Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Arte 22 DEL ARTE COMO COHESIÓN EN BLANCA MUÑOZ sta generación actual de artistas probablemente ha heredado de los informalistas o los expresionistas abstractos la creencia en algún tipo de verdad revelada en la obra, entendida esta en sentido amplio, como compendio de todas las obras desde un origen nebuloso de la Historia y o de la trayectoria personal y, sobre todo, como exhaustiva exploración tanto formal como conceptual y existencial de sí misma. Hay un cierto miedo a perderse, un pánico a lo arbitrario es decir, a lo no verdadero, lo no necesario que puede obligar al artista a refugiarse en la reiteración obsesiva y neurótica de gestos (como hiciera Michaux) o, en el caso de artistas más modernos, más implicados también cob el sistema artístico actual de producción de series a avanzar con extrema prudencia, introduciendo experimentalmente sutiles variaciones en el cuerpo investigado solo cuando estas pueden explicarse y justificarse plenamente, sin que quede espacio para el capricho y el arbitrio. E A partir de las demás Así, hay por una parte una fe, una creencia en el arte que posibilita una honestidad apreciable y seductora y, por otra, un ensimismamiento, una cierta endogamia, un engendrarse las obras unas a otras que sería, por ejemplo, el argumento de esta nueva individual de Blanca Muñoz (Madrid, 1963) en Marlborough, titulada Tornasol, que reúne cuatro tipos de obras relacionadas entre sí: los característicos dibujos espaciales con varillas, como base de todo el trabajo (a este respecto, recuerda Bonet Correa en el catálogo que a principios del si- glo XX la ruptura con el tradicional bulto redondo y, por el contrario, la apertura de los volúmenes, antes compactos y cerrados, la utilización de los vacíos activos y la puesta en valor de la desnudez de las estructuras, hicieron que se crease un nuevo lenguaje plástico la subsiguiente creación de planos en algunas zonas del dibujo etapa esta que consagró a Blanca Muñoz y con la que cosechó incontables premios y el ulterior retorno, hacia 2010, al cerramiento de parte o de la totalidad del esqueleto con chapas perforadas de uso industrial apareciendo así, también progresivamente, el color en la escultura, en forma de efectos lumínicos y destellos fantasmagóricos el tan sugestivo estudio, sistemático y poético, de las relaciones entre lo plano y lo volumétrico, que se materializa de nuevo esa partenogénesis, esa reproducción de unas obras en otras en la proyección de los perfiles de las esculturas sobre piezas planas de cerámica también ha usado mármol azul o ha estampado aguafuertes con el mismo motivo y, por último, la elaboración de una obra de gran formato. Podría decirse incluso que monumental (en la individual de 2004, Caníbal ocupaba todo el ancho de la escalera y los visitantes pasaban bajo el arco que formaba) a partir de alguna de las esculturas pequeñas, como es el caso del Tornasol que da título a esta nueva e impecable muestra. JAVIER RUBIO NOMBLOT BLANCA MUÑOZ TORNASOL DELVAUX, SILENCIO Y SOLEDADES Medio centenar de obras maestras de Paul Delvaux ilustran el mundo onírico del pintor belga en el Museo Thyssen- Bornemisza de Madrid. Una invitación a sus miedos y evocaciones Galería Marlborough. Madrid. C Orfila, 5. Http: w w w. ga l e r i a m a rl b o rough. com Hasta el 30 de abril Tornasol pieza monumental de Blanca Muñoz iene la pintura del belga Paul Delvaux (1897- 1994) mucho de inquietante, de relatos silenciosos pintados, trágicos en su anunciar acontecimientos que no se sabe si han sucedido o están por acontecer. Sus obras están llenas de cosas y seres inconexos y enigmáticos, extrañados entre sí, sin relación aparente entre ellos y, cuando la tienen, parecen producir una descarga de tensión que la hace inverosímil. Siempre solos, aislados, ausentes de los otros, figurantes de una historia pintada de la que no se conoce el argumento y tampoco los títulos de los cuadros ayudan, sino que invitan intencionadamente al misterio, al desasosiego del espectador ante lo contemplado. Pero si ocurre con las figuras, vestidas o desnudas, en forma de esqueletos andantes, vivos y muertos al tiempo, o en forma de esculturas parlantes o de artefactos mecánicos y ma- T UN PINTOR DE LUCES Y SOMBRAS Delvaux (1897- 1994) es un artista representado tanto en la colección permanente del Museo Mujer ante el espejo 1936) como en la colección Carmen Thyssen- Bornemisza El viaducto 1963) Arriba, La Anunciación (1955) niquíes, también ocurre con los escenarios, vacíos, silenciosos, con arquitecturas clásicas que conviven con edificios modernos o estaciones de ferrocarril, haciendo coincidir en un mismo lienzo figuras que parecen confiscadas de distintos momentos de la historia, de los sueños, propias de diferentes épocas y deseos y que, como fantasmas o pesadillas, se mueven sin saber del lugar ni de su destino, de la muerte o del deseo. Siempre insatisfechas, cosas, arquitecturas y figuras parecen condenadas a no decir nada de ellas ni entre ellas. Están como en espera de algún acontecimiento, de la resolución de un enigma. Posiblemente, en espera de la vida y del habitar en poesía, aunque conscientes de que ese momento no habrá de llegar nunca. De ahí el aire de melancólico pesimismo que se desprende de sus obras. Algunas de las características descritas pudieran hacer pensar en el Surrealismo, lo que