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Arte 22 David Paquet pintor Mis obras son como un bosque, orgánicas La última muestra de este francés (galería Binomio) aúna luminosos acrílicos y obras en papel creadas con barros recogidos por todo el planeta esde su llegada a Madrid a finales de los ochenta, David Paquet (Toulouse, 1964) ha llamado la atención por la carga poética y la potencia visual de sus cuadros, características ambas que se ven a las claras en su actual muestra en la galería Binomio. Su obra tiene elementos hiperrealistas, pero, al mismo tiempo, busca lo excéntrico. Estoy reivindicando la palabra Superrealismo para mi pintura. El Superrealismo hunde sus raíces en lo que ocurre de forma anecdótica en el momento presente. Por ejemplo, para uno de los tres cuadros de Proyecto Saturno hice la sesión de fotos en mi casa. Y me imaginaba a la vecina de enfrente mirando lo que pasaba sin ver las fotos y preguntándose qué estábamos haciendo. Para ella, ese era un momento de Superrealismo. Considerando el título de la exposición, Universo ¿hay una búsqueda de un orden? Pienso que todo el mundo tiene su universo, que es su vida. Mis pinturas, mis obras, son mi universo. Pero en mis últimas obras sobre papel también hay un universo no manifestado; hago un paralelismo entre el universo y los sueños. Cuando ve un momento superrealista ¿le surge enseguida la idea del cuadro? Suele ser un destello. En ese momento cualquier trozo de papel me sirve para hacer un boceto. Pero trabajo mucho sobre el lienzo. El lienzo para mí no es una cosa estática, ya pensado y ya estructurado to- D talmente desde un principio e inamovible hasta el final. Está hecho de muchos momentos presentes, de creación constante y de evolución. Así que empiezo a dibujar y lo que suelo hacer es trabajar a base de fotografía. Tuve un buen maestro, Pablo Pérez Mínguez, que me enseñó a motivar a los modelos para acercarse a lo que yo quiero en ese momento, para que estén dándome su alma maravillosa. ¿Y cómo surge la unión de realismo fotográfico, abstracción geométrica y símbolos? Pues es algo que no suelo plantearme. Surge y va creciendo. Es como un proceso orgánico, humano, que se está reflejando sobre una obra. Como una planta, o mejor, como un bosque; una planta tiene un patrón, un bosque es más libre. Sus últimas obras sobre papel tienen precisamente rasgos muy orgánicos, incluso en los materiales. Eso surge hace algunos años, viajando. Estaba en Creta y no tenía materiales, solamente tenía el papel. Pero me di cuenta de que había unos barros preciosos, de colores. Y decidí trabajar con el barro y con unas ramas de palmera. Me gustó mucho esa conexión con la tierra, con el barro. Entonces, en sitios donde suelo estar bien, recojo tierra. Y es como un pedazo vibrando en armonía conmigo. MANUEL MUÑIZ DAVID PAQUET UNIVERSO Ga- DOS MUNDOS EN UN PAISAJE La Casa Encendida actualiza el universo de un clásico: el jardín japonés del teórico Mirei Shigemori. Para ello, recurre a artistas occidentales, que lo esbozan de la estampa tradicional al manga lería Binomio. Madrid. Pl. del Biombo, 6. Hasta el 29 de junio ada más entrar nos recibe un maravilloso grabado en madera de Toyohara Chikanobu, Panorama del lago Shinobazu desde el templo Kiyomizu, en Ueno, fechado en 1894, cuya imagen concentra el espíritu del resto de esta exposición. En él podemos ver un grupo de mujeres ricamente ataviadas que se desenvuelven en los límites de una terraza abierta al dilatado paisaje circundante. Retenidas, confinadas en el espacio intensamente coloreado de la arquitectura exterior, su presencia tan animada contrasta con el vacío calmo en que se diluye el entorno lejano, convertido ya en puros vapores de una geografía aludida, que sólo una de ellas parece girarse a contemplar por un instante, apoyada en la barandilla. Semejante detenimiento final del cuerpo frente al panorama, que obliga a la mirada a pro- N ÓSCAR DEL POZO LA SILUETA DE JAPÓN Año Dual este entre España y Japón, conmemorando sus longevas relaciones diplomáticas, razón por la que se multiplican las exposiciones. En unas semanas, otro jardín japonés el de Esther Pizarro, recala en Casa Asia- Barcelona seguir más allá, aunque ya en solitario, da como resultado la convivencia de dos espacios escénicos en paralelo: uno para el espectador, y otro para su deambular contemplativo, imaginario, estático. Este ha sido el punto de partida que la comisaria, Alicia Chillida, ha tomado para sugerirnos una serie de itinerarios o variaciones, como indica el título alrededor de estos conceptos que se encuentran en la base de la tradición del jardín para la cultura japonesa. Una mirada activa En Occidente el paisaje también queda definido por la exterioridad de la mirada, pero convertida en la parte activa que recrea y da forma a la pasividad, la falta de carácter de la Naturaleza. Ciega, muda, inocente, la Naturaleza es una esfera que, reposando sobre sí, no se presiente, ni admite la representación en el interior de su contínuum. Todo queda, pues,