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Libros 18 COMUNICADOS DE LA TORTUGA CELESTE ANDRÉS IBÁÑEZ CONTRA LAS MEDICIONES stedes dirán que yo estoy en contra de los números y que odio las matemáticas. Y no es cierto. El problema no es que yo esté en contra de los números: estoy en contra de la dictadura numérica a que estamos siendo sometidos. Estoy en contra de la cultura de los medidores, que quieren medirlo todo. Estoy en contra de su cháchara demagógica que equipara lo medible con lo real. Sí es cierto que estoy en contra de los medidores. No quiero ser medido. No quiero ser contado. No soy un pollo en un gallinero. O a lo mejor lo soy, pero quiero dejar de serlo y no quiero ser tratado como tal. No quiero ser medido ni contado. No quiero ser reducido a números y a gráficos ni participar en la confección de gráficos y estadísticas, en los que no creo. Jamás respondo encuestas ni contesto informes con valoraciones numéricas o con respuestas prefijadas. Si me veo obligado a participar en una encuesta, miento sistemáticamente. Por ejemplo, uno entra en el Museo del Prado y le preguntan de qué ciudad viene. Yo digo, por ejemplo, Vitigudino, Singapur o Los Ángeles. Llámenme loco, pero no quiero ser controlado. No quiero dar mi nombre, dirección y teléfono cuando compro una entrada para el cine o un billete de tren. No quiero darle mi número de teléfono a nadie que no conozca. Mi teléfono es privado, y se lo doy a quien yo quiero. Es posible escuchar lo que dices cerca de tu móvil aunque lo tengas apagado, como es posible ver lo que hay frente a tu webcam aunque esté apagada. Supongo que no todos mis lectores conocen estos detalles, y creo que deberían conocerlos. Felices e idiotas, nos gastamos una pasta en comprar tecnología que solo sirve para controlarnos. Los medidores se están apoderando del mundo gracias, sobre todo, a la informática. Revolución digital revolución de los números. Parece que internet no es eso, sino todo lo contrario: una zona de libre intercambio. Pero todos los que controlan la pasta están como locos intentando trocear la zona libre y meterla en cápsulas para luego vendértelas a precio de oro. Tampoco estoy en contra de internet. Solo digo esto: que internet no es lo que parece. Que casi nada es lo que parece. Que internet es una inmensa máquina de control, además de un inmenso campo de opio de nuevas adicciones. Que las medidas especiales de seguridad son en realidad formas de control. Que las nuevas normas municipales, autonómicas, estatales, comunitarias, que llenan nuestra vida no tienen más objetivo que controlarnos. Que los informes y mediciones y encuestas y estadísticas que tienen hoy en día que rellenar todos los profesionales de todos los campos no son más que formas de control. Bolonia, una forma de controlar a los profesores. Quieren homogeneizarnos: reducirnos a números. Las matemáticas lo llenan todo. Los que quieren estudiar periodismo, derecho, imagen, publicidad, tienen ahora que tragar matemáticas superiores. ¿Para qué? ¿Para qué necesita las matemáticas un periodista, o incluso un médico o una enfermera? ¿Qué locura es esta? Parece que están seleccionando a la gente, que quieren asegurarse de que solo las personas con mentalidad de medidores lleguen a los sitios. La selección comienza ya en la secundaria. Los bachilleratos de humanidades o artes escénicas se llenan de tempranos perdedores que huyen de las matemáticas. No dejes que te midan. No dejes que te cuenten. Las cosas verdaderas, las cosas reales, no pueden medirse con números. Escribe esto en un papel y ponlo frente a tu cama para verlo todos los días al levantarte. Las cosas más importantes de la vida no pueden ser medidas. Pregúntate por qué el zombi siempre quiere morder a los demás y que sean todos zombis como él. ¿Por qué? ¿Por qué TODOS zombis? A los muertos les huele mal la vida. U Tempranos perdedores EL FENÓMENO CASTELLI EL GALERISTA. LEO CASTELLI Y SU CÍRCULO Revolución digital ANNIE COHEN- SOLAL Traducción de María Álvarez Rilla y Pablo Sauras Turner. Madrid, 2011 628 páginas, 29,90 euros ¿C ómo emerge alguien, a los cincuenta años, después de haber vivido hasta entonces en la sombra? ¿Qué puede transformar a un hombre ocioso en un hombre de acción? Es curioso observar cómo oscilan las curvas biográficas: hay quien madura precozmente y quien no encuentra la forma de encajar en el mundo sino a un paso de la vejez. Cervantes y Azaña son dos buenos ejemplos de lo que Menéndez Pidal llamaría frutos tardíos personalidades que cristalizaron mucho después de lo que por edad les correspondía. ¿Por qué entonces? Hay muchos factores que convergen en el individuo gestando esa cristalización que le permite brillar de pronto en la vida pública. Y siempre es interesante analizar esos factores y compren- der el juego de fuerzas que movilizan. En cierto modo, eso hace Annie Cohen- Solal, autora de la biografía más completa de Sartre y sumergida en los últimos años en investigar la vida del galerista Leo Castelli, del que fue amiga y hasta cierto punto confidente. No hay duda de que Castelli fue otro fruto tardío abrió su primera galería de arte en Amiga y confidente