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Portada 04 Ilustradores de reinos que no son de este mundo John Howe, dibujante de la obra de Tolkien, y Andrew DeGraff, autor del atlas literario Trazado revelan sus habilidades junto a otros artistas que iluminan la literatura fantástica MIGUEL ÁNGEL BARROSO U lmo, Señor de las Aguas, uno de los valar (seres espirituales de gran poder) que aparecen en El Silmarillion, obra póstuma de J. R. R. Tolkien, surge de las olas. Parece un pariente de Poseidón, o el mismísimo dios griego trasplantado a otro mundo. Espesa barba blanca, casco alado y cetro de seis puntas, escoge a Tuor, hombre de la Casa de Hador, como instrumento de sus designios en la lucha contra Morgoth, el Señor Oscuro que atormenta la Tierra Media. La escena, magistralmente plasmada por el canadiense John Howe (Vancouver, 1957) uno de los grandes ilustradores de la obra de Tolkien, sirve de portada a este número de ABC Cultural. A ninguno de sus fans el dibujo le parecerá el enloquecido producto de una noche de tragos y caladas. La fantasía depende en gran parte de la suspensión de la incredulidad, de la disposición del espectador o el lector a dejar el escepticismo y la razón en la puerta y permi- tir que una historia, o un mundo paralelo, los barran nos comenta Howe. La ilustración debe lograr la misma función: invitar al público a imaginar lo que está más allá de los bordes de la página, más allá de la niebla del fondo Alumbrar un universo secundario creíble exige un auténtico arte narrativo, casi una destreza élfica, en opinión de Tolkien, que también dibujaba los mapas y las criaturas de su imaginación (El arte de El Señor de los Anillos o El arte de El Hobbit, ambos en Minotauro) Tengo varios libros de sus ilustraciones y las encuentro muy agradables añade Howe. Más que las propias representaciones, bastante ingenuas aunque aportan pistas útiles valoro el hecho de que realmente sentía la necesidad de hacerlas. A menudo he oído que Tolkien prefería que sus lectores no fueran influenciados por las imágenes de otros, dejando libre su imaginación, pero su trabajo crea un poderoso deseo de visualizar la Tierra Media que incluso él no pudo resistir Harry Potter existe ¿Por qué admiramos esas láminas que acompañan al texto? Tal vez porque nos permiten ver los paisajes de la patria de nuestra infancia, o del sitio de nuestro recreo adulto, donde las hadas, magos y dragones son reales Los lectores que en los años 60 gritaban eslóganes del tipo Frodo lives o Gandalf for president tienen Sobre estas líneas, John Howe. Abajo, su dragón imperial (Forging Dragons, F W Media, 2008)