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Música ABC cultural SÁBADO, 29 DE MARZO DE 2014 abc. es cultura- cultural cultural. asp 26 DISCOS El crooner de Chamartín Pedro Ruy- Blas cierra hoy en el Café Central una semana en la que ha mostrado la longevidad y versatilidad de una voz capaz de transitar por el jazz, el pop y Broadway La elocuencia de Cassadó Apenas conocido por la Sonata en estilo antiguo español o la Suite para violonchelo solo, Cassadó fue en cualquier circunstancia compositor de estilo firme, escritura solvente, esfuerzo romántico, circunstancial regusto catalán y efusiva expresión. Lo confirman otras tantas obras menos divulgadas y presentes en este disco en el que Damián Martínez Marco y Marta Moll de Alba homenajean al gran violonchelista español. El resultado tiene enjundia suficiente como para poner en valor la sincera elocuencia de una música tras la que es fácil adivinar la donosura del artista volcado a la inspiración del momento, espontáneo y comunicador. A. G. LAPUENTE RAPSODIA DEL SUR OBRAS DE GASPAR CASSADÓ Dúo Cassadó. Warner tentando que todos prorrumpieran en carcajadas. También el humor presente en el It ain t necessarily so descacharrado en un divertido dramatismo Broadway. Al dominar tantos estilos, Ruy- Blas es a la vez un cantante- buddy con bourbon y fondo arrastrado de blues, o un triunfante crooner que reclamara una big band o un cantante- histrión de teatro musical. ¿Imaginamos a Elling, a Sinatra, a Murphy en la libertad del cancionero femenino o el humor de un tema pop? En su soledad, Ruy- Blas ha acabado siendo la historia de la música negra española resumida en un solo señor. Jocundo jazz ibérico, rubato elegante y riente al que solo le falta la patilla ramoniana, nos tuvo haciendo pitos en homenaje a José Guardiola en el Sixteen Tons. Luego cantó, jazzificado, el Black is black (Guerra le dio un escalofrío de McCoy Tyner a la composición) Como en un moderno cante de ida y vuelta, Ruy Blas le devolvía a Mike Kennedy, mucho más negra, la canción. Oh, Gee! Just in Time Yardbird suite con gran solo de Negrón y el Ac- Cent- TchuAte The Positive de Jarreau, porque también le pega al scat. ¿No es como un Ángel Nieto del jazz vocal, milagro bajito y madrileño sin Berklees ni gaitas? Timbre amoratado En Ruy- Blas está la impresión americana de algunas esquinas de Chamartín. Cierta moderna amplitud que salió extranjerizante por desarrollismo y ciencia infusa. Ya había cantado el I am what I am de La Jaula de las Locas y finalizó sacando de nuevo su lado femenino su pluma swingueante, una hermosa versión del tema de Sondheim, The Ladies who lunch Todos de rodillas, como si hubiera entrado Tejero en el Central. Con la copa de vino de Elaine en la mano oferente, Don Pedro dejó la noche en alto, brindando con ese ejército de mujeres achispadas que imaginamos como un público ideal. No cantó Una canción joya única del cancionero patrio, ni Me he debido morir ni Sueño Inmaterial Quizás le provoque un cierto hastío sostener un repertorio que el público debería reclamar a gritos. Pero el público, en España, es sombrío presagio. Es nuestro cantor de jazz, con la voz noble, abierta, cordial y amoratada por cierto bouquet años sesenta. Cantar jazz en España. Casi ná. HUGHES Hindemith fresco y luminoso La vigencia actual de Hindemith es muy inferior a lo que cabría esperar de uno de los valores más sólidos del siglo XX. Su evolución, que lo llevó a distanciarse de la vanguardia, y la inmensidad de su obra han lastrado su difusión y popularidad, pero su maestría está destinada a permanecer. Tres de sus obras más significativas son buen ejemplo del talento y de la serena calidad artesanal de su autor. Las versiones de Eschenbach son frescas, luminosas e imaginativas, lo que beneficia a una música demasiadas veces tocada con seriedad funcionarial. Magistral Midori, protagonista de una deliciosa versión, lírica y lúdica, del Concierto para violín. Á. MARÍAS HINDEMITH METAMORFOSIS SINFÓNICAS... Midori. C. Eschenbach. On- dine (Sémele) incuenta años cantando en España. Salvo para Luis Mariano, eso es mucho tiempo. Si además ha sido para cantar pop y jazz y Broadway, o salir por las peteneras americanas del crooner, más que cincuenta parecen una milagrosa eternidad. Pedro Ruy- Blas es el cantante de jazz español, sigilosa historia de nuestra música junto a genios como Horacio Icasto, Jorge Pardo, Amargós o Paco de Lucía. Pues esas bodas de oro y el disco El Americano, que así apodaban de joven al cantante, los ha estado celebrando Ruy- Blas (el atlantismo era usted) esta semana en el Central. Allí nos metimos el lunes, mientras la Santa Compaña en homenaje a Suárez recorría el centro de Madrid como una procesión de Consenso espectral. En formación canónica de cuarteto, con Reinier Elizalde Negrón contrabajista con maneras de alero alto y oteo de ciego (el mirar invidente de to- C dos los bajistas) el estupendo Luis Guerra al piano, cubanísimo, y Noah Shayer a la batería, se presentó Ruy- Blas para dar un recital que resume la estupenda versatilidad de un músico que empezó en el pop con Los Canarios y ha llegado al jazz dominando el soul o el rithm and blues. Territorios de sutileza Cantó muchos de los temas del disco, el blues I m gonna lock my heart baladismo standard en One for my baby mítico asedio final al barman, chapa del bebedor contumaz, que Guerra llevó a un territorio de gran sutileza que recordaba al dúo Evans- Bennett. Mientras toca, Guerra no abandona esa cara de felicidad absoluta del solista, esa sonrisa que no es sonrisa sino revelación del éxtasis armónico de los acordes. Sonaron standards como el If I had you o el Keep goin back to Joe s que cantara Nat King Cole y que Don Pedro acabó silbando por Bacharach in- PETENERAS AMERICANAS Arriba, Pedro Ruy- Blas junto al contrabajista Reiner Elizalde. Sobre estas líneas, su último disco, El americano muestra fidedigna de su dominio del jazz, el soul y el rithm and blues