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Libros 10 PIONERAS AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO l papel de las mujeres es- da de los Mares del Sur en la pañolas desplazadas a Melanesia, demostraron ser muAmérica desde los pri- jeres de rompe y rasga. meros viajes colombinos ha Al lado de la monja Inés Cassido históricamente ningunea- tellet o la maestra Catalina Busdo. La épica de las crónicas de tamante, terciaria franciscana, Indias se ha polarizado en la que desarrollaron una labor exglosa de los varones, pero des- traordinaria en el ámbito culde hace tiempo se viene subra- tural, florecen mujeres soldayando la importante presencia do del tipo de María de Estrade españolas en el Nuevo Mun- da, que participó en la conquista do con lemas mediáticos como de México, o Beatriz Hernánel de no fueron solos (exposición dez, heroína en la batalla de en el Museo Naval de Madrid Guadalajara. del año 2012) El libro de Eloísa Gómez- Lucena examina en pro- Facciones en lucha fundidad, y con pleno rigor en Las hubo con capacidad retóel estudio de las fuentes, la pro- rica para la soflama en momenyección femenina en América. tos de debilidad (Mencía de NiEntre 1493 y 1519 emigraron dos, las hermanas Bermúdez, a América 308 españolas (ma- la hija de María de Angulo) huyoritariamente andaluzas) La mildes como la costurera Ana población femenina fue cre- López o la viuda Pineda; prosciendo y antes de 1600 pasaron titutas como María de Ledesa América unas 10.118 mujeres ma; herejes como la cordobesa (un 16,56 por ciento del total) Marina de San Miguel; ambiEn Lima, en 1614, había 4.359 ciosas irrefrenables como Guioespañolas, cifra poco menor mar de Guzmán en Cuba o Luque la de españoles en ese mo- cía del Corral en China; viudas mento. discretas, militantes partidisGómez- Lucena insiste en que tas en las diversas facciones de habría ya una importante pre- lucha en América (pizarristas, sencia femenina en el segundo almagristas... sufridas víctiviaje colombino, mas de las periaunque en el re- UN EXCEPCIONAL pecias conquisgistro de pasajetadoras de sus APORTE A LA ros solo figuraran maridos (la espoSIGNIFICACIÓN cuatro mujeres. sa y los hijos de FEMENINA EN LA Belalcázar muEn el tercer viaje CONQUISTA Y había 30 mujeres. rieron helados en COLONIZACIÓN El gran mérila cordillera anDE AMÉRICA to de este ensayo dina, y la esposa es haber sabido de Pedro Guztrazar una galería de persona- mán, de frío en Perú... audajes femeninos emigrados a las ces expedicionarias (María de Indias. Entre ellos, ilustres no- Angulo, Ana de Ayala... ¿Y qué bles como María Álvarez de To- decir de Catalina de Erauso, la ledo, virreina de Indias y gober- monja alférez? nadora de La Española, nieta La autora hace gala de un codel duque de Alba y casada con nocimiento extraordinario de Diego Colón; Beatriz de la Cue- los personajes. Su obra constiva, segunda esposa de Alvara- tuye un excepcional aporte a la do, gobernador de Guatemala, significación femenina en la y Juana de Zúñiga, segunda es- conquista y colonización de posa de Hernán Cortés, gober- América. Las 38 mujeres aquí nadora en México. retratadas nos permiten poner en evidencia perfiles que nada Heroínas y capitanas tienen que ver con el pacato cliAlgunas de estas vidas queda- ché de las mujeres doncellas, ron truncadas. Es el caso de casadas, viudas o monjas del Francisca de la Cueva, herma- ámbito peninsular. na mayor de Beatriz, muerta de peste, o Catalina Juárez, la RICARDO GARCÍA CÁRCEL primera mujer de Cortés, posiblemente asesinada por su ESPAÑOLAS marido. Algunas viajaron en busca DEL NUEVO MUNDO ELOÍSA de sus esposos y el Nuevo MunGÓMEZdo las convirtió en heroínas: LUCENA Inés Suárez, amante de Pedro Ensayo de Valdivia, capitana en la ciuCátedra, 2013 dad de Santiago de Chile y arro 25 euros jada defensora de esta ciudad frente a los araucanos. Otras, como Isabel Barreto, adelanta- E Edward St. Aubyn recoge el Premio Man Booker 2006, concedido a su novela Mother s Milk FAMILIA DE MONSTRUOS Violado por su padre, Edward St. Aubyn ha trasladado a la ficción su infancia y adicciones. Un ciclo de novelas que, protagonizado por su álter ego, Patrick Melrose, pone los pelos de punta ntes que nada: Edward St. Aubyn, como su transparente álter ego, Patrick Melrose, fue repetidamente violado por su padre cuando era niño y se hizo adicto a la heroína en su juventud. Habiendo sobrevivido a una familia como la suya, perfectamente disfuncional, y a sí mismo, vivió para contarlo, y para contarlo muy bien. Aclarado lo anterior: St. Aubyn (Cornwall, 1960) no solo es admirado por lectores y críticos sino, también, por escritores que lo leen y lo reseñan casi en estado de éxtasis, y en- A tre los que se cuentan nombres del calibre y talento de Edmund White, Francine Prose, James Lasdun, Zadie Smith, Allan Hollinghurst, Alice Sebold, Patrick David Nicholls y Antonia Fraser, firmas que comparan lo suyo con Wilde, Proust, Evelyn Waugh, Updike, Virginia Woolf, Henry Green, Samuel Beckett y Anthony Powell. Y, por una vez, todo esto está más que justificado y merecido. Ahora, por fin, las primeras tres novelas de la saga de Patrick Melrose Da igual (1992) Malas noticias (1992) y Alguna esperanza (1994) reunidas bajo el título general de El padre lle- gan a nuestro idioma en lo que puede considerarse el acontecimiento editorial de la temporada. El Quinteto Melrose se completará el año próximo con La madre acunando las dos últimas entregas de la serie: Mother s Milk (2006, alguna vez en Anagrama como Leche de madre) y At Last (2011) Oscura iluminación Esto solo es el principio: porque ya se ha anunciado nueva novela de St. Aubyn y hay otras dos fuera del ciclo melroseano igualmente celebrables: On the Edge (1998) y A Clue to the Exit (2001) Todo lo anterior para