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Arte 28 Coleccionar N en francés La del empresario Jean- Antoine Granjon es una de las colecciones de arte privado más interesantes de Francia. La sede, su propia empresa de moda en París, que se imbuye de su frescor y espíritu o cabe la menor duda de que uno de los ejercicios más morbosos que encierra el mercado del arte contemporáneo tiene que ver con el coleccionismo y sus hacedores, también llamados coleccionistas. Morboso porque no suele estar entre las costumbres de los susodichos coleccionistas el abrir puertas y ventanas para airear lo que sus preciados fondos esconden. Su vicio privado prefiere que siga encerrado entre las cuatro paredes de la privacidad. Valga esta descripción general para propios y extraños, para coleccionistas de acá o de allá. Ahora estamos en Francia, en la sede de la empresa de Jacques- Antoine Granjon (JAG) sita en las afueras de París, que alberga una de las colecciones privadas más interesantes del país vecino por cuanto tiene de marcado carácter estético y de consa- gración del arte por el arte. La empresa, que se dedica a la moda, a la venta de la misma por internet, preserva el sentido de la creatividad como una de sus códigos genéticos. Por ello, no resulta en absoluto extraño que las paredes donde se exponen todas estas obras firmadas por algunos de los más reputados y cotizados artistas contemporáneos sean las de las oficinas pasillo, salas de reuniones y despachos de la sede parisina. Solo para los elegidos Se abre la puerta del ascensor (primera planta) y ante nuesta mirada aparece una pieza del fotógrafo holandés Ruud Van Empel. Nos paseamos por las galerías que distribuyen los distintos despachos y departamentos, algunos de los cuales llevan por nombre el de otros tantos artistas, y vamos descubriendo toda una galería de obras cuyo valor no está permitido a los mortales de Pierre Gilles en-