Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO, 31 DE DICIEMBRE DE 201 abc. es ABC cultural 13 BUENOS DÍAS, MELANCOLÍA EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU PROPIA CAMA VICENTE MOLINA FOIX Anagrama. Barcelona, 2011 199 páginas, 15,50 euros PROMESA CUMPLIDA Bynum ha sido elegida por The New Yorker (arriba) entre los veinte mejores escritores menores de cuarenta años ÓPERA PRIMA Madeleine Is Sleeping la primera novela de la autora (arriba) quedó finalista del National Book Award en 2004 GRANDES ÉXITOS Sonic Youth (a la izquierda) y The Clash (arriba) marcaron la juventud de la protagonista y suenan con fuerza en la novela arece haber encontrado Vicente Molina Foix un buen aliado e n e l gé n e ro d e l cuento. Es distancia que le viene bien a su talento. El hombre que vendió su propia cama no solo está a la altura de su anterior libro de relatos, Con tal de no morir, sino que hay en él piezas (sobre todo las incluidas en la primera parte) que alcanzan a superarlo, ofreciendo tres o cuatro joyas literarias de altura sobresaliente. Lo mejor del Vicente Molina Foix cuentista es que domina como muy pocos la tonalidad. A cada cuento le corresponde la suya, y aunque hay algunos rasgos que pueden entenderse comunes y serían los definitorios de su estilo (porque, a diferencia de tantos, Molina Foix tiene estilo) el hecho es que el lector no sabe, cuando abre cada cuento, qué va a encontrar dentro. Porque es propiedad primera del estilo del autor saber ir de la broma a la elegía, de la ironía cosmopolita a la sátira de las situaciones más cutres de nuestra miseria urbana. El lector tiene ante sí cuentos que parecen nacidos en la Belle Époque, con hoteles de lujo en ciudades del Grand Tour; cuentos habitados por parejas de vida estrambótica y disparatada peripecia. Pero, junto a ellas, también está el hombre separado, solo, entrado en años, calentando sus precocinados, consciente de que todo futuro será peor. Puede decirse que Vicente Molina Foix lo borda igual cuando escribe estos dos tipos de cuentos, con atmósferas muy distintas. El primero, del que son piezas sobresalientes La ciudad dormitorio y A su edad es un recorrido, llevado con una melancolía nada pegajosa, sino teñida de ironía triste, por las condiciones de la P edad y un haber venido a menos (en economía, en afectos, en vida) en el seno de una gran ciudad que los narradores recorren con mirada detallada, casi puntillista, sin dejar nada, como si ese recorrido fuese el diapasón para una música del sentimiento que evita ser poética y lo es, como evita ser costumbrista pero deja tras sí un hilo de realidad descarnada. En este escritor de la melancolía urbana de parejas rotas hay un maestro. La otra vertiente del libro y del estilo es el cosmopolitismo, que no suena a impostado, como en tantos. Manchester, Venecia, Estambul; hay en esos recorridos otra propiedad estilística de difícil imitación: el humor, porque la mirada fluye desde el descarado pastiche a la ironía amable, que suena casi a homenaje, ya que también las parodias tienen mucho de homenaje. Una última condición de esta colecta de cuentos que hará disfrutar a muchos (pese a lo que digan) Vicente Molina Foix es literario (casi nunca metaliterario) culto como pocos, con una cultura vivida en los lugares y en los libros (un benetiano confeso que se reconcilia con Galdós) Da a sus cuentos el aire de ser continuadores del gran viaje literario, donde el misterio que parece insólito puede anidar detrás de una cortina raída en el que fue antes un gran hotel. La segunda mitad del libro parte lejanamente de esbozos ideados pero no desarrollados por Henry James. Molina Foix construye desarrollos propios, y hace que la casualidad y el azar hilen destinos o dejen inexplicadas muchas paradojas. Indudablemente, la distancia corta ha encontrado aquí a un escritor de verdad. J. M. POZUELO YVANCOS Una cortina raída Mirada puntillista pensaba, con cierta ingenuidad, que a los profesores debía de gustarles ver crecer a sus alumnos Tampoco parecen interesarle demasiado las idas y vueltas de sus colegas, los chillidos maritales de sus amigas en celo o el insoluble misterio de si hay que reírse o ignorar o castigar cuando un alumno deja escapar un pedo durante uno de sus test sorpresa. El último de los ocho episodios Encontronazo el Diez años después mejor, junto con el primero nos revela a Beatrice Hempel diez años después, enfrentada de pronto a su pasado en la figura de Sophie Lohmann alumna alguna vez luminosa y terrible y prometedora ahora degradada a recepcionista de gimnasio demasiado pintada y con trasero perfecto La reunión desemboca en un sueño y el sueño va a dar a una visión de un futuro cercano en el que la señorita Hempel lleva a un niño un niño suyo y nada más que suyo, un alumno de veinticuatro horas al día que le enseñará tantas cosas y, entre ellas, tal vez, su verdadera misión en la vida por un pasillo largo cuyo final y destino ya no importa. Es entonces cuando Sarah Shun- lien Bynum se hace merecedora summa cum laude de un diploma donde se lee ese adjetivo tan difícil de merecer y de ganarse por mérito propio. Y el adjetivo es todos de pie junto a sus pupitres, vista a la pizarra salingeriana. RODRIGO FRESÁN