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ABC cultural SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2016 abc. es cultura- cultural cultural. asp 15 Minutos como piedras ANTONIO FONTANA como muñecos entre las rocas. Manchas rojas me bailaban frente a los ojos. Estaba tendido de espaldas. Cortinas de polvo de pizarra se desprendían del acantilado. Del sitio donde habíamos dejado nuestras cosas se elevaba una espiral de polvo y vapor. Me incorporé sobre un codo. A unos metros él hacía lo mismo. Le temblaba la mandíbula. Se había golpeado contra las rocas. Tenía la cara ensangrentada. Emitía unos sonidos entrecortados. Estaba llorando. Lo miré y él me miró del mismo modo. Noté un gusto metálico. Me llevé una mano a la cara y la retiré roja. Me había abierto un corte en la frente y también lloraba. Alguno de los dos preguntó al otro si podía moverse. El otro respondió que sí. Retomamos el camino, arrastrándonos más que ca- minando. Los trajes de neopreno terminaron destrozados. Nos dolía todo el cuerpo, pero el miedo a otro rayo nos hizo darnos prisa. Tuvieron que darnos puntos de sutura. Aparte de eso sólo sufríamos magulladuras. Habéis tenido suerte, nos decían. Cuando el tiempo amainó legamos al final del volvimos al acantilado. Deshiacantilado. Cojeamos cimos el camino recorrido bajo hasta los coches. Evi- la tormenta. Donde habíamos tábamos mirarnos dejado nuestras cosas no enuno al otro. Nos despedimos contramos nada. Las olas se con un gesto de la cabeza. las habían llevado. A la losa de La llave de mi coche estaba pizarra bajo la que habíamos fijada bajo la carrocería me- escondido los equipos de pesdiante un imán. No me preo- ca le faltaba una porción de cupó empapar el asiento ni buen tamaño y los bordes de mancharlo de sangre. El mar la fractura estaban pulidos y se había vuelto del mismo co- brillantes. A unos metros dilor que el acantilado, negro mos con uno de los arpones, brillante. atrapado bajo Me di cuenta una peña. EstaBAJO EL AGUA, entonces de que ba fundido. Una SENTIMOS UN ninguno llevaba RUMOR, MIRAMOS hez de plástico y la bolsa con la metal. Imposible HACIA ARRIBA Y pesca. La habíadistinguir si era LA SUPERFICIE mos perdido el suyo o el mío. DEL MAR ESTABA cuando nos deDespués nos HIRVIENDO rribó el rayo. vimos cada vez L menos. Nos trasladamos a ciudades diferentes. Él se casó. A su mujer no le gustaba que bucease, creía que era peligroso, así que lo fue dejando. Yo también lo dejé. Cuando alguien me preguntaba el motivo, yo culpaba a una perforación de tímpano. odavía hablamos por teléfono. Han pasado años pero aún evitamos hablar de lo que vimos bajo la tormenta. Cuando pienso en ello prefiero detenerme en otra imagen: la del pulpo abandonado. Cómo mediante efectivas contorsiones se liberó de la bolsa de malla y se alejó sobre las rocas lubricadas por la lluvia. Cómo se deslizó hasta el abrigo de un charco. Y cómo desde allí, sin prisa alguna, contempló la grandeza de la tormenta con sus ojos primitivos y carentes de parpadeo. T oy he visto el mar por última vez Con esta frase se abre la nueva novela de Antonio Ansón (Villanueva de Huerva, Zaragoza, 1960) Es Julia quien habla; mejor dicho, quien escribe. Ya no se llama a engaño, sabe que el final se acerca. Las dudas ¿Por qué me canso tanto? se han convertido en certezas, al igual que aquel bultito en el pecho se ha convertido, según el lenguaje médico, en un tumor. Atrás quedan las buenas palabras: Tiene usted los análisis de una adolescente Las nubes se van cerrando y el cielo amenaza tormenta. La peor de las tormentas. La tesis doctoral que Julia nunca terminó, los años, las arrugas. Es tiempo de hacer balance: un matrimonio cansado; ese viejo amor que vuelve; dos hijos. La de uno de ellos será la otra voz que escuchemos a lo largo de Como si fuera esta noche la última vez. Cuando Julia falte, Fito irá leyendo los cuadernos de su madre. Encajando las piezas. Dejando que el dolor cicatrice y el perdón lo cure todo. Íntima, esa es la palabra que mejor define esta historia. La escribe para nosotros Julia desde su ausencia, para cuando no esté y la va llenando de descubrimientos. El primero, que no siempre son los demás los que se mueren. El segundo, que toda vida es un rompecabezas cuya imagen quizá nunca veamos completa. También de recuerdos llena Julia esos minutos como piedras que son los minutos finales. Recuerdos de entre los que rescata las palabras de su hijo cuando ella le anunció que tenía cáncer de pecho: Te pondré un poco de Vicks VapoRub y se te pasará, ya verás Lo demás es ir acercándose al borde del abismo. Justo allí, en el filo, se detiene Antonio Ansón. Con ternura. Con delicadeza. En una novela sobre la muerte. Es decir, sobre la vida. H Como si fuera esta noche la última vez Antonio Ansón Narrativa Los Libros del Lince, 2016 214 páginas 17,90 euros