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SÁBADO, 31 DE DICIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural 27 LA OBRA DE GERARDO RUEDA NO PARA DE REIVINDICARSE DENTRO Y FUERA DE ESPAÑA. ESTAS CITAS DAN FE ma hacía un misticismo tan personal como intransferible, que le mantuvo fiel a la esencia. De la misma manera que fue un prodigioso buscador de talentos, de artistas que pudieran dialogar con su obra, de clásicos y coetáneos, hasta las nuevas hornadas. Gerardo Rueda amaba el arte por encima de todas las cosas. Lo que aquí y ahora se expone es una selecta muestra de su colección personal (e internacional, pues en ella descubrimos no solo piezas de artistas españoles) tan consecuente, como lo fue él mismo. Por eso, en este primer capítulo expositivo se ha reservado una sala donde se muestran una serie de sus pinturas y collages para contextualizar todo el conjunto. En el espacio principal se articula un recorrido con piezas de Zóbel, Gustavo Torner, Antonio Saura, Luis Feito, Luis Gordillo, Manolo Millares, Martín Chirino, Carmen Laffón... Al cabo, coétaneos suyos que labraron el duro y tortuoso camino de la abstracción, en la mayoría de los casos, dentro de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX. Pero Gerardo Rueda fue generoso en los gustos y en las apuestas, por eso además recoge la obra de artistas que empezaban a andar cuando él ya tenía el sendero marcado: Miguel Ángel Campano, José María Sicilia, Broto, Soledad Sevilla... Pese a la variedad, no hay incongruencias, como tampoco las descubrimos en la inclusión de nombres del arte internacional (Alberto Carneiro, José de Guimaraes, el ya citado Naronha da Costa, cuya obra ocupa una sala específica, mágica en sus juegos visuales... La colección crece y crece, toma mil senderos, pero siempre encuentra una intersección, un punto de lectura y de diálogo con la obra de Rueda. Busca una geometría perfecta, en el fondo y en la forma. La esencia de todas las cosas. LAURA REVUELTA HAZ QUE DUELA embargo, más que exhibicionismo misógino el artista, a través de un tema más o menos tabú como el de la masturbación, actúa como él mismo se encarga en matizar como un terro- realista en el sentido de que exhibe lo real de un modo impúdico, sin los filtros ideológicos o morales que suelen alterarlo. Y ello se repite en otras obras de la muestra, como Demon Est Deus Inversus (2011) o Siren Song (2011) un conjunto de fotos sacadas de revistas pornográficas y manipuladas por el artista. Tal y como se pudo ver en su acción en el proyecto Dominó Caníbal (Sala Verónicas, Murcia, 2010) donde abordó la política de la representación de lo salvaje, también en Barcelona la violencia, la espiritualidad, la moral, la disciplina o el miedo son algunos de los temas de Geers que tanto pueden ser entendidos como gestos de resistencia política como un intento de reapropiación con fines políticos de las tradiciones conceptuales. Y siempre con una mirada puesta hacia el pasado, a la Historia, una Historia que el artista devora canibalísticamente para desestabilizarla, deconstruirla, descodificarla y forzar en el espectador una experiencia al límite tanto desde lo moral como lo estético. Así, en Strange Fruit (Last Supper) instalación compuesta originariamente por más de 200 ladrillos en suspensión que evocaban las armas utilizadas por los oponentes del régimen del apartheid (y de la que aquí se nos muestra una versión reducida) el artista se sirve de un acto de vandalismo vinculado a una revuelta política (los ladrillos arrojados contra a la policía) para demostrar el poder transformador de la performance, como ocurre con otras obras de la exposición como el mural Post Pop Coño (2011) en el que, partiendo de la pintura de Robert Indiana Love, se nos interroga de nuevo sobre la falsa moralidad de nuestra sociedad rechazando, como ocurre en la serie en negativo Foiled 23, la ansiedad por el canon y la inviolabilidad de la Historia. ANNA MARIA GUASCH KENDELL GEERS HELLRAISER Galería ADN. Barce- Política de lo salvaje Capítulo en contexto LA INSPIRACIÓN El Centro de Arte Moderno Gerardo Rueda (arriba, una de sus salas) es un homenaje al artista madrileño (sobre estas líneas) LA APUESTA Paulo Oliveira Pimenta, fundador del Museo Serralves y patrono de la Serpentine Gallery, es uno de los valedores del nuevo espacio esde que a finales de los ochenta el sudafricano afincado en Bélgica Kendell Geers apostara por una muy personal versión de un arte conceptualmente político o políticamente conceptual, no ha dejado de sorprender con objetos, instalaciones, dibujos, pinturas y vídeos de carácter desacralizador y abiertamente cuestionadores de los principios de autoridad asociados tanto a asuntos sexuales, políticos o morales. Este fue el mensaje que dejó traslucir su particular retrospectiva que en 2008 y 2009 recorrió centros de arte contemporáneo de Bélgica, Reino Unido, Francia, Italia y España, titulada Irrespektiv, y con la que exploró los límites geográficos, lingüísticos, políticos y sociales de la condición humana, y, más en concreto, de las condiciones socio- políticas bajo el apartheid. En esta misma línea de provocación y de buscar siempre y a la vez el asombro D Detalle de Strange Fruit (Last Supper) de Geers y la atracción, el rechazo en el espectador (de ahí el carácter dual del título Hellraiser, como algo que atrae y genera peligro) en esta su primera exposición en Barcelona recurre a otro hecho transgresor, el que llevó a Francis Picabia a realizar en 1920 una de sus obras más abiertamente profanas, blasfemas y antiburguesas, la Santa Virgen (1920) elaborada mediante unos tachones en negro con el mismo carácter desmitificador con el que Duchamp había puesto bigotes a la Gioconda, máximo icono del Renacimiento. Geers se apropia del título de Picabia y también de su gestualidad abrupta y su bicromía blanco negro, que proyecta sobre una figura femenina a gran escala, frontal, formalmente similar a las Mujeres de William De Kooning. Aquí, sin Terro- realismo lona. C Enric Granados, 49. Http: www. adngaleria. com Hasta el 15 de enero de 2012