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Arte 26 INMATERIALES JOSÉ JIMÉNEZ DESMONTAR EL ESPACIO l trabajo me ha llevado a Chile, y en Santiago, he tenido ocasión de ver dos hermosas exposiciones dedicadas a Roberto Matta (1911- 2002) que suponen todo un reencuentro de este gran artista con su nación de origen. En realidad Matta fue un nómada: partió de Chile en 1933 para instalarse en París. A partir de 1939, vivió en Nueva York. Y, finalmente, desde 1949 hasta el final de su vida, residiría entre Francia e Italia. Aun así, realizó continuas visitas a su país natal, y no cabe duda de que Chile está en el trasfondo de su personalidad y su trayectoria. A él le gustaba decir que no era surrealista, sino realista del sur En el Centro Cultural La Moneda se presenta una muestra con más de cien obras, algunas de importantes museos y colecciones, que permiten una sólida visión de su trayectoria, desde los treinta hasta los años finales. Con el comisariado de la española Inés OrtegaMárquez, la cita se articula en torno a seis ejes temáticos: Paisajes interiores El cubo abierto Crear conciencia Eros: el espíritu de la vida y Universos y mitología junto a Tras las huellas de Matta, que se puede considerar un apéndice dedicado a mostrar documentalmente algunas referencias de obras e intervenciones de Matta en Chile, tanto antes de su partida como con ocasión de sus viajes. Matta 100, la otra exposición, en el Museo Nacional de Bellas Artes, y al cuidado de Soledad Novoa, se centra en las pinturas y series gráficas que forman parte de la colección del centro, junto a algunas piezas de colecciones particulares. En este último caso, lo más interesante son las pinturas sobre arpillera que el artista realizó en el museo a comienzos de los años setenta, que nos permiten apreciar a un deslumbrante y no muy conocido Matta matérico, así como dos espléndidos trabajos pictóricos sobre terciopelo rojo llenos también de fuerza y densidad poética. Qué gran lección de pintura. Las dos exposiciones permiten apreciar que Matta es uno de los pintores más relevantes E del siglo XX. Aunque también, y quizás sea esta mi objeción más importante, hasta qué punto queda por debajo su escultura, con sus pequeños formatos y su factura tan poco consistente. Tal vez habría sido más razonable dejarla al margen. Donde Matta alcanza auténtica elevación es en su capacidad para dar forma pictórica a los espacios mentales, alcanzando así una fusión de lo interior y lo exterior, del psiquismo y la representación, de una profundidad y riqueza incomparables. Duchamp, dijo que la gran aportación de Matta a la pintura fue el descubrimiento de regiones espaciales hasta entonces inexploradas en el campo del arte Ya en 1938, y a partir de consideraciones sobre la cuarta dimensión o el medio psicológico tiempo en el que los objetos se transforman, Matta elaboró la categoría morfología psicológica entendiendo por ella el gráfico de las transformaciones debidas a la absorción y emisión de energías por parte del objeto. En paralelo, en el terreno de la consciencia, la morfología psicológica sería el gráfico de las ideas Esos planteamientos se irían concretando a partir de 1942 en el concepto del cubo abierto con el que Matta buscaba alcanzar la representación de un espacio múltiple, teniendo en cuenta las geometrías no euclidianas, en una superficie de dos dimensiones. Todo ello, con una sutil maestría en la elaboración de figuras y desplazamientos, y con una intensidad notable en las gradaciones cromáticas. Pintura mental, goce a la vez de la vista y de la reflexión introspectiva. Lo que, en último término, encontramos en Matta es el trazado de un itinerario que permite el desmontaje o desconstrucción de los espacios de la mente y de la representación. Mucho antes de que Jacques Derrida formulara esa categoría filosófica, y abriendo a través de la pintura una vía de reconocimiento de la pluralidad de estratos y niveles del psiquismo, y de los espacios superpuestos que sobre ellos construye nuestra mente espacialmente abierta. Absorber energías ÁNGEL DE ANTONIO No creo en elitismos El Matta matérico Dos proyectos en el DA 2 (Salamanca) y La Casa Encendida (Madrid) dan visibilidad a Julio Falagán, uno de los artistas españoles emergentes más ácidos BLOG: HTTP: WWW. JOSEJIMENEZCUERPOYTIEMPO. BLOGSPOT. COM s crítico con el mercado del arte, con el concepto de autoría, con el empleo de recursos y energías. Las comparecencias públicas hasta la fecha de Julio Falagán (Valladolid, 1979) demostraban que es un artista al que convenía seguir. Dos instituciones le dan ahora la alternativa: Son el DA 2, donde presenta El día de la hecatombe, y La Casa E Encendida (LCE) sede del proyecto Vuelva usted mañana. El día de la Hecatombe es un proyecto en el que lleva trabajando algunos años. ¿Lo que presenta en Salamanca son sus conclusiones? El proyecto tiene dos años y nace de otro anterior cuyo título era Colaboraciones forzosas, con cuadros de salón manipulados. Yo ampliaba sus formatos cosiendo sus telas. Era otra forma de pintar trabajando desde los lienzos. Sus formas, que me servían para hacer composiciones, se mezclaban con pintura que yo añadía. Comencé a unir varias de las piezas resultantes, lo que me llevó a la idea de componer una gran obra un paisaje abrumador, uniendo los que ya tenía por la línea del horizonte. La producción con la que ahora he contado me ha ayudado incluso a introducir el sonido en la pieza.