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Libros 12 VENTANAS DE PAPEL JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN UN BIBLIÓFILO oy de esos lectores a los que el libro como objeto nunca ha interesado demasiado. Carezco del fetichismo de las primeras ediciones; entre otras cosas, porque la mayor parte de los libros son primera, y en muchos casos única, edición (y afortunadamente casi siempre) Nunca he sentido por ello excesiva admiración por los bibliófilos ni he sido un buen cliente de las librerías de viejo: el libro que a mí más me interesaba era a menudo el de menor precio. Pero en todo hay excepciones. Y entre los bibliófilos una de mis favoritas es la de José Luis Melero, que no solo colecciona rarezas y atesora incunables, sino que lee incansablemente todo lo que cae en sus manos y admira con fervor a sus contemporáneos. De vez en cuando, también escribe. Es tan discreto que apenas si se atreve a más que a una glosa de sus lecturas, a un paseo por su biblioteca. La erudición, que es mucha, la disimula siempre con el humor y el tono menor del buen conversador que no gusta de ponerse trascendental. Más de un centenar de esas glosas se reúnen en Escritores y escrituras (Xordica) un libro escrito desde la comprensión bien humorada que, sin embargo, comienza dando un palmetazo a un maestro del relato breve, Medardo Fraile. Pero no por razones literarias, como el curioso lector tendrá ocasión de comprobar. Melero es aragonés y los escritores de Aragón ocupan un buen lugar en sus páginas. Pero su aragonesismo no es miope localismo, como su atención a los escritores minúsculos no indica que carezca de sentido de las jerarquías literarias. De vez en cuando, tras leer una de estas viñetas, dejamos a un lado el libro y buscamos otro de nuestra biblioteca. Miguel titula la página sobre Miguel Labordeta. Sus versos introspectivos, apocalípticos, reveladores siempre gustaron mucho a los adolescentes escribe. Y yo abro Autopía y releo su consejo a los jóvenes poetas: Vuelve sagrado cuanto toques natural cuanto toques sagrado vuélvelo natural José Luis Melero vuelve interesante cuanto toca. Escribe desde el amor a los libros, a los grandes y pequeños libros, y acierta a contagiarnos ese amor. S NORDBRANDT DICE YO es lo que, más que ningún otro rasgo, los caracteriza. Dragón de mar foliado, el segundo, publicado en 2004, utiliza como correlato objetivo la lengua, entendida como un préstamo que te van descontando durante toda la vida y cuyo precio no es otro que la muerte. Escribe sonetos que solo por su nombre lo son y explica que no soporta la palabra sentido La identidad vuelve a ser uno de sus motivos recurrentes: Pasa que a uno se le ocurre decir yo y se arrepiente de ello los años que siguen Por eso su único consuelo es como indica en El auténtico verano danés poder liberarse de sí mismo. Por eso afirma que le encanta la extranjeridad: una habitación más ajena que la otra una mujer más desconocida que la otra el rugido del tigre en el patio bajo la luna Y por eso también, en Intraducible poetiza cuestiones relativas a la traducción, que toma como referentes. Es la pena lo que cae 3 XNORDBRANDT HENRIK NORDBRANDT Traducción de Francisco J. Uriz Visor. Madrid, 2012 220 páginas, 12 euros uien conozca el mundo de Henrik Norbrandt verá en estos tres libros suyos reunidos no tanto una ruptura como una continuación. El primero de ellos, Viento terral (2001) prolonga el fondo onírico que atraviesa su obra y que se hizo explícito en Puentes de sueños, pero introduce una productiva variante: la del reencuentro con su patria después de su larga permanencia en países de la cuenca mediterránea y de haber vivido su propia experiencia del sur. De ahí los dos primeros versos que lo abren: Entre navidad y año nuevo casi no hay nada Y esa extrañeza que la sensación de lo viejo- nuevo le produce y que le hace sentirse como antes que temprano y después que más tarde Este forcejeo con el tiempo y, sobre todo, con su difícil representación recuerda algunas creaciones de Macedonio Q Fernández. Pero en Nordbrandt hay menos solipsismo y a la vez más extrañeza ante las distintas epifanías del yo: Los años perdidos han depositado nácar en las sombras y lo más feo que existe es la verdad Hamlet es uno de los personajes a los que el poeta danés Henrik Nordbrandt (abajo) da vida en estos versos. En la imagen superior, interpretado por Sarah Bernhardt La palabra otoño Lo que aquí vemos es un ser que transcurre, que llega a ser el que es y que se borra como se han borrado también todos los anteriores yoes que se ha sido. Y no es que falte denuncia o ironía, que las hay. No: es que el mejor Nordbrandt es el que aparece en poemas como Padre que recoge todo su sistema poético y resume su modo de poetizar y en versos como el verano deletrea la palabra otoño o pasado y futuro son rehenes mutuos Estos tres libros son variados y están constituidos más por poemas que por una específica y concreta unidad temática, formal o estilística, que Pero no solo eso. Hay aquí poemas de análisis de la propia experiencia como este: La alegría es como un reloj de arena: estás deseando todo el tiempo ponerla del revés para hacerla durar. Y entonces es la pena lo que cae Y en Pensamientos poco antes de Navidad llega al convencimiento de que no hay dios fuera de la palabra Dios Horario de visitas (2007) que en el prólogo tiene un ligero cambio tal vez mejor, contiene varios poemas programáticos, de calado mayor y más extensos que los antes citados, en los que expone parte de su pensamiento cuando más de tres personas empiezan a pensar lo mismo sostengo que al menos uno de ellos tiene que estar equivocado Vuelve a reflexionar sobre el yo y el lenguaje en Nietzsche y los demás y Wittgenstein en casa que no son poemas definibles como culturalistas sino, más bien, como poesía intelectual, en la acepción que Borges le daba. Este, creo, es el mejor de la trilogía: en él hay poemas sobre los topónimos españoles; sobre la técnica plástica del Barroco; sobre el dilema de Hamlet, planteado de otro modo la alegría del reconocimiento o la dulzura de lo irreconocible y sobre el tema del doble, tan abundante siempre en este autor. JAIME SILES