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Arte 28 NUEVAS DIMENSIONES TEMPUS FUGIT 2 JORGE MORGAN MUJERES A LA HORA DEL TÉ Y EL JARDÍN DE LOS CACTUS Teatro NOÉ SENDAS Y MIGUEL ÁNGEL TORNERO ESPERANDO A HOUDINI Galería Raquel Auditorio de Roquetas de Mar. Avenida Reino de España, s n. Hasta el 30 de junio Ponce. Madrid. C Alameda, 5. Comisaria: Virginia Torrente. Hasta el 20 de mayo orge Morgan despliega en esta exposición el radical giro que su obra ha experimentado en los últimos años. Tras una etapa en la que la combinación de su interés por el cubismo que marcó gran parte de su trayectoria y su experiencia profesional como diseñador gráfico se tradujo en series de cuadros que experimentaban en torno a la tipografía Bodoni, el pintor madrileño ha encontrado dos nuevas y fructíferas fuentes de inspiración que se dan cita en el título de esta muestra: Mujeres a la hora del té y el jardín de los cactus. La figura femenina presta su magia a estos lienzos, pero son los cactus los que añaden una nueva dimensión a las obras, en sentido literal. Morgan ve cada una de estas plantas como una obra de arte en sí, como una escultura, lo cual le llevó a introducir la tridimensionalidad a la hora de plasmarlos en sus creaciones, llegando así a una original combinación de elementos pictóricos y escultóricos. Esta nueva dirección en la trayectoria del artista sublima las bases de su obra anterior, manteniendo un sustrato cubista pero sumándole un nuevo aliento que podríamos calificar de inspiración primitivista, el cual la dota de un vibrante colorido y un trazo vívido. Esto, unido a la potencia visual de los elementos escultóricos de su obra, invita al espectador a perderse en los confines de la misma, siguiendo el viaje visual y creativo de Morgan para adentrarse en ella. MANUEL MUÑIZ MENÉNDEZ J U uno de los rasgos que singularizan a la fotografía es su naturaleza indicial, el hecho de que la imagen de algo que proporciona emana de un referente. Barthes equiparaba este modelo de producción icónica a la luz que llega de las estrellas que ya han desparecido, haciendo hincapié en la dimensión temporal que eso implica. Una temporalidad que alude tanto al instante del registro fotográfico, como al presente de lo que fue y que podríamos extender hasta el momento de la percepción de aquella por parte de los (sucesivos) espectadores introduciendo así otros aspectos donde el tiempo vuelve a ponerse de manifiesto: su vigencia como documento legible y el deterioro previsible debido a su condición físico química. Algo encontramos de esta problemática en la obra de los dos artistas reunidos bajo la evocación de aquel célebre escapista acaso para significar la escurridiza relación que, pese a las presunciones de objetividad y veracidad, ha mantenido siempre la foto con lo real. A través de montajes de índole primario, Noé Sendás (1972) indaga en las posibilidades ficcionales del medio y en la carga poética que de ellas se derivan, mientras que Miguel Ángel Tornero (1978) plantea una situación de crisis para la convención fotográfica, que pone en evidencia mediante la doble vía de la alteración química (envejecimiento, deslustre) y la dialéctica. Imagen y realidad unidas, pues, bajo el signo de su inaprehensión. VÍCTOR ZARZA 1 3 El artista como prestidigitador Cada vez son más los artistas que ejercen de comisarios de otros artistas. Las muestras Caminar la línea y Una historia vintage son los ejemplos más recientes a figura del comisario estrella va desapareciendo, a la vez que el rol de comisario se extiende y profesionaliza. Al tiempo, el artista se mezcla e interactúa, comienza a organizar eventos, trabajar en colectivos, abre sus estudios al público. El panorama artístico se diversifica. Las colectivas Caminar la línea, en la galería Max Estrella (hasta el 12 de mayo) y Una historia vintage, en un piso del número 273 de la calle Alcalá (hasta el día 10) organizadas L por el brasileño Marlon de Azambuja y el gaditano Daniel Silvo, respectivamente, son los más recientes ejemplos de artistas que se embarcan en la tarea de conformar una exposición... de otros artistas. Ejerciendo el papel de maestro de ceremonias, de elección de temática y concepto, de descubrimiento de talentos. Ocupando el papel de comisario. Ninguno de los dos se considera realmente como tal, sino que se perciben como alguien que hace un trabajo de congregar, de proponer a colegas, a otros artistas desconocidos que siguen y admiran, a través de una idea y exprimirla. Es una forma de ampliar mi manera de relacionarme con el arte, de conocer la obra artística, en diálogo con otras piezas comenta Silvo. El comisario hoy es un profesional, una figura necesaria por la complejidad del mundo del arte. La motivación de estos artistas surge de la necesidad de dar a conocer nuevos talentos, que no caigan en el olvido subraya Angie Bonino, artista peruana, comisaria y directora de la bienal de videoarte Videoakt, que se celebra des-