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Libros 16 SÁBADO, 31 DE DICIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural VENTANAS DE PAPEL JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN POR DELICADEZA P or delicadeza yo he perdido mi vida escribió Rimbaud. Por delicadeza no perdió Pedro Salinas su lugar en la Historia de la literatura, pero casi. Cuánta caballerosidad, qué afán de no molestar. Como a todos los demócratas, el pacto de Múnich le llenó de indignación y le llevó a arremeter contra Chamberlain, especie de viajante que no trafica en pañería o cuchillería, como sus compañeros honrados sino con las vidas ajenas, sean de chinos, de checos o de españoles Ese texto, A la sombra del paraguas en flor de no menor calidad que las prosas de Vísperas del gozo, según opinión de Jorge Guillén, ha permanecido inédito hasta hoy porque, cuando se lo leyó a una de sus compañeras en Wellesley College, esta se escandalizó. Desiste de publicarlo para no molestar a sus colegas académicos, para que no le vean como un peligroso radical. Solo ahora podemos conocer tan espléndidas páginas, editadas y prologadas por Natalia Vara Ferrero, en Dos prosas inéditas (Devenir) El otro inédito es Los cuatro grandes mayúsculos y la doncella Tibérica de 1946, una fábula cervantina sobre la negativa a intervenir en la España de Franco tras la derrota de Hitler. Está escrita con menos indignación y brío que la anterior, pero no con menos retórica gracia. Los subtítulos, Cuento infantil con una víctima al fondo frente a Desvarío en clave de ira aclaran la diferencia de tono. Quizá el mejor Pedro Salinas, el que menos ha envejecido, está en sus cartas. Solo en ellas se atrevía a escribir sin preocuparse de las conveniencias. Qué extraño nos resulta este exiliado que cuidadosa y primorosamente elabora su indignación, sin caer nunca en el agresivo y desaliñado panfleto, y luego escamotea el resultado, no se atreve a publicarlo por no molestar. Pero quienes no hemos vivido guerra y exilio debemos abstenernos de juzgar con ligereza el comportamiento de otros. Baste decir que leemos estas recuperadas prosas con admiración y extrañeza. avier Cacho ha contado, de manera minuciosa y erudita, la conquista del Polo Sur, que tuvo como protagonistas al noruego Roald Amundsen (1872- 1928) y al inglés Robert Falcon Scott (1868- 1912) quien, como se sabe, falleció con sus compañeros en la Antártida. La historia de las incursiones del hombre en lo desconocido hay que remontarla a nuestro propio origen: coincide con lo que somos, exploradores. Pero lo somos llevados no solo por la necesidad de encontrar un hábitat favorable, sino por una cualidad que señala Manuel Toharia en el prólogo, la curiosidad. Esta obra de Cacho, gran conocedor de la Antártida, es el resultado de su experiencia científica y de su investigación histórica. No duda Cacho en pensar que esta fue la última gran exploración que el ser humano podía acometer en nuestro planeta, aunque hay zonas marítimas abisales que aún esperan la tecnología necesaria para ser descubiertas. Desde el capitán Cook (siglo XVIII) la Antártida fue un reto para intrépidos aventureros. De sus peripecias hay una amplia literatura que abarca la ficción y el análisis histórico o el testimonio, además de numerosas películas que han convertido tanto el Polo Sur (Antártida) como el Polo Norte (Ártico) en escenarios de grandes epopeyas en las que la curiosidad científica se vio aliada a un empuje instin- J ÚLTIMO LÍMITE AMUNDSEN- SCOTT: DUELO EN LA ANTÁRTIDA noruego en la Antártida. Además, detalla con la morosidad de ciertas novelas del XIX las dificultades materiales, las estrategias y rivalidades, las implicaciones gubernamentales, las pequeñas miserias unidas a aspiraciones en el orden del conocimiento y de la pasión por la aventura, por superar las resistencias. Pies congelados JAVIER CACHO GÓMEZ Prólogo de Manuel Toharia Fórcola. Madrid, 2011 488 páginas, 25,50 euros Escenario de epopeyas tivo por alcanzar los últimos límites. Del Congreso Internacional de Geografía (Londres, 1895) a la muerte de Scott y sus dos compañeros o la consecución de sus aspiraciones y posterior deriva personal en el caso de Amundsen, Cacho nos cuenta de manera paralela la vida de los dos principales protagonistas (y agonistas) pero también de otros científicos (Shackleton, Wilson, Bowers y muchos otros) sin los cuales ni Amundsen ni Scott habrían llevado a cabo sus proyectos. Cacho narra el desarrollo de los proyectos británico y Amundsen (en la imagen superior, en 1910) alcanzó el Polo Sur en diciembre de 1911. Scott (sobre estas líneas) murió en el intento en marzo de 1912 En el capítulo Unidos por el destino asistimos a uno de los momentos más emocionantes gracias a las cartas que Scott dirigió, en marzo de 1912, viéndose atrapado en el hielo y sin posibilidad de subsistir, a las familias de sus compañeros, a su amigo Barrie y a la nación inglesa, con la que se sentía en deuda. En ese momento extremo, Scott nos dejó un testimonio íntimo de generosidad y consideración. Estamos muy mal le escribe a Barrie pies congelados... sin embargo se alegraría tu corazón si nos oyeses en nuestra tienda cantando y charlando animadamente Pudiendo apenas garabatear las palabras porque la muerte por el frío era inminente, Scott escribe en la carta a su nación: Si hubiéramos vivido, habría podido contar una historia que hablase de la audacia, la entereza y el coraje de mis compañeros, que habría conmovido el corazón de los ingleses Eso que no pudo llevar a cabo Scott lo ha hecho para todos nosotros Javier Cacho en este libro. JUAN MALPARTIDA