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ABC cultural SÁBADO, 24 DE ENERO DE 2015 abc. es cultura- cultural cultural. asp 11 a trayectoria hasta la fecha del norteamericano Denis Johnson (nacido por azar en Múnich en 1949) puede dividirse en variaciones hermanadas, todas, por el aria de una gran potencia imaginativa y un idioma propio y sublime. Johnson es uno de esos pocos autores en activo y en inglés cuyo sello se identifica de inmediato. Para Johnson, cada palabra cuenta y cada adjetivo suma y una historia se construye como si empezase y terminase en todas y cada una de sus líneas. Un estilista. Así, lo de Johnson puede ordenarse y repartirse en su vertiente poética (reunida en el volumen The Throne of Third Heaven of the Nations Millennium General Assembly y saltando a sus piezas para teatro en Shoppers y Soul of a Whore and Purvis) las obras magnas y aluviales (el gótico californiano Already Dead o el Vietnam alucinatorio de Árbol de humo) sus despachos de no- ficción desde lugares peligrosos (recopilados en Seek) y thrillers metafísicos (The Stars at Noon y Resuscitation of a Hanged Man) L inier, desde su nacimiento en 1893 hasta su muerte en 1968. Entre un año y otro, Grainier trabaja en los grandes bosques y aserraderos, tiende vías para el ferrocarril, levanta puentes, y sufre una atroz tragedia familiar que lo deja partido por la mitad sin que eso le prive de la contemplación de grandes paisajes, del temor por la visita de una chica- lobo, de la sorpresa de cruzarse con Elvis Presley a bordo de su vagón privado, o de los milagros de los aviones y del televisor. Su vida es un riel que fluye y no tiene mucho sentido contar más de aquello que debe ser leído como lo cuenta Johnson. Frases como plegarias La construcción de la red ferroviaria de EE. UU. en ella trabaja el protagonista de esta novela Al final, Grainier muere como vivió: solo. Y flanqueado por oraciones con la funcionalidad de plegarias. La que abre el libro es: En el verano de 1917 Robert Grainier participó en el intento de matar a un jornalero chino al que habían pillado robando, o al menos lo acusaban de haber robado, en los almacenes de la compañía ferroviaria Spokane International, en el corredor septentrional de Idaho Las que lo cierran son: Y de pronto todo se volvió negro. Y aquella época desapareció para siempre Y salimos de Sueños de trenes sólo para poder volver a abrirlo con un personal agradecimiento añadido al de su perfección: quien firma esta reseña puede descansar tranquilo sabiendo, ya en enero, lo que contestará el próximo diciembre cuando le pregunten una vez más acerca de cuál ha sido su libro del año. RODRIGO FRESÁN JOHNSON, UN RIEL QUE FLUYE Toda la vida de un pionero cabe en las ciento cuarenta y cuatro páginas de Sueños de trenes novela con la que Denis Johnson vuelve a demostrar su maestría. La de un estilista del lenguaje Árbol genealógico A lo anterior hay que añadir serios divertimentos (la distopía post- apocalíptica en Fiskadoro, la farsa noir de Que nadie se mueva o el vodevil de espías en la recién publicada en EE. UU. The Laughing Monsters) y las pequeñas en tamaño pero inmensas en sus logros obras maestras indiscutibles (la roadnovel delictiva Ángeles derrotados, la yonqui- novela- en- cuentos Hijo de Jesús o la fantasmagoría de campus El nombre del mundo) A este último grupo pertenece Sueños de trenes. Publicada originalmente en las páginas de la revista The Paris Review en 2002 y más tarde en alguna antología, Sueños de trenes alcanzó el formato de libro a solas en 2011, resultando finalista, junto a El rey pálido, de David Foster Wallace, y Tierra de caimanes, de Karen Russell, de un Pulitzer que, finalmente, quedó desierto. No importa. El verdadero ba como la hermosa y bendipremio es Sueños de trenes, don- ta nouvelle Algo que enseguide en apenas 144 páginas da se ubica y acomoda sin proJohnson destila toda una vida blemas dentro de la gran tradicon una prosa que oscila entre ción de su país y parece evocar la parquedad medular y la ex- las serpenteantes raíces de plosión beatnik y gozosa de sen- Nathaniel Hawthorne y Hertimientos y visiones que quitan man Melville, el tronco del más el aliento. noble Ernest HeNo hay duda: mingway y de la YA SÉ QUE un clásico instanmás estoica FlaCONTESTAR táneo y, en lo fornnery O Connor, CUANDO EN mal, una de las y las ramas elecDICIEMBRE ME muestras más trificadas de Roacabadas de PREGUNTEN CUÁL bert Stone y Baaquello que Hen- HA SIDO MI LIBRO rry Hannah, así DEL AÑO ry James celebracomo el tránsito y trance del luminoso cine con voz en off de Terrence Malick o el oscuro fraseo y humor fronterizo y espiritualidad sin fronteras de ciertas baladas con la voz de Johnny Cash. Y algo que digámoslo también convierte a buena parte de lo que hace el más celebrado Cormac McCarthy (excepción hecha de Meridiano de sangre) en materia mucho más tramposa y afectada y fácil y efectista. En Sueños de trenes, Johnson pone todo lo anterior al servicio de contar la historia terminal de un pionero, Robert Gra- SUEÑOS DE TRENES DENIS JOHNSON Narrativa Trad. de Javier Calvo Literatura Random House, 2015 16,90 euros Un clásico de hoy Historia de una novela Fue en 2002 cuando Johnson (a la derecha) publicó Sueños de trenes en la revista The Paris Review (junto a estas líneas) El libro quedó finalista del Pulitzer en 2011 El rey del rock Elvis Presley, que viaja en su propio vagón privado, se cruza en las páginas de Sueños de trenes con el protagonista, Robert Grainier. Es una de las sorpresas de la novela