una especie de retroalimentación. Sin embargo, la marcha de la guerra en Irak provoca un deslizamiento político. Con más de cien muertos en Irak sólo en un mes, la gente parece estar convencida de que hay que cambiar. La mayoría está cansada de Bush y de los republicanos, y quiere un Congreso más moderado El talento de Bush y de su vicepresidente, el incombustible Dick Cheney, con la ayuda del genio estratégico de Karl Rove, ha consistido en abrazar parte de los principios elaborados por el gran teórico del conservadurismo clásico, Edmund Burke (desconfianza del poder del Estado y libertad antes que igualdad) bañarlos de populismo y granjearse el respaldo de los cristianos más conservadores. Como recuerdan los reporteros del Economist en la campaña que le hizo gobernador Bush desplegó la marca de la casa al desarrollar el tema del conservadurismo compasivo o social. Apoyó un aumento del presupuesto en educación; explicó que las organizaciones religiosas podrían mejorar la atención asistencial, y su mantra fue que el gobierno no tiene el monopolio de la compasión También llevaba gran cantidad de carnaza trasnochada dirigida a la derecha dura Un prontuario que proyectó a escala nacional cuando llegó a la Casa Blanca. Pero no conviene dejar de lado dos vectores: que todo empezó en Texas y que los acaso no tan inimaginables atentados del 11- S agudizaron esa visión, una cruzada americana, una lucha a muerte contra el mal personificado en el radicalismo islámico. A la hora de calibrar en qué medida habrá un gran cambio tras las elecciones, conviene retener una frase del libro Una nación conservadora Aunque Texas era demócrata, también era profundamente conservadora Durante casi un siglo, el Partido Republicano no levantó cabeza en el Estado de la estrella solitaria: los demócratas apoyaban la esclavitud y los republicanos la rechazaban, hasta que las políticas de Johnson empezaron a quebrar esa fidelidad a prueba de bomba, una grieta por la que finalmente Ronald Reagan y los Bush entraron a saco. El genio de Reagan consistió en seducir a millones de demócratas de la clase obrera e inaugurar un predominio republicano, con el paréntesis de Bill Clinton. La pregunta es si los demócratas podrán desgarrar a fondo la coalición de obreros blancos, protestantes evangélicos, sureños y cámaras de comercio, tal y como la formulaba David D. Kirpatrick en The New York Times La política anti inmigratoria restará apoyo a los republicanos, que siguen siendo fuertes en las regiones donde el crecimiento ha sido mayor: el sur y el oeste: y dominan en 97 de las 100 ciudades que más han crecido. Según Isabel García, activista de los derechos de los inmigrantes, se está cultivando el racismo contra los hispanos. EE. UU. se ha hecho mucho más conservador por la ignorancia del pueblo, la prepotencia que proclama que somos el mejor país del mundo y el negocio del miedo A la pregunta de si habrá un cambio, el novelista James Salter, que acaba de publicar un extraordinario recetario de alimentos para el cuerpo y el alma, Live is meals responde: Gore Vidal dijo hace años que Bush terminaría su mandato como uno de los más detestados presidentes de la historia. A Bush le quedan dos años y tiene todas las trazas de lograrlo. Las próximas elecciones son importantes, pero no un cambio de marea. Bush y su vicepresidente han metido a la nación en dificultades de gran calado y ninguna pequeña remodelación nos sacará Cambio de mayorías Micklethwait y Wooldrige dicen que los Bush eran parte de un vasto ejército de estadounidenses en busca de fortuna por el sur y el oeste. Esta revolución demográfica ayudó a cambiar no sólo a la nación, sino al Partido Republicano. El Sun Belt (el cinturón soleado del sur) desafió el establishment del viejo nordeste con un credo conservador de matices más ásperos, y aportó muchos de los soldados rasos de la derecha. Estos activistas pueden dividirse- -a grandes rasgos- -en dos grupos: conservadores sociales y conservadores antigubernamentales. Mientras que los conservadores sociales (muchos de ellos del sur) querían que los políticos llevaran a cabo la obra del Señor, los conservadores antigubernamentales (muchos de ellos del oeste) sencillamente querían quitarse a Washington de encima Son esos apoyos los que ahora se están quebrando con la guerra de Irak, el déficit, los recortes de impuestos que favorecen a los ricos, el exorbitante gasto del gobierno y los deslices morales. Una transformación que puede dar lugar a una nueva mayoría. Aunque un cambio cultural, político e ideológico de largo alcance parece todavía fuera de lugar. Veo un creciente sentido crítico en las confesiones religiosas, incluso entre los evangelistas. Algunos creen que se ha ido demasiado lejos al involucrarse en política