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26 Arte Rueda en portugués Portugal recibe a Gerardo Rueda como a uno de los grandes autores del siglo XX. Una exposición en Lisboa y un centro de arte en Oporto dedicado al artista español le hacen los honores ace apenas un par de semanas se inauguraba en la ciudad de Matosinhos, perteneciente al distrito de Oporto, el Centro de Arte Moderna Gerardo Rueda (CAM) Y el 30 de noviembre abría en Lisboa, en la Fundación Arpad SzenesViera Da Silva, una exposición conjunta que revisaba y entrelazaba la obra del artista madrileño con la de la creadora portuguesa Viera da Silva. Sin duda, podemos afirmar con absoluta rotundidad que la obra de Gerardo Rueda no para de reivindicarse, dentro y fuera de España, como la de uno de los pintores y escultores más relevantes del arte del siglo XX. Ambos proyectos dan fe de ello. Portugal ha acogido a Gerardo Rueda como a uno de los imprescindibles, cuya trayectoria pulcra, discreta, no ha dejado de crecer con el paso de los años y la caída de las modas en el mundo del arte. Lo vientos soplan y agitan todo y a todos con sus vaivenes, pero Gerardo Rueda no se mueve de su sitio. En el justo centro de la creación, donde solo se pueden establecer y permanecen los grandes. H Si la exposición de Lisboa rescata aquel lado más recóndito del artista, con su supremacía en el dibujo y en el collage, y la revisa en paralelo con la de otra creadora también recóndita y maestra en el trazo, Viera da Silva, el Centro de Arte Moderna en Oporto se superpone como un proyecto de hondo calado y de muy largo recorrido. Un museo de inmensas dimensiones y con toda la intención de crecer hacia nuevos espacios dentro de la misma ciudad (en la llamada Real Vinícola) consagrado no solo a la obra del propio Gerardo Rueda, amplia y riquísima, sino también a mostrar su colección de arte, amplia y riquísima de igual modo, y a organizar exposiciones temporales de artistas portugueses (ahora mismo se presenta la obra de Naronha da Costa) de otras latitudes. Sobre si Gerardo Rueda merece todo este protagonismo y un centro de arte consagrado a su obra y a su colección no había dudas antes, y ahora menos. Él fue un exquisito creador que siempre transitó por la línea de sombra, aquella que lo aproxi- Crecer hacia afuera